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domingo, 12 de julio de 2015

Defensa de las cosas


Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser un antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.


                                                                                  Juan Ramón Saravia

Poeta, narrador, dramaturgo y editor hondureño, nacido en Santa Bárbara en 1951. Profesor Emérito de la Universidad Autónoma de Honduras. Fue escritor becario de la Fundación Yaddo (Nueva York, 1998). Escribió, entre otros los libros de poesías " Puntos cardinales", "Solo para una mujer", "Alta es la noche", "Entre todas las mujeres", "El tiempo me sobra", "Sol poniente", etc.  Incursionó en el ensayo con "La canción del cosmos" y en cuentos: "Gato por liebre". Fue Premio Nacional de Poesía Estudiantil (1970) y Premio Ex Aequo Casa de las Américas en 1988.


                                                                                               "sólo me resta decirle
                                                                                                que aquí la cosa sigue color de hormiga
                                                                                                su batalla de la trinidad
                                                                                                colgada en los billetes de a cinco"     



    


DEFENSA DE LAS COSAS

Mi paraguas es huérfano.
En él cabrían las voces olvidadas,
los suéteres prófugos de todos los lugares,
los bolígrafos muertos y las bufandas llenas de vacíos.
Lo abro al sol de esta ciudad y todo se hace diciembre,
y nacen tristísimas las cabinas telefónicas.
Sólo a mi se me ocurre querer tanto a un paraguas
así, con todo y rosa ciega.
Pobre ser vertebrado que nunca podrá ser bello.
Es torpe y solitario como mis seis camisas,
como mi traje de hongos,
como mi barba con herrumbres.
El alma se le desgrana por la orilla, persistente como yo
y mi manía de pescar errores ortográficos.
Lo compadezco por la desgracia de ser amigo mío..
Me ve desorientado y me platica,
me presta este poema
y llora bajito por las calles,
pero me habla de ella.-


EL HOMBRE SIEMBRA EL MUNDO EN SU JARDÍN

Cada mañana
el hombre saluda uno por uno los rincones de su casa,
abraza con el corazón el sol del patio,
conversa con los líquenes,
con los clavos de las vigas,
comparte con su perro
el terrible secreto de llevar los días
y abre de parte a parte, a la orilla de los pájaros,
el mar.

Pero un día cualquiera
el hombre recuesta su levedad en la pared del tiempo
y el tiempo le bebe su único segundo
y el Universo se niega a dar un paso más.-


*******************


Porque imagínate
yo tendría que empezar
hablando fuerte
      gritando indignado
tendría que mesarme las barbas en cada verso
y rasgarme las vestiduras
en cada punto y aparte
y decir
      si yo hubiese estado allí no te mataban ernesto
más adelante quizás tendría que decirte poeta
      o acaso llamarte hermano mayor
y sería aquello de recordar tus viacrucis
      los filos de las piedras
entonces sería aquello de mojar mi poema en tu barba
y decir
tu asma pesaba más que los pulmones de los andes
y no olvidar llamarte comandante
      con mayúscula
y mentarles la madre a tus enemigos
pero si no/quién
      ernesto/
quién me creería que soy revolucionario.

Mira Ernesto qué difíl resulta hacerte un poema
como los que acostumbran mis amigos.-


DE CÓMO Y POR QUÉ SE ENTUSIASMO ABRAHAM

acicateado por el hambre
abraham
el elegido de jehová
tomó a sara
su esposa
y se fue a egipto
en donde
undía después de haber presentado a sara
le entregaron
camellos vacas oveja esclavos
asnos oro plata
abundante víveres
y otras cosas más
con una nota que decía
para abraham de ur
hermano de la bellísima sara
con profundo agradecimiento y cariño
firmado
faraón.-


DE CÓMO TERMINÓ EL
PRIMER COLOQUIO SOBRE BOTÁNICA

...pero
al morder la primera
decidieron
comerse toda la cosecha del edén
y guardar
cuidadosamente
las semillas
para no extraviarlas
en los ajetreos del exilio.-


                                                                                              Juan Ramón Saravia



Imágenes: Pinturas del artista italiano Matteo Arfanotti



quiquedelucio@gmail.com

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