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sábado, 24 de mayo de 2014

Los amantes

Una antojadiza antología de la poesía hispanoamericana de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Para difundir a los creadores, respetando el derecho de autor.



                                                             Fabio Morábito
       
                Poeta y traductor nacido en Alejandría en 1955 y radicado desde joven en México


                                                     "para sentirse vivo
                                                     hay que pisar una desolación,
                                                     algo que ya no tiene nada
                                                     que decir"






LOS AMANTES

Los amantes se acercan,
escuchan. Adelgazan
su piel hasta la asfixia

y adelgazan sus besos.
Por sus voces delgadas
sólo oyen silencio.

Los amantes se besan,
se acarician, el mar
apenas los contiene

y su pasión es breve:
aleteo de un ave
en la espalda del agua.

Los amantes recuerdan
las heridas, las guardan
como un secreto bien.

Nunca cambian palabras.
Pero cambian heridas.
Son su secreta piel.

Cerca de dos amantes
se detiene un segundo
la sangre en la avenida;

son dos ciervos que saltan
en medio de nosotros
que somos las estatuas.

Los amantes se muerden,
se pisan, sólo temen
la muerte, trepan muros

de olvido y nunca vuelven
atrás, lujosos como
escarabajos verdes.

Los amantes no cuentan
los días, no enumeran
los muertos, ni siquiera

los mares. Su materia
está hecha sin tiempo,
su sed nunca se alivia.

Los amantes se mueren
un día. Bajo tierra
van, mudos y con miedo,

y la tierra adelgaza
su piel hasta la asfixia
y adelgaza sus huesos.-


SI TE REVUELCA LA OLA

Si te revuelca la ola
procura que sea joven,
esbelta, ardiente,

te dejará molido el cuerpo
y el corazón más grande;

cuídate de las olas
retóricas y viejas,
de las olas con prisa,

y la peor de todas,
de la ola asesina,

la ola que regresa.-


YO TAMBIÉN ESTUVE EN UN CORO

Yo también estuve en un coro,
en una voz sin grietas.
Jamás oí las voces
que debajo de esa voz
salían como salían por una grieta.
Nunca aprendí la voz de cada rostro.
Desde que empezamos, el maestro
nos convirtió en una sola voz sin rostro.
Nunca escuchó las voces que teníamos.
Sólo una voz herida
es una voz audible.
No sé qué oían los que nos oían.-




                                                               Fabio Morábito





Imágenes: Pinturas de Pino Daeni  (Bari, Italia, 1939- Estados Unidos, 2010)



Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com

1 comentario:

  1. Bellísima poesía. Yo también estuve en un coro, me situó, por primera vez, en un lugar diferente para poder analizar esa cuestion de "todas las voces, una sola voz". La reflexión que me surgió desde allí me inquieta... ¡Muchísimas gracias por permitirme leerlo!
    Te dejo el link de un cuento, por si te interesa echarle una mirada: http://elsecretoencantodeladiva.blogspot.com.ar/2014/05/en-el-camino-de-la-arboleda.html

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