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miércoles, 9 de septiembre de 2015

Inmenso y bello

Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.




Publicación N° 1.131-
                                                                                    Isabelle Forest

Poetisa y novelista canadiense, nacida en Montreal en 1970. Ha publicado: "L'amur ses couteaux", "La Cravasse" y "Les Chambres orphelines". Sus poemas han aparecido en diversas obras colectivas en Quebec y en el exterior. Su obra poética ha sido reconocido  con los Premios Alphonse-Piché, Félix-Leclerc y por Radio Canadá. Dirige numerosos proyectos de difusión literaria para festivales y eventos literarios y dicta clases de escritura desde hace ocho años. Está considerada como una de las grandes voces de la poesía actual de Canadá.
Traducción de Francis Catalano.

                                                                                          "que es el yo
                                                                                           una piel un aroma
                                                                                           un descanso a ese cielo interior
                                                                                           una caída libre
                                                                                           hacia una libertad mancillada"   





INMENSO Y BELLO

                   
                                                 Muy pronto
                                                 habremos acabado con nosotros mismos
                                                                               Michel Beaulieu

nuestros órganos pesan
gestos muertos
es posible que sea
inmenso y bello

en nuestras bocas frágiles
los vértigos
vertederos de fantasmas
que se deshacen lentamente
colgados
de las ventanas interiores

aún más labores
bajo las camisas
y el método tan insólito
del corazón para amar

soy uno más
que no encuentra descanso
estamos solos
sobre el colchón
acurrucados
cuántas cosas frágiles
y risas tan ácidas
otra quemadura
y mi cabeza que arde
parece un sol
a punto de morir

aún más cierto digo
son las aves
sus pequeños
triturados entre nuestras manos
pienso en las alambradas del amor
por donde salté despreocupada
yo soy nosotros somos
la desmesura del mundo

los detalles a veces
atraviesan la espesura
de lo cotidiano
entonces surge
el pánico de vivir
nuestros cuerpos mi cuerpo
de pronto se engancha
a sus perros guardianes

y ese peso en los tobillos
que nos aligera la cabeza
el estupor de vivir
desquiciados

felizmente
los sexos deslumbrantes
incendian nuestras camas
a veces alcanzamos
alcanzo el interruptor
mi conciencia se licua
mientras mis piernas
tiemblan aún

yo voy nosotros vamos
los ganchos impacientes
mordisquean la carne bajo el sol
y la fibra de los corazones

del verdadero estrépito de las cosas
no podemos no puedo hablar
y me voy a comer rostros
para escapar de su bondad

me altero a veces
por poca cosa
aplaudiendo
al matar moscas

tengo en la garganta
pájaros heridos
que debería matar

primero sumergir
en mi hocico
de nuestros comas alucinados
pequeños pasos pequeñas grietas
por donde deslizarme
nadie está protegido del desastre

hay tanta esperanza por acarrear
que nuestros cuerpos mi cuerpo ya
no responde
hundido en el asfalto
hasta bajo mi cráneo
los horizontes se distorsionan
se aplastan
fluyen en la melaza de la noche

tengo que divertirme
a la espera en algún lugar
de saltar sobre mi cuello
ni siquiera una venganza
este fin del mundo
que dormita en cada uno de nosotros

partir hasta que desaparezca
el nudo de lo cotidiano
abandonar las mañanas inquietas
los amores detestables

abrazas mi vientre
una amenaza de ahondar ncluso
más allá de la muerte
y eres tú quien sangra después de todo
sí allí
entre el índice y la esperanza

ya hemos reído lo recuerdas
era la época de los toqueteos
tu mano apenas tocaba mi sexo
y tu alma no subía más allá
de mis tobillos

nunca desocupadas
nuestras bocas genitales
a lo lejos los escombros
y entre las piernas
y fingíamos la paz
mientras que todo en nosotros
se arrancaba la belleza

nuestros rostros puestos en el mundo
tan crudos como la verdad
tan oscuros como las cenizas

nuestros rostros por un momento
desvalidos de promesas

nuestros rostros
lado a lado
frente a frente
beben el tiempo
hasta la náusea

qué es el nosotros
suave cabellera cartílagos
pesadumbre
aves planeando
entre nuestras costillas frágiles
golpeando las ventanas

un espacio para correr
hasta mañana
hasta la muerte infalible.-



                                                                                                Isabelle Forest




Imágenes: Pinturas de Christian Schloe (del surrealismo)




quiquedelucio@gmail.com

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