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miércoles, 5 de julio de 2017

La tercera mujer


Séptimo año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a más de 2.000 escritores, respetando el derecho de autor.






Publicación N° 1.737-



                                                                                                                          Nanne Timer

Poeta, narradora y ensayista de Holanda, nacida en La Haya, en 1971. Como investigadora se ha ocupado principalmente de la narrativa latinoamericana contemporánea. Ha publicado, entre otros,  el poemario "Logopedia" (Amberes, 2012), y "Einstein's three fingers" , donde combina movimiento, poesía y fotografía. Escribe principalmente en español. Ha participado en varios países de Europa como conferencista y en encuentros internacionales de poesía.Trabaja como profesora titular en la Universidad de Leiden (Países Bajos).


                                                                                                       "Es peligroso, fumar.
                                                                                                         Es peligroso
                                                                                                         que se evaporen las imágenes,
                                                                                                         que se disipen los recuerdos"  









LA TERCERA MUJER

Un nuevo rostro me miraba.
La tercera mujer se sentó a su lado.
Yo pagaba el café, ella el almuerzo.

Caía
       silencio

Ella miraba. Él miró en el aire, yo hacia un lado.
No había habido baile todavía.
Dos palabras se atraparon entre las ruedas:

¿Y tú?

Acariciaba su brazo, ella, buscaba afirmación.
Él felicidad.
Su brazo era precisamente ese intermedio.

La tercera mujer fui yo.
Miré hacia un lado, ella también, a él.
Él le tocó la mano, la miró a los ojos, su café,
y a mí de soslayo.

Señorita, su hora de embarque.-



ENCUENTRO

Balas de ilusión, balas de desesperanza.
Tú disparas. Yo no. O sí. O no.
Deletrea sonido, habla música.
Aprieto los huesos de tus palabras,
pincho los ojos de tu deseo,
atravieso. O sí, o no, yo disparo y tú en cambio.-


***

Me quiero mojar,
no bienamada, no inteligente,
sino total y absoluta y como sea bajo agua,
porque la corriente se traba a veces
y entonces no sé cómo, ni dónde, ni cuándo
ni izquierda, derecha, si a secas o a solas,
porque la corriente se traba demasiadas
veces la corriente se traba
a veces.-



BALBUCEOS

Palabras gotean sobre el vidrio
mojado, tú dices ojo, yo digo té.
Ella te lleva vendado al cine
y yo que reclamo balbuceos
pronuncio pájaro. Pájaro.
Parpadean al viento, pálpebras,
palabras, bicicletas recién sacadas,
tormenta por haber. Anochece,
y tus palabras se deslizan
sobre mi piel, y caen
caricias, que saben a fruta
tejida en naranja, tú a tabaco y miel.
¿Atreverse a hablar palabras líquidas,
a decirnos pájaro o arena
sin que sus nombres nos congelen?.-


SUEÑOS OLIVOS

La noche fría toda tuya,
y yo que despertarte no quería.
Emborracharte, eso sí, eso quizá.

En mi almohada
rezumbaban sueños tuyos.
De verdeolivo hablaste,
de zapatos, y de tu mujer.

Todas esas palabras
goteando hacia mi cocina.
Por la mañana me quedé
con restos de azul cobalto,
una mesa y yo misma.

Nada: escuchaba,
me inventé cordones atados,
esperaba rojo crepuscular.

Ninguna silla logró captar
tu respiración, ningún verso tu mirada.

Y sin embargo. Hielo, carámbanos afuera,
ventanas empañadas, y tus soplos escarcha.-



DANZA INVISIBLE

Susurra un cuerpo
allí donde nudillos pisan.

Allí donde corretean dedos,
una blusa cruje.

Ella llama. A tirones largos,
tiene también manos, ella.
Como un torbellino minúsculo
repta curvando líneas,
espiralea ecos.
Da una palmada. Y otra vez
corren sus pies hacia adelante.

En algún lugar sopla un pantalón,
allí vive el alma

Se despliega el pecho, un tono,
todo
se abre en la voz.-


***

Chocolate espeso, barruntó.
Me tiró la mesa
encima, el boleto de tren,
y su desprecio.

No sé si el brazo roto
o el cráneo fracturado,
escupidera.

Puede doler la lluvia, sí,
si te la tiran. Suelo
escuchar el frío allí,
susurrando silencios,
labiorrota.

Pero me gustan las cabezas
con té y hablando,
siempre que haya respiración,
claro, eso sí, y que regresen.

Que si quería chocolate, que si yo.-




                                                                                                                     Nanne Timer


Imágenes: Arte digital de Estados Unidos.






quiquedelucio@gmal.com




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