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viernes, 26 de agosto de 2016

El río


Sexto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a más de 1.400 escritores, respetando el derecho de autor.



Publicación N° 1.455-

                                                                                                           Anne Kennedy

Poeta y novelista de Nueva Zelanda, nacida en Wellington en 1959. Se graduó con una Licenciatura en Música y Composición de la Universidad Victoria de Wellington y enseñó en el Trinity College de Londres. Desde 1986 ha sido guionista independiente, y desde entonces ha publicado seis novelas y libros de poesía.. Ha obtenido, entre otros, el New Zealand Post Book Awards- Poetry category winner en 2013 y Nigel Cox Unity Bools Award en 2014. Su último poemario es "The time of the Giants" Auckland University Press, septiembre de 2005. Los poemas aquí presentados  han sido traducidos por Andrea Rivas.



                                                                                  "El río está enfermo. Todos los ríos.
                                                                                    Los mosquitos -tu mensajero y 
                                                                                    aquellos que muerden a los adolescentes
                                                                                    cuya joven sangre es festiva"  









MONÓLOGO DE INUNDACIÓN

Nunca discutas con el río
y sin duda el río no quiere

tus discursos (su propio camino feliz)
pero ahora que vives cerca del río

un mosquito llega desde la orilla
y te muerde, y el río

está en tu sangre. Tú pules
el sitio de entrada como un trofeo.

Tu nuevo conocido, riendo,
lleva tus células al mar.-


***

Un apartamento en tu complejo
se llenó de agua durante la inundación. Y de lodo. Era
este apartamento. Lo has sabido todo el tiempo,
claro, que has mirado.

Lo arreglaron. Levantaron las alfombras, usaron
ventiladores durante una semana. Repintaron.

No está mal. La puerta descolocada
aún necesita una mano. Bajo ciertas luces

sin embargo, en la pared, una marca de agua,
el monograma moteado del río.


***


Sigue toda la noche, dices a tus amigos
bebiendo vino para calentar la casa

(ya caliente), y ríes, claro
como un desaqgüe. Más tarde en tu espaciosa

cama escuchas su monólogo-
un avión ascendenteque nunca alcanza

altitud. Tus dedos se extienden
de costa a costa para tocar

esta soledad, mientras el agua golpea
su cauce.


***

No estás en ti misma.
Adolescentes van y vienen, el mosquitero

se azota, cardenales atacan el pequeño templo
que cuelga de un árbol. Un vecino con una bolsa

de semillas pregunta si te molestan
las aves. Ahí está el mosquitero, y la gripe,

pero no. En las mañanas, temprano
deslizas los ondulantes árboles a través

(del Bosque Burnham) y miras
seis loros levantarse como la anti-gravedad.


***

Al atardecer un sermón acerca de los platos-
¡tú has trabajado todo el día, a diferencia

de otras personas! Corre agua del grifo. El sol,
cayendo sobre Waikki, dispara a través de
los árboles, dora el río (innecesariamente),
te pasma en la habitación vacía. Cada día

durante diez años (te das cuenta, allí de pie)
has cruzado el puente donde está grabado Río

Mánoa, 1972, de ida y vuelta,
excepto el día en que el río creció.


***

El río no se ve enfermo. Da
un grácil viraje

 cerca de tu apartamento.

Los árboles son opulentos y proyectan
la sombra como de una casa a la que una vez entraste

en una galería (medios compuestos). El agua
enmascara su enfermedad como un noble Europeo

con la plaga -una pátina, y rizos.
Estás harta de los problemas de salud

del río, porque tiene
tu sangre y tú tienes su agua.


***

¿Crees que es tranquilo cerca del río?
los patos braman, despertándote 2 am,

o algo así. Las mangostan cazan
los huevos de patos, dice tu hijo. Ah, dices tú.

Los cuacs nocturnos son ruidosos, pero
tú inquiétate en paz. A veces los vagabundos

duermen junto a la orilla del río.
Inofensivos. Una vez uno tenía un cuchillo.

Siguen hablando al respecto y tú lo ves a él
fantasmagórico como un app contra los árboles.-


***

Estás usando clichés -agua bajo
el puente, cartas de amor de un abogado,

daños graves, hundidos sin ti.
El río ha estado en tu habitación,

y tú en la suya. Recuerda las cañas, el frío,
las tardes de verano. Tú amabas

el río. Sus aguas punzantes envían
un último mensaje en jugo de limón:

Si yo estoy jodido, tú vienes conmigo.
Sinceramiento, el río.-




                                                                                                Anne Kennedy



Imágenes: Pinturas de Kathleen Dunphy.





quiquedelucio@gmail.com

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