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jueves, 3 de octubre de 2013

La lluvia

                                                           Almudena Guzmán

Poeta española nacida en Madrid en 1964. Licenciada en Filología Hispánica, obtuvo su Doctorado con una tesis sobre Francico de Quevedo. De su obra se destacan: "Poemas de Lida Sal" (1981), "La playa del olvido" (1984), "Usted" (1989), "El libro de Tamar" (1989), "Candelario", etc. Entre las distinciones obtenidas figuran  el accésit del Premio de Poesía Puerta de Sol en 1981, el Premio de Poesía Altair en 1984 y el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla en 1988.


                                                  "soy un ramo de uvas
                                                  y aguanto como puedo
                                                  este oleaje creciente de mi boca
                                                  agujoneándome al sol"



SEÑOR, LA LLUVIA DEL DOMINGO

Señor,
la lluvia del domingo
es una inmensa bañera
que me sumerge a cámara lenta
en el telón espumoso de sus rizos del sábado.-


SEÑOR, LAS HORAS DESNUDAS

Señor,
las horas desnudas,
como limones al trasluz,
se exprimen en mi muñeca
de una manera desesperadamente cobarde:
estoy, para variar y por no quedarme en casa,
con alguien que me aburre los besos.-


SEÑOR, SI USTED SABE

Señor,
si usted sabe
que yo ahora estoy celosa
por lo que me ha dicho,
tenga al menos el detalle de no hacérmelo notar
        durante la cena.

(Nunca en mi vida enrollé espaguetis con tanto odio.)


USTED SE HA IDO

Usted se ha ido. Pero tampoco conviene dramatizar
       las cosas.

Cuando salgo a la calle,
aún me quedan muchas tapas risueñas en el tacón
y mis medias de malla consiguen
reducir la cintura
      de la tristeza
si su ausencia va silenciándome en una resaca
      de escarcha.

O sea, que no estoy tan mal.
Porque yo podré ser de vez en cuando un eclipse.
Pero nunca
      un esclipse sin sangre de luz.-


VELADAMENTE

Veladamente,
descorriendo pestillos,
ha llegado hasta mi cuarto
una pantera translúcida con la piel de diamante
que me morderá
la nuca cuando menos lo espere.

Es el deseo.-


SOÑANDO

Soñando,
tibia su lengua para mis pestañas que renacen.

Ilusoria blancura de los dientes al mártir contraluz
de su sangre y sus labios.-



                                                          Almudena Guzmán





Imágenes: pinturas de Henri Matisse (Francia, 1869-1954).



Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda 
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com
twitter@quiquedelucio




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