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miércoles, 27 de noviembre de 2013

Como la ola

                                                      Fernando Charry Lara

Poeta y ensayista colombiano nacido en Bogotá en 1920 y fallecido en Estados Unidos en el año 2004. Doctor en Derecho y Ciencias Políticas por la Universidad Nacional de Colombia. Fue miembro del consejo de redacción de las revistas literarias "Mito", "Eco" y "Golpe de dados". En el año 2003 la Universidad de Antioquia el otorgó el "Premio Nacional de Poesía" por el reconocimiento a su obra.
Se destacan sus poemarios: "Poemas" (1944), "Nocturnos y otros sueños" (1949), "Los adioses" (1963), "Pensamientos del amante" (1981), etc.


                                    "Es más hondo el amor que nadie nombra.
                                    Más amarga la desdicha de un espejo
                                    cuando de pronto lo empaña
                                    el lento vaho de una tristeza a lo lejos"



COMO LA OLA    poesía de Fernando Charry Lara


Con llegada de espuma hasta la playa triste,
oscura ola de esplendor lunar extendido,
tú cruzas, tú cruzas
con remoto ardor despertando mi beso
en el mar delirante de la noche.

En fuga siempre, llena de reflejos,
reconstruyendo a solas lo amargo y lo distante,
o recostada un poco a la luz de los crepúsculos,
así mejor dibujo la melancolía de su retrato:
junto al piano, a la ventana
de irrespirables sueños, a la música de súbito
callada,
esperando una voz que llega como el eco
a las zonas desiertas.

Nocturna entonces,
como la piel,
como lo profundo de sus besos,
como la noche de los árboles,
como el amor sería junto a su cabellera.

Luego, sin sonido,
espuma silenciosa tras la sombra,
entre el rumor apagado de los pasos,
desnuda huyes, pálida ola,
no se te reconoce.-


EL EXILIO

El hombre entristecido mira
caer vehemente la luz a su ventana:
distraído contempla la distancia
de espumas como las olas, lejanías.

Leves despiertan a su nostalgia
los reflejos de otros días,
y es ocio y congoja de una tarde
por gracia de este cielo,
que a su imagen
es mar azul, playas doradas, islas,
regresar desde la claridad de una nubes
en el desmayo ávido del instante
hacia la antigua soledad remota.

Mas no puede la frente melancólica
soñar con esperanza sus recuerdos.
Volver a la tierra perdida
sería también deslumbramiento amargo:
un sol ajeno se levanta
como espada en mano enemiga.
Y su deseo es apenas
la pasión lánguida
de la adolescencia en olvido,
un indolente jardín o una calle,
su deseo es apenas un aire,
si nocturno, de borrosas estrellas,
si de fulgor o nieve,
si de sol sangriento en el ocaso.

Sin testigo,
la oscuridad del rostro en los cristales,
bajo la luz que anochece punzante a la ventana
sus miradas entonces se obstinan,
frías, tenaces de silencio,
más allá,
entre vagas nubes o mares.

Puñal siempre en el pecho es la memoria.
Callar consuelo ha sido.
Mejor será
morir secretamente a solas.-


OLVIDO

La trémula sombra ya te cubre.
Sólo existe el olvido.
Desnudo,
frío corazón deshabitado.
Y ya nada son en ti las horas
las taciturnas horas que son tu vida.
Ni siquiera coo ceniza
oculta que trajeran
los transparentes silencios de un recuerdo.
Nada. Ni el crepúsculo te envuelve,
ni la tarde te llena de viajes.
Nostalgia del amor, cuando
una tácita doncella surge de la sombra.
Oh corazón, cielo deshabitado de los sueños.-


                                           
                                                             Fernando Charry Lara     





Imágenes: pinturas de Jeremie Iordanoff   (Montpellier, Francia, contemporáneo)


Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com
twitter@quiquedelucio

  



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