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miércoles, 21 de septiembre de 2016

Cómo llegamos

Sexto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura qe organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a más de 1.400 escritores, respetando el derecho de autor.




Publicación N° 1.478-

                                                                                                         
                                                                                                        Makyla Curtis

Poeta nacida en Nueva Zelanda en 1978, con ascendencia escocesa. Estudia un Master en Artes en inglés en la Universidad de Auckland, junto con un Certificado de Lenguas en maorí. Es, además, impresora tipográfica y grabadora con interés especial en lenguas y dialectos, publicaciones de "Hazlo tú mismo" y tipografías. Esta publicación es parte del Dossier de poesía actual de Nueva Zelanda, preparado y traducido por Andrea Rivas (Círculo de Poesía de Nueva Zelanda).


                                                                                "Ella lo conocería con los ojos abiertos
                                                                                 cerrados o sin ellos,
                                                                                 dentro se ha implicado en poemas
                                                                                 dos páginas antes"









CÓMO LLEGAMOS A TIERRA

Había armonía preestablecida
de lluvia cayendo como diptóngos
pánico en las manos
blanco estridente
lento granizo
incesante.

El suelo del bote se hizo más débil
el mundo se hizo más audaz
la mano de voces
hizo eco en el matorral.
Perdí mi bicicleta
pero el auto circulaba inversamente
-nada ha cambiado-

Espectáculo en agua:
sobresaliendo más allá de la vida
salvaje de los nymphalidae.
Dulce vidente, llamando a
los tenientes del mar, el glastig
en las grietas y hendiduras de piedra
voces que se intercalan
entre los acordes vocales y el silbido
del viento-        una cadencia de tradición
                         un obstáculo de tiempo.

Las hermosas hendiduras en las colinas
cubiertas de musgo son
solo voces que doblan en las curvas
un vapor blanco que envuelve
una estrecha separación de labios.
Una cuchara se sumerge: gruesa avena y sal.

La distancia de la manija sostiene
el verde océano en la bahía
anhela que llegue a la orilla
mientras los fantasmas de nuestra memoria
desgarran la tierra.
Todo lo que era, descansa bajo
un terrón y césped turbulento.
Todo lo que es se sostiene encima.
Todo lo que será cuelga sobre nosotros
en la niebla.

Bajo las huellas del bosque en la cañada

estamos meramente congelados, congelándonos,
derritiéndonos,
moviéndonos
con la cuchara que sumergimos
colmada de una cortina negra
alzamos el tazón
en la oscuridad
y comemos.-



MADRE

La mujer que come
       come
                   como el viento
extendiendo poder en su llamado
-pies agrietándose en la tierra
diez semanas abandonado
y el empuje         empuje de ella
pero el ró se alza

en rigor de escala
en la izquierda central
pequeños cúmulos
un ojo en la pared
ya en la oscuridad
ella bombea bombea
             bombea el pedal
una capa de aire frío pasa a través
en la tercera sección
apogeo de navegantes
en busca del viento

la sal
ignora el empuje de la marea
lenta
y la orilla del mar
es el rítmico mecer de su crucifijo
amplia onda / un lento
susurro en su garganta.

escapa
su aliento
archipiélago, paria, abandonado
clemente en momentos
a lo largo del horizonte
curveándose como humo de cigarrillo
moviendo al oeste sobre el oeste
mientras el viento se levanta
historias ilegibles que ella           penetra
el texto
iluminando en sus ojos la mecha
atrapada en llamas

puntos de apoyo en los esquies
coros levantándose, una banda condensada
midiendo nuestra escala
seguimos el rastro - rastro

bebe la lluvia y espera
ella toma lectura del viento, las nubes, el viento
muelle condensándose en el frío
pero el puerto golpea y agrieta

recubre el suelo de ollín
el viento en la chimenea
y el lamento aullado de
el viento habla

Ella espera al hogar

sobre las brasas de la estufa
y el dulzor del hogar
un otoño negro llega
torrencial
y las colinas acarician crudeza
        crudeza
en morado escozor crudo
sobre las brasas de la estufa

ella nos escucha, nos huele
ella nos ve llegando
en patrón de panal de abejas
el humo gira
antes de que la lámpara se encienda
y las voces sean tangibles
ella olfatea
y el aire se hunde
el delgado sobre de humedad, el hedor amargo
"¡Ellos dijeron que estarán en casa para mañana!"
pero ella no alza la vista
redondas nubes cerradas
distanciadas y
encntrando una voz
tierra a la vista
nos acercamos al salino goteo
          goteo
goteo.-




                                                                                                    Makyla Curtis



Imágenes: Arte digital de Estados Unidos.





 quiquedelucio@gmail.com

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