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martes, 4 de diciembre de 2012

Anémona

            Rafael Alberti , el gran poeta español  (Santa María, Cádiz 1902- Madrid, 1999)


                                       "A través de los siglos,
                                        por la nada del mundo;
                                        yo, sin sueño, buscándote"


ANÉMONA ENCANTADA   poesía de Rafael Alberti

 Anémona encantada
enamorada.
Orquidea despeinada
enamorada.
Flor abierta o cerrada
enamorada.

                No me las enseñes más,
                que me matarás.-


CAMPO DE BATALLA

Nace en las ingles un calor callado,
como un rumor de espuma silencioso.
Su dura mimbre el tulipán precioso
dobla sin agua, vivo y agotado.

Crece en la sangre un desasosegado,
urgente pensamiento belicoso.
La exhausta flor perdida en su reposo
rompe su sueño en la raíz mojado.

Salta la tierra y de su entraña pierde
savia, veneno y alameda verde.
Palpita, cruje, azota, empuja, estalla.

La vida hiende vida en plena vida.
Y aunque la muerte gane la partida,
todo es un campo alegre de batalla.-


CANCIÓN DE AMOR

Amor, deja que me vaya,
déjame morir, amor.
Tú eres el mar y la playa.
Amor.
Amor, déjame la vida,
no dejes que muera, amor.
Tú eres mi luz escondida.
Amor.
Amor, déjame quererte.
Abre las fuentes, amor.
Mis labios quieren beberte.
Amor.
Amor, está anocheciendo.
Duermen las flores, amor,
y tú estás amaneciendo.
Amor.


LA MALDECIDA

No quiero, no, que te rías,
ni que te pintes de azul los ojos,
ni que te empolves de arroz la cara,
ni que te pongas la blusa verde,
ni que te pongas la falda grana.

Que quiero verte muy seria,
que quiero verte siempre muy pálida,
que quiero verte siempre llorando,
que quiero verte siempre enlutada.-


LA SOLEDAD

Vendrá.
Vendrá.
Lo ha escrito.
Ya pasó una semana.
Viene desde muy lejos...
De allá del norte...En tren...
Casi dos mil kilómetros...
Muy lejos...Malos trenes...
Y el calor...Y el polvo
que entra por todas partes...
La casa está ya lista: una paloma blanca
de cal pura...Lucientes,
más brillantes que el oro,
la sartén, el perol, la cacerola...Y luego,
la cama grande, grande...cubierta de una colcha
de colores, con pájaros...
Pero muchos kilómetros sin nadie...Eso me han
dicho...
Y el calor...Y el polvo...
Tendrá sed...Aquí, el agua
no falta casi nunca...Va a gustarle esto mucho...
Poco trabajo para ella...Yo
lo haré todo. Soy fuerte todavía...
¿Ella? Bueno. Veremos.
Es mi mujer... no quiero que se canse.
"Trae aquí esos tomates...Mira, aquellos de allá,
tan colorados..."Nunca los ha visto.
Dirá que no..."¿Lechugas como éstas,
tan blancas? ¿Y los rábanos? ¡tampoco!
Vamos, mujer...Te esperan las gallinas...
¿Qué más quieres? El postre
ahí lo tienes colgado del ciruelo.
Extiende el delantal y sacude una rama..."
ya es muy tarde. Le tomo la cintura...
Se sonríe...¡Qué hermosa!
Apagamos la luz...
Así. ¡Cuántos kilómetros!
Hoy es miércoles ya...Vendrá esta noche.-



                                                       Rafael Alberti


Imágenes: pinturas del artista francés Auguste Toulmouche  (1829-1890)


quiquedelucio@gmail.com
twitter@quiquedelucio

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