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martes, 29 de octubre de 2013

Una palabra

                                                                Roberto Juarroz

                                              (Coronel Dorrego, Argentina, 1925-1995)


                                                      "Así como no podemos
                                                      sostener mucho tiempo una mirada,
                                                      tampoco podemos sostener
                                                      mucho tiempo la alegría"



ALGÚN DÍA ENCONTRARÉ UNA PALABRA   poesía de Roberto Juarroz

Algún día encontraré una palabra
que penetre en tu vientre y lo fecunde,
que se pare en tu seno
como una mano abierta y cerrada al mismo tiempo.

Hallaré una palabra
que detenga tu cuerpo y lo dé vuelta,
que contenga tu cuerpo
y abra tus ojos como un dios sin nubes
y te use tu saliva
y te doble las piernas.
Tú tal vez no la escuches
o tal vez no la comprendas.
No será necesario.
Irá por tu interior como una rueda
recorriéndote al fin de punta a punta,
mujer mía y no mía
y no se detendrá ni cuando mueras.-


DETENER LA PALABRA

Detener la palabra
un segundo antes del labio,
un segundo antes de la voracidad compartida,
un segundo antes del corazón del otro,
para que haya por lo menos un pájaro
que pueda prescindir de todo nido.

El destino.
Las brújulas señalan uno solo de sus hilos,
pero la ausencia necesita otros
para que las cosas sean
su destino de aire.

La palabra es el único pájaro
que puede ser igual a su ausencia.-


EL CENTRO DEL AMOR

El centro del amor
no siempre coincide
con el centro de la vida.
Ambos centros se buscan entonces
como dos animales atribulados.
Pero casi nunca se encuentran,
porque la clave de la coincidencia es otra:
nacer juntos,
Nacer juntos,
como debieran nacer y morir
todos los amantes.-


EL CORAZÓN EMPIEZA BAJO TIERRA

El corazón empieza bajo tierra,
pero acaba en tus labios y en los míos.
La muerte entonces duda en las cornisas
y una convalecencia de ojos largos
desprende las arrugas del temblor.

No hay que negar que eso nos salva,
pero entre tantas cosas tan perdidas
no es posible aceptar la salvación.

Y las manos, sin darse cuenta aprenden
el gesto incorregible
de volver a enterrar el corazón.-


                                                           
                                                                Roberto Juarroz



     Imágenes: Pinturas de María Konstantinovna Bashkirtseva (Ucrania, 1858-París, 1884)


Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com
twitter@quiquedelucio

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