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lunes, 9 de octubre de 2017

Donde la tierra


Séptimo año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a más de 2.000 escritores, respetando el derecho de autor.





Publicación N° 1.820-



                                                                                                                 Alejandro Pedregosa


Poeta y novelista español, nacido en Granada en 1974. Estudió Filología Hispánica y Teoría de la Literatura en la Universidad de Granada. Ha publicado, entre otros, los libros de poemas: "Postales de Grisaburgo y alrededores (2000), "Retales de un tiempo amarillo" (2002), "En la inútil frontera" (2005), "Los labios celestes" (2008), "El tiempo de los bárbaros" (2013), etc. Obtuvo el Premio Internacional "Arcipreste de Hita" en el 2008. En 2013 publicó el libro de relatos "La sombra de Caín", donde se recogen algunas de sus colaboraciones en periódicos como Ideal, Sur, El Correo, El Diario Vasco", etc.


                                                                                "El acuerdo tácito que los labios sellaron
                                                                                 en la trampa mortal de un hasta siempre,
                                                                                  y el pañuelo que guardaba
                                                                                  un roce de mejilla en primavera"     










DONDE LA TIERRA ACABE

Si te dijera que esta habitación
guarda el aroma tibio de tu sueño,
que es de noche en Florencia
y provoca la luz en su artificio
mariposas de cera.

Si te dijera que tienen las calles
el poroso destello de unos pasos
iguales a los tuyos,
y en las puertas hay
corazones pintados y llamadas urgentes
a una revolución.

Si te dijera que el mar, tan lejano,
ha subido a las torres para verte...

Pero nada te digo que no sea
donde la tierra acabe yo he de amarte y el eco
como un racimo abierto me responde
tierra,
yo,
amarte.-



AMOR EN TÁNDEM

Me gustaría que un día
cualquiera de este otoño
o la mañana más fresca
de la próxima primavera
me llevaras contigo
a pasear en tándem.

Porque conozco el sabor del esfuerzo
a tu lado compartido
y es armónico el empuje de los cuerpos
que trascienden la noche para amarse
a la luz también de una excursión.

Quiero abrazar el ritmo de tu espalda
en medio de un deporte
y comprobar la gracia de tus piernas
que se tensan igual
que violines hambrientos
a la luz de las velas.

Pero en un tándem, amor,
para que puedan los niños reír a nuestro paso
y levanten los brazos los paisanos
y maldiga el ciclista
la soledad salina de su frente.

Elige la mañana que menos te entorpezca
y lánzame a rodar
por el trazado rojo de la periferia,
por empinadas cuestas y torpes cabañales
(cualquier tierra me vale)
con tal que nos veamos en un tándem,
pero en un tándem, amor,
que tengo el equilibrio abandonado
al vértigo del mundo y sus espuelas
y me caigo, amor mío, siempre me caigo,
sin casco, sin tu amor, sin tus coderas.-



CANCIÓN DEL AMANTE LATINO

Puedo sumergirme, dijo el amante,
en las frías estancias del olvido
si eso te hace bien,
o compartir el sino
de las aves
levemente nocturnas
que cargan el verano tras su estela.

Puedo romper las citas, los horarios,
el tiempo todo
si obedezco al rigor de tu llamada.

Y puedo, cómo no,
ser peregrino de tu sombra elástica
por calles y ciudades
hasta que un día llamado porvenir
decidas encontrarme.

Todo esto decía
el amante latino enamorado
y ella, memoria blanca,
lo creía.-



LAMENTO DE LA MUJER HERIDA

Abriste la cancela del jardín

sin pensar en los lobos de la noche,

segura como estabas
de tener a los dioses de tu parte.

Lanzaron hombres blancos aquel día
licores y bravatas en tu nombre.
El fotógrafo alzó
como un golpe de mar su veredicto,
el cura sonreía
apoyadas las manos sobre el vientre.

¿Por qué nadie avisó de la mentira?
¿ Por qué no dijo nadie
que el jardín no era más que un tronco hueco
salpicado con flores dolorosas
del color de la sangre y de las lilas?

Sigue inerte la foto en la repisa
proyectando racimos de luz sucia
a todas las esquinas del salón.
Los niños ya se han ido y te preguntas:
¿qué cosa es el amor?
Sin fuerzas para huir o abandonarte.-




                                                                                                                  Alejandro Pedregosa



Imágenes: Pinturas de Jeremy Mann (contemporáneo)






quiquedelucio@gmail.com

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