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sábado, 25 de julio de 2015

Mujeres que tejen

Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creasdores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.



                                                                                       Kazimierz Wierzynski

Poeta y periodista polaco, nacido el 27 de agosto de 1894 en Drogóbich y fallecido en Londres el 13 de febrero de 1969. Fue miembro y fundador del grupo de poesía experimental "Skamander" junto a Julian Tuwim y Antoi Slonimski. En 1919 publicó su primer libro "Wosna i wino" y posteriormente 21 títulos más , siendo el último "Sen mara", poco antes de su muerte. También tiene una importante producción en prosa, lo que lo covierte en uno de los literatos más importantes de la polonia moderna.


                                                                         "¿huellas de quién? ¿lágrimas de quién?
                                                                         ¿palabras de quién?
                                                                          huellas mías. lágrimas mías.
                                                                          palabras mías" 






MUJERES QUE TEJEN

Campigli pintó cuatro mujeres.
Cuatro tranquilas, pensativas mujeres,
Que están sentadas y tejen,
Tejen y miran,
Miran y ven
Algo muy a lo lejos,
Más allá del cuadro, más allá del marco,
Allí donde habitaban los viejos pintores olvidados,
En el siglo doce o en el siglo trece,
Allí donde murieron hace tiempo
y yacen
En panteones derruídos.
Yacen y miran,
Miran y ven
Algo muy a lo lejos,
en el desesperado siglo veinte,
En el parisino taller de un italiano,
donde cuatro mujeres pintadas
Están sentadas, pensativas, más allá de un marco,
Están sentadas y tejen,
Tejen y miran,
Miran y ven
Lo mismo.-


ME VINO A LA CABEZA NIETZSCHE

La tarde era aceitunada, sin brillo,
Por un cielo nuboso volaban pájaros
Peor que de noche, a un mundo plomizo,
Miré como las aves vacilaban al viento
Recordé tras los años a Nietzsche

¿A qué ciudad os apresuraís,
A qué casa y a qué nido,
En qué sueño, en qué noce, en qué mundo?
Os quería saludar con la mano,
Pájaros, ahora escribo esto a oscuras.-


PERAS SECAS

Mi madre secaba peras en el invierno,
Arrima este olor a labios, a la almohada,
Dulces sueños anidaban en sus manos,
Por las noches brillaban los cristales del aparador,
Las estrellas guiñaban pestaña tras pestaña,
Toda la casa olía en la oscuridad.

Las colocaba en alto en la estantería de arriba,
Estaban como las golondrinas
en ilera sobre los cables
Y se iban arrugando poco a poco.
Entra allí con cuidado. Manos azules
Pueden que para ti tengan algo más
Que amrgura en cada una de sus pepitas.-


UNO

Uno tras uno, uno sobre otro
uno en otro

uno en uno

me gustaría simplemente correr
correr para nada
correr acia nada
sólo correr
por correr

correr

perdidos por el camino.-


SENTÍ MIEDO

Sentí miedo. La vista me falla
ya no seré capaz de leer;
pierdo la memoria:
ya no seré capaz de escribir;
temblé como el redil zarandeado
por el viento.
Dios te lo pague, señor,
porque me ofreció su pata
el perro que ni lee libros
ni escribe poemas.-


CONSUELO

No se aflija, señor catedrático,
los zapatos no hacen falta:
se muere descalzo;
en el infierno las cosas se han suavizado;
ya no queman a la gente,
sólo a la erudición la cuelgan
de los ganchos,
apesadumbrados y con presteza.-



                                                                 
                                                                                     Kazimierz Wierzynski



Imágenes: Pinturas del artista francés Henri Matisse  (1869 - 1954)





quiquedelucio@gmail.com

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