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jueves, 20 de octubre de 2011

Una zona entre lo fantástico y el realismo mágico

Así como en su momento era peligrosa la palabra literaria y se quemaban libros, se asesinaba y censuraban escritores (esto último hasta hace pocos años), ahora los blogueros representamos, en cierta medida, la oposición al silencio y al olvido. Soy consciente que a veces, el lector virtual no soporta la lentitud de la lectura juiciosa, el juego dialéctico del pensamiento creativo, porque sabemos que su condición es la inmediatez. Escribir en tiempos de vorágine. Además concretar un blog literario supone escribir para un lector indefinido en un medio eminentemente colectivo, en una dimensión sin fronteras ni barreras. Escribir lo propio y dar a conocer o difundir las obras de prestigiosos autores, ese es mi pequeño propósito, ese es el objetivo de este blog. Como ejemplo, este excelente cuento breve de Enrique Anderson Imbert, que se sitúa en esa zona entre lo fantástico y el realismo mágico. Que sea ese lector indefinido quien lo juzgue.

LA MONTAÑA

El niño empezó a treparse por el corpachón de su padre, que estaba acomodado en la butaca, en medio de la gran siesta, en medio del gran patio. Al sentirlo, el padre, sin abrir los ojos, y sonriéndose, se puso todo duro para ofrecer al juego del hijo una solidez de montaña. Y el niño lo fue escalando: se apoyaba en las estribaciones de las piernas, en el talud del pecho, en los brazos, en los hombros, inmóviles como rocas. Cuando llegó a la cima nevada de su cabeza, el niño no vio a nadie.
-¡papá, papá!- llamó a punto de llorar.
Un frío soplaba allá en lo alto, y el niño, hundido en la nieve, quería caminar y no podía.
-¡papá, papá!
El niño se echó a llorar, solo sobre el desolado pico de la montaña.-

                                Enrique Anderson Imbert

Enrique Anderson Imbert: (Córdoba 1910-Buenos Aires 2000) Escritor y crítico literario argentino. Autor de un ensayo fundamental, "Historia de la literatura hispanoamericana" (1954). Ejerció la docencia en las universidades estadounidenses de Harvard y Michigan. Sus cuentos fueron publicados en los libros "El gato de Chesire" (1965), "La locura juega al ajedrez" (1971) y "La botella de Klein" (1975). Recopiló sus ficciones en "El mentir de las estrellas" (1979). En su amplia producción ensayística, sobresale "El arte del cuento" (1978).


Pintura del realismo mágico, la artista británica Belinda Eaton: "Mujer con tulipanes"

quiquedelucio@gmail.com
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