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domingo, 14 de junio de 2015

La lluvia


Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.




                                                                                Mario Albán Camacho

Poeta de Costa Rica, nacido en Heredia en 1955. Inició su obra literaria  en 1970, en 1983 escribió "El pájaro del Alba", poema en 22 secciones y simultáneamente, otro en 17 partes llamado  "Rapsodia para un amor", su obra es muy vasta, integrada hasta ahora por 42 libros publicados;  de sus últimos, se destacan: "Canción de los devotos del sol" (2001), "El revés mentiroso del derecho" (2001), "Poemas del lícito ilusionista" (2002), Muchacha (2003), "También soy Job" (2003), "Resplandores" (2003), "Sueño de otros sueños" (2004), "Habitaciones del corazón" (2005), "Canción del amante cósmico" (2010), etc.


                                                                   "Que no sea hora, estrategia, compromiso.
                                                                    Que aun siendo del hombre, de la umbría
                                                                    de su sangre y su mirada, sea
                                                                    la cascada del sol entre el follaje"   




LA LLUVIA

Lluvia, yo, cuando niño,
amaba mucho tus canciones,
tus tambores sonar entre las nubes,
las trompetas vociferando sobre ríos,
tus flautas cadenciosas entre los arpegios
de los pinos,
tus armonías danzando con los gorgoritos
de las aves:
Todo el espacio y la luz y la espesura
y los charcos, las flores y las piedras
y el cielo, las cimas y las eras: todo latía,
rezumaba, la prolífica melodía de tus gotas.
Y yo niño, fecundo como tú,
amaba mucho -lluvia- el amor
que desplegabas por los campos.
Entonces, mi padre, casi roble, cedro, sauce,
sembrador de vida y de maíz,
inundando llegaba -lluvia- de tus aguas,
y era como si por la puerta penetrase
una mano de tu aguacero generoso.
Yo niño, casi un glóbulo
de tu líquida abundancia -lluvia-,
amaba mucho la vida que fundabas.
Por eso hoy, cuando escucho
tus caballos en estampida por el cielo
y te miro correr por las aceras
y las paredes de macilentos edificios,
sucia, negra, confundidas tus nubes con smog
tus innúmeros globos cuajados de ponzoña
-una herrumbrosa metáfora de vida-,
entonces lluvia, indoblegable lluvia,
admiro más tu indomable música creadora,
pues quemante y venenosa
como los industriales humanos te hemos hecho,
sigues cayendo, cayendo y empapando:
Estás en guerra
contra el desierto planetario que construímos.
Ah, hermana, madre y abuela de la vida,
antigua lluvia, elemento primordial,
¿seremos los hombres capaces algún día
de ser fecundo espejo de tu música?.-


UN CIUDADANO COMÚN

Yo trabajo, sufro, estoy atado.
He iniciado amores en un parque-,
bajo la luna azul entre la fronda,
que han concluído simplemente en algún bar.
No tengo otra razón que los salarios,
que algún placer al filo de la sombra.
Soy nada. Apenas una cifra  del sistema.
Mírenme aquí de piedra por las calles.-


EL PÁJARO DEL ALBA

XI

¿Es que puedo sentir
la paz del alba, el júbilo
de gallos y de pájaros, el latido
del sol derramado en el follaje?
¿Es que yo, opreso del tiempo
y de las calles, encallecido de trabajos
y de noches, atenazado de hambres y de guerra,
es que yo puedo, acaso, ser un hombre?
Si me rodea solo la piedra, la piedra
sonriendo en los periódicos, la pedra
exhibiendo sus vestidos, la piedra
gritando, discurriendo,
¿puede mi corazón ser
como el alba, iluminar
mis sueños y mi sangre?

Pobre cosa que preguntas,¿a dónde está tu flor, a dónde el agua?.-


XIV

Se han acostumbrado a este cerco.
Han llegado a creer que esto es la vida:
Estos días engolfados en relojes y las noches
ahogadas por las calles. Estos seres
con duradera sed, y, a veces sin la luz de una comida.
¿Qué se hace, en dónde queda la sangre
fresca que se ríe en la cuna?
¿Qué se hizo, adónde ha ido, el hombre
savia de los ríos y el viento, hermano de la flor
y del jilguero, espejo de los astros
y la tierra, habitante de la vida
y luz creciendo?.-



                                                                                    Mario Albán Camacho






Imágenes: Pinturas de la artista rusa contemporánea, Alina Maksimenko.




quiquedelucio@gmail.com

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