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miércoles, 7 de mayo de 2014

Desde Colombia

Una antojadiza antología de la poesía hispanoamericana de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Para difundir a los creadores, respetando el derecho de autor.


                                                   María Fernanda Ceballos Calvache

Poeta, socióloga y crítica colombiana nacida en Cali en 1978. Ha publicado con la Fundación Plenilunio y en espacios de poesía y grupos literarios gráficos y virtuales. Obtuvo Primer Premio en el Concurso Rápido de Poesía, auspiciado por la Editorial Argenta Sarlep. Participó de la antología poética "Amores Urbanos" (2011). Forma parte de la Comunidad del Megáfono de Cali, del Grupo Poesía Grainart y del colectivo "Trebol de cuatro hojas".


                                       "Sientes que me he ido de tus trescientas sesenta
                                       y cinco noches y tan sólo estoy en una noche,
                                       con trescientos sesenta y cinco olvidos"




EL NAVÍO

Trae tu amor, una pesada cadena
un navío tripulado
por diez mil almas en pena.

Fantasmas de tu alma
que desolaron tus proas lisonjeras
y que soltaron tu ancla
en un terreno estéril, en ciénaga.-


POEMA DE AMANTE

Y me miras,
y te miro.
Y nuestras miradas parecen
dos palomas blancas,
dos nubes que se mezclan y se cruzan
en lo espeso y gris
del cielo.

Y me besas,
y te beso.
Y nuestros labios se encuentran,
se enredan y se prensan
como cremalleras que se cierran
y que no quieren dejar que se escape nada,
ni un milígramo del líquido
del fondo de sus lenguas.

Me río,
te sonríes.
Nuestras risas son
dos ecos  que se auscultan juntos
desde el sin fin de nuestros pechos,
amplias ondas emergen
como señales diáfanas,
melodías iridescentes
que transitan
después de la carcajada,
del golpe y el abrazo,
del palpito y el segundo que decide
ser fracción
para nuestro espasmo.

Tu mano,
la mía.
Dos tenazas que pretenden sujetarse.
Dos tibiezas trémulas
que exudan agonía.
Dos pequeños trazos desiguales
de puntiagudas y finas pinzas,
que palpan y recorren
con finísima precisión y prisa
las innumerables acequias
que desbastan mi geografía.

Mi sexo,
el tuyo.
Las páginas del libro se desmiembran,
la tinta se oxida.
Y parece que un viento sopla
y todo ha perdido el brillo.
Nuestras renuncias crecen como ramas
con la raíz en nuestra culpa.-


SIETE PERPETUIDADES

Hay siete perpetuidades en mi esencia.
En el rincón de mi oreja se esconde la primera.
Dulce olor marchito en el lóbulo que cuelga
el silencio y el sonido,
como péndola de lo que se recuerda.
La segunda como estampilla
es un grabado en la azotea;
mis ojos dos estanques
con gotas siempre en sus vidrieras.
La palma de mi mano es la tercera.
Manchada con tinta
y en el centro de su muñeca
un estambre de hilos
que urden con sangre las letras.
Hay siete perpetuidades en mi esencia.
La cuarta de ellas se encuentra en la cabeza.
Es cruel cuando emite ideas,
cuando alucina o cuando piensa.
Le gusta sentirse libre
a pesar de que en mí es presa.
La derecha de mi pecho envuelve
la quinta perpetua.
Una especie de baúl carcomido por la existencia,
anida en un hondo resquicio
plagado de ramas y puertas;
una caracola parece su vestíbulo,
anticuario con viejas perlas.
Hay siete perpetuidades en mi esencia.
La sexta.
¡Ay, la sexta!
¡La perforación de mi costado,
la válvula que me alimenta!
El aire que respiro,
fogonazo para no perder la pelea.
El limbo de mi caída es la séptima esencia.
La boca por la que supura
la herida que no cierra,
la vertiente por la que desciende
el calvario de mi pena,
la ponzoña que adormece,
el bálsamo de mi anestecia.
Hay siete perpetuidades.
La octava es tu ausencia.-


                                                   María Fernanda Ceballos Calvache





Imágenes: Pinturas de los maestros Peter Rubens y Eugene Delacroix


Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com

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