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martes, 15 de septiembre de 2015

De ceniza

Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propio aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.


Publicción N° 1,136-

                                                                                            Enrique Moro

Poeta chileno, nacido en Valparaíso en 1956. Realizó estudios de cine en París y estudios de Animación socio cultural en España. Vivió, ademas, en Francia y Alemania. En 1996 crea el Centro Cultural de Valparaíso y desde 1999 forma parte del equipo del departamento de Cultura de la Municipalidad de esa ciudad. Ha publicado, entre otros libros de poesía, "Marilyn" (1973), "Poemas Libro Objeto" (1980), "La Bolsa: poesía de cordel" (1981), "Antología de diez poetas jóvenes chilenos (en alemán y español), "La piedra feliz y otros tangos" (1994), "Poemas Últimos" (2014), etc.


                                                                                     "Difícil vivir en la nada
                                                                                      sin ser poeta ni filósofo
                                                                                      cualquier esquina sirve
                                                                                      para despedirse de nadie"  






DE CENIZA NUESTRA SÁBANA

Dónde queda aquelo que se busca
Qúe es lo que se encuentra
Detrás de cada paso, delante de todo gesto.
En la distancia cercana
o en el olvido más profundo.
Será en la piedra o en el aire
Será en el mar o en la tierra.
Será dolor o alegría
Sed o hambre, soledad o melancolía.
El día detrás de la noche.

No vamos ni volvemos de ninguna parte
Círculo de un cuadrado, recta del triangulo
Dibujo sobre la arena
Apenas espuma en la orilla

Estrella lejana muerta en su luz

Ni vamos ni volvemos
ninguna parte es todo
Aire que se eleva
Palabra en la sombra

Así vivo en tus ojos
Así muero en tu sonrisa
Vengo a ti, vienes a mí
Desde todas partes y ninguna.

Duermo en tu sueño
Sueño que duermo
Para abrir tu sueño
Rozo tus parpados.

La noche de Valparaíso
Vacía y dolorosa
Terrible en su fuego
El corazón a mordiscos.

Así nos amamos
Así nos dormimos
Entre ceniza y sábana
el beso que tiembla
La mano que busca.

Las luces y los cerros
El silencio de la muerte
La miseria y el dolor

La ceniza como sábana.
Todo queda lejos
La esperanza y el olvido
Abrazados en su desnudes

Puede que llueva
Puede que no llueva
Da lo mismo, todo es niebla.
La ceniza como sábana

Aquí me quedo
En tu sueño que sueño
Entre tus párpados que arden
La noche en llamas que nos cobija.

Silencio es lo que llena esta página
El blanco sudor del frío
sobre los cerros tiznados
La ceniza como sábana.

Es tarde, para los pobres
Siempre es tarde y más tarde siempre
Arden sus casas, arden sus vidas
Arden y en llamas se hace ceniza todo.-


ERA AZUL

Digámoslo:
era azul
recostada en esa cama
y en mi recuerdo era azul
azul
del más antiguo
azul noche
azul de las cavernas
azul de los océanos
azul del infinito
azul del petróleo
era simplemente azul
y simplemente oscura

Entonces su risa
entonces su abrazo
entonces la noche
y entonces la Habana

Fue toda la humedad del mundo
fue toda la lluvia aliente del mundo

Aquello fue ir y venir
del deseo a la calle
de los besos al mar
de su cintura al aire
de su abrazo a la noche

Debo decir
esa mujer de la Habana
fue lo más cerca que estuve
de la Revolución Cubana

Y era azul
como el olvido.-


GRACIAS SEÑOR

Gracias Señor,
por el suelo a la altura de la suela
la lengua, el paladar entero hecho polvo
y ceniza por el lacrimógeno.
Gracias Señor
por la justicia (a)divina.
Gracias te damos todos los apaleados
y llorosos de América por tu bondad
para con nosotros
huéspedes de tu preparaíso.
Gracias por los barcos y los tanques,
por los aviones y los torturadores,
por la Cruz de Hierro.
Señor, tú sabes el paradero
de os desaparecidos, así es tu Gracia.
Infórmanos al comité o a un tribunal cualquiera,
nunca tan justo como el tuyo,
pero danos al menos esa tranquilidad.
Señor, te rogamos,
manda algún ángel desocupado
o alguno de tus asesores.
Tenemos hambre de todo.
Señor
Que tu luz divina
alumbre en las poblaciones
porque la compañía de electricidad
nos cortó la luz terrena.-



                                                                                             Enrique Moro



Imágenes: Pinturas de  Edward Burne-Jones (Inglaterra, 1833 - 1898)







quiquedelucio@gmail.com

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