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viernes, 9 de mayo de 2014

Tercer aniversario

Una antojadiza antología de la poesía hispanoamericana de todos los tiempo, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Para difundir a los creadores, respetando el derecho de autor.

Edición Especial Tercer Aniversario del Blog

Tres años desde que se comenzó a escribir esta página. Para festejar este aniversario: Dos mujeres poetas argentinas de alta jerarquia, que fueron amigas, que son inolvidables. Alejandra Pizarnik/Olga Orozco. Gracias a todos por leer, comentar y seguir acompañando (con casi 300.000 visitas en 820 publicaciones), a "Nosotros Somos Quien Somos", porque siempre nos queda la palabra. Aquí estamos.

                                         
                                              "En el eco de mis muertes
                                               aún hay miedo.
                                               ¿Sabes tu del miedo?
                                               Sé del miedo cuando digo mi nombre" 






Alejandra Pizarnik  (Buenos Aires, Argentina, 1936-1972)


EXILIO

Esta manía de saberme ángel,
     sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.

¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quien no posee un fuego, una muerte,
     un miedo, algo horrible,
     aunque fuera con plumas
     aunque fuera con sonrisas?

Siniestro delirio amar una sombra.
     la sombra no muere.
     Y mi amor
sólo abraza lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
     sacerdotes de espuma,
     y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.-


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Olga Orozco (La Pampa, Argentina, 1920-1999)


ESFINGES SUELEN SER

Una mano, dos manos. Nada más.
Todavía me duelen las manos que me faltan,
esas que se quedaron adheridas a la barca
fantasma que me trajo
y sacuden la costa con golpes de tambor,
con puñados de arena contra el agua de migraciones y nostalgias.
Son manos transparentes que deslizan el mundo debajo de mis pies,
que vienen y se van.
Pero estas que prolongan mi espesa anatomía
más allá de cualquier posible hoguera,
un poco más acá de cualquier imposible paraíso,
no son manos que sirvan para entreabrir las sombras,
para quitar los velos y volver a cerrar.
Yo no entiendo estas manos.
Sí, demasiado próximas,
demasiado distantes,
ajenas como mi propio vuelo acorralado adentro de otra piel,
como el insomnio de alguien que huye inalcanzablemente por mis dedos.
A veces las encuentro casi a punto de ocultarme de mí
o de apostar el resto a favor de otro cuerpo,
de otro falso plumaje que conspira con la noche y el sol.
Me inquietan estas manos que juegan al misterio y al azar.
Cambian mis alimentos por regueros de hormigas,
buscan una sortija en el desierto,
transformando la inocencia en un cuchillo,
perseveran absortas como valvas en la malicia y el error.
Cuando las miro pliegan y despliegan abanicos furtivos,
una visión errante que se pierde
entre plumas, entre alas de saqueos,
mientras ellas se siguen, se persiguen,
crecen hasta cubrir la inmensidad o reducen a
polvo el cuenco de mis días.
Son como dos esfinges que tejen mi condena
con la mitad del crimen,
con la mitad de la misericordia.
¡Y esa expresión de peces atrapados,
de pájaros ansiosos,
de impasibles harpías con que asisten a su propio ritual!
Esta es la ceremonia del contagio
y la peste hasta la idolatría.
Una caricia basta para multiplicar
esas semillas negras que propagan la lepra,
esas fosforescencias que propagan la seda y el ardor,
esos hilos errantes que propagan el naufagio y la sed.
¡Y esa brasa incesante que deslizan de la una a la otra
como un secreto al rojo,
como una llama que quema demasiado!
Me pregunto, me digo
qué trampa están urdiendo desde mi porvenir estas dos manos.
Y sin embargo son las mismas manos.
Nada más que dos manos extrañamante iguales a dos manos en su oficio
de manos,
desde el principio hasta el final.-


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Imágenes: Pinturas del artista italiano Matteo Arfanotti (Sarzana, 1974)


Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com






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