Páginas vistas en total

lunes, 28 de enero de 2013

Aquí tenéis

                                                               Blas de Otero

Poeta español nacido en Bilbao en 1916. Recibió una formación religiosa con los jesuitas y después de terminar su bachillerato se licenció en Derecho en Valladolid. Se trasladó luego a Madrid donde se dedicó por entero a la literatura. Enfrentado con el regimen franquista estuvo exiliado en Francia y en Cuba, entre otros países. En La Habana recibió el Premio Casa de las Américas por su obra literaria. También obtuvo otros premios importantes, entre los que se cuentan: "Boscán de Poesía" en 1950, "Premio de la Crítica" en 1959 y el Fastenrath de la Real Academia en 1961. "A modo de Antología" y "Todos mis sonetos", son sus obras más representativas. Fallecido en Madrid en 1979.

                   
                              "Volví la frente. Estabas. Estuviste.
                              Esperándome siempre.
                              Detrás de una palabra
                              maravillosa, siempre"


AQUÍ TENÉIS, EN CANTO Y ALMA    poesía de Blas de Otero

Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos sus versos.

Así es, así fue. Salió una noche
echando espuma por los ojos, ebrio
de amor, huyendo sin saber adónde:
a donde el aire no apestase a muerto.

Tiendas de paz, brizados pabellones,
eran sus brazos, como llama al viento;
olas de sangre contra el pecho, enormes
olas de odio, ved, por todo el cuerpo.

¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces
en vuelo horizontal cruzan el cielo;
horribles peces de metal recorren
las espaldas del mar, de puerto a puerto.

Yo doy todos ms versos por un hombre
en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,
mi última voluntad. Bilbao, a once
de abril, cincuenta y uno.
                 Blas de Otero.-


EN EL PRINCIPIO

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los ojos para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.-



                               JUICIO FINAL

Yo, pecador, artista del pecado,
comido por el ansia hasta los tuétanos,
yo, tropel de esperanza y de fracasos,
estatua del dolor, firma del viento.

Yo, pecador, en fin, desesperado
de sombras y de sueños: me confieso
que soy un hombre en situación de hablaros
de la vida. Pequé. No me arrepiento.

Nací para narrar con estos labios
que barrerá la muerte un día de estos,
espléndidas caídas en picado
del bello avión aquel de carne y hueso.

Alas arriba disparó los brazos,
alardeando de tan alto invento;
plumas de níquel. Escribid despacio.
Helas aquí, hincadas en el suelo.

Este es mi sitio. Mi terreno. Campo
de aterrizaje de mis ansias. Cielo
al revés. Es mi sitio y no lo cambio
por ninguno. Caí. No me arrepiento.

Ímpetus nuevos nacerán, más altos.
Llegaré por mis pies -¿para qué os quiero?-
a la patria del hombre: al cielo raso
de sombras ésas y de sueños ésos.-


                                                               Blas de Otero





       Imágenes: pinturas del artista español Ricardo Canals Llambi (Barcelona, 1876-1931)


Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda la Palabra"

quiquedelucio@gmail.com
twitter@quiquedelucio



No hay comentarios:

Publicar un comentario