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jueves, 16 de julio de 2015

Me gusta enredar

Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.




                                                                                         Rafa Cofiño

Poeta y narrador español nacido en Gijón, Asturias, en 1969. Es además, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria. Trabajó sobre la recopilación de los textos de Artemio Rulán. Es autor de "Gorrión de voz" (1996), "La añoranza de Artemio Rulán" (2007), "Los gorriones de Artemio Rulán" (2009), etc. Es miembro de los pictures project. Ha participado en varias antologías poéticas de su país y del extranjero. Fue uno de los co-editores de la obra "50 maneras de ser tu amante", un trabajo colectivo de poetas, fotógrafos e ilustradores.

                         
                                                                                  "Yo de mayor voy a ser cazador de relojes,
                                                                                   por más que corran,
                                                                                   voy a encontrar o construir herramientas
                                                                                   que sirvan para atraparlos"







ME GUSTA ENREDAR

no soy experto, lo sé
ni académico del tacto
además no dejarás tu casa por ello,
ni me darás una sola carta,
ni tu probado silencio
ni tendrás
a bien escucharme
sólo afirmo
que me gusta, mirándolos de lejos
hacer nudos y bucles con tus dedos
veranear en tus yema y nudillos
e imaginar
que van y vienen por esa frontera de nada
que voy dejando entre mi cuerpo y el mundo
al andar.-


DOMICILIOS

duelen algunas pieles
los dedos leves
el dolor de las palabras
desplegadas en la mesa
es similar al temblor
del hipogastrio
a las cuentas de rosario
en la espalda o
las rodillas hinchadas o
el empeño de aire
y la boca un puerto
oceánico
para aspirar la vida
en veinte sorbos
y los cuadros en casa,
y la ventana templada,
el barrio,
la fábrica,
la mesa, el papel,
las fotos de comunión,
el maletín del prestidigitador
la importancia de amontonar
sílabas y dedos en la
disnea o el miedo
y estas manos moviéndose
puras en cuerpo puro
rotas en cuerpo roto.-


ARAÑAS

El más duro es el cuarto día.
Nos negaremos al pasillo de vuelta a las arañas,
no tendremos descanso en las sombras
ni hamre al rascar
las espesas migas en las esquinas de la cocina.
No quedan excusas ni señuelos.
No quedan listas de compra
ni movimientos cansados de las manos.
Las ventanas han dejado pasar golondrinas
y torcidos sueños de invierno.
Un resto enmohecido y verde
trepando por tus venas,
no hay rastro de patria ni de hogar.
Los espejos no devuelven,
los versos no conmueven.
Negados todos los caminos
de vuelta a las arañas.

Mira como pasa y agita el aire
que fue suyo segundos antes.
Un supuesto equívoco, o espejismo,
o truco, o ausencia
y mis ojos siguen mirando
el vacío que llenaba tu cuerpo.
Mira como pasa y agita el aire
que fue suyo segundos antes.
Una forzada confusión del tiempo
y mis dedos se deslizan
por el vértice voraz y vacío
que llenaba tu cuerpo
antes de la despedida.-


REPOSITORIO

Bien.
Tenía un trozo de aire
y la tela triste que tejen los lunes,
un espectáculo sin entradas
y un prospecto de futuro,
caja sin fichas,
y niños con eczema,
       Gloria,
una tabla de madera para sonar el timbre,
cuentos para escapar de casa,
sombras en las paredes
y persianas de madera,
el lápiz del carpintero
y la solidaridad de los clavos,
virutas en el alma,
aserrín en el deseo,
barníz en el propósito,
pegamento en el sentimiento,
los zapatos siempre demasiado grandes,
y según,
la melancolía congénita o la esperanza enorme,
los ojos miopes,
esa piel tan blanca, las manos tan torpes,
la ternura con decalage,
zapatos siempre grandes,
inventario de charcos,
         un, dos, tres, cuatro,
la lluvia en las rodillas,
un armario de hormigas.

Y cada noche una palabra por antena.
Un beso enorme en los labios
cada noche mirando los tejados
del barrio.-


                                                                                                   Rafa Cofiño




Imágenes: Pinturas en témpera del artista estadounidense Lennon Caldwell.




quiquedelucio@gmail.com

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