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martes, 2 de septiembre de 2014

Primavera


Cuarto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.



                                                                Octavio Paz

Poeta mexicano nacido en México D. F. el 31 de marzo de 1914 y fallecido el 19 de abril de 1998.   Premio Nobel de Literatura en 1990.


                                              "Pulida claridad de piedra diáfana,
                                              lisa frente de estatua sin memoria:
                                              Cielo de invierno, espacio reflejado
                                              en otro más profundo y más vacío"  





PRIMAVERA Y MUCHACHA

En su tallo de calor se balancea
la estación indecisa
abajo
un gran deseo de viaje remueve
las entrañas heladas del lago
cacerías de reflejos allá arriba
la ribera ofrece guantes de musgo a tu blancura
la luz bebe luz en tu boca
tu cuerpo se abre como una mirada
Te abres
belleza sin apoyo
basta un parpadeo
todo se precipita en un ojo sin fondo
basta un parpadeo
todo reaparece en el mismo ojo
Brilla el mundo
tú resplandeces al filo del agua y de la luz
eres la hermosa máscara del día.

Aunque la nieve caiga en racimos maduros
nadie sacude ramas allá arriba
el árbol de la luz no da frutos de nieve
aunque la nieve se disperse en polen
no hay semillas de nieve
no hay naranjas de nieve no hay claveles
no hay cometas ni soles de nieve
aunque vuele en bandadas no hay pájaros de nieve.

En la palma del sol brilla un instante y cae
apenas tiene cuerpo apenas peso apenas nombre
y ya lo cubre todo con su cuerpo de nieve
con su peso de luz con su nombre sin sombra.-


RAÍZ DE HOMBRE

Más acá de la música y la danza,
aquí, en la inmovilidad,
sitio de la música tensa,
bajo el gran árbol de mi sangre,
tú reposas. Yo estoy desnudo
y en mis venas golpea la fuerza,
hija de la inmovilidad.

Éste es el cielo más inmóvil,
y ésta la más pura desnudez.
Tú, muerta, bajo el gran árbol de mi sangre.-


SILENCIO

Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza

hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas.
Las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
Desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.-


DEL VERDECIDO JÚBILO DEL CIELO

Del verdecido júbilo del cielo
luces recobras que la luna pierde
porque la luz de sí misma recuerde
relámpagos y otoños en tu pelo.

El viento bebe viento en su revuelo,
mueve las hojas y su lluvia verde
moja tus hombros, tus espaldas muerde
y te desnuda y quema y vuelve hielo.

Dos barcos de velamen desplegado
tus dos pechos. Tu espalda es un torrente.
Tu vientre es un jardín petrificado.

Es otoño en tu nuca: sol y bruma.
Bajo del verde cielo adolescente.
Tu cuerpo da su enamorada suma.-


                                                         
                                                                    Octavio Paz







Imágenes: Pinturas del artista estadounidense  Aaron Westerberg



quiquedelucio@gmail.com

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