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lunes, 9 de febrero de 2015

El temporal


Cuarto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.



                                                                       Lucía Moscoso Rivera

Poeta y docente universitaria de Ecuador nacida en Quito en 1983. Licenciada en Lengua, Literatura Española y Lenguajes Audiovisuales por la Universidad de Cuenca. Ha sido correctora de redacción y estilo en diferentes revistas e instituciones. Aparece en "100 Poemas - Antología de autores del mundo",  de la Editorial Márgenes Azules (2014), y publica su primer poemario: "Dictado de la mano izquierda" en Ecuador (2015). Actualmente dirige el espacio de gestión cultural y editorial "Mecánica Giratoria".


                                                          "A veces somos muy pequeños
                                                           perdemos sustancia y el andar
                                                           se resuelve en escala de grises.
                                                           Todos los días tienen un descosido"







ACARICIA EL TEMPORAL

El vértigo demanda un aterrizaje.

Saborea el artificio de la nada:
el cielo es un espejo vasto.

Registra la curva del cotidiano:
ilusión circular de respirar fuera de la línea.

Maniobra de nubes en tránsito:
pensamientos insoportablemente leves.

Transcurrir de coincidencias planas:
el traspié de un andar inalterable.

Numerosa caída y arribo inesperado:
ansia de real desplazamiento.

Acaricia el temporal
el tacto descompuesto,
la luna engaña al lamento
y lo convierte en destello
tras ser devorado crece dentro:

Todo el peso se ramifica
y brota la fe como alimento por la mañana.-


LOS POSTES SON ÁRBOLES

(y los árboles plumas
enredadas en la tierra)

Hay pájaros tuertos
haciendo nido en catedrales
hay días en que sus sombras
se despegan del asfalto
y vuelven sobre el suelo
que es su cielo desdibujado.

Hay hojas, piedras y ceniza
memoria que tiembla en el aire
huesos levantados del tiempo
mortajas adheridas a las calles:
peatones de circunstancias grises.

Hay pájaros muertos
ocupando el nido de otras aves
hay cuerpos enredados en cables
de luz, una luz en sed de sombra
sobre una ciudad que lame los nombres
de quienes sembraron el olvido
despegándose de su propia carne.


FECHAS CON ESPINAS

Marzo
trampolín del tiempo

La inquietud del caminante
que alguna vez fue pez.

La incertidumbre del ido
que extravió su ave.

El carrusel en el que van los días
a descocernos,
redondeles  donde se desprenden
las puntadas de la mentira y del placer.

Se abre el cofre que usamos
para esconder el ruido de las naves
que buscan estrellarse en cualquier razón.

Brotan nombres enterrados
con la identidad que les otorga el polvo
y el pensamiento
de quienes quedaron de pie.

Florecen cristales en la maleza púrpura
de una pasión equivocada.

Marzo-carrusel
metáfora circular;
los días en una canción dulce y arterial
las noches deshojadas, sin esperanza.

El caminante busca adentro
la quietud del mar cuando todos se han ido.

Observa cómo el aire empieza
a ser el cielo levantándose

Sin detenerse, sin bajarse,
dibuja una mueca en el espejo
y encuentra la muerte por la boca.-


DENTRO DE UN OJO DE PEZ

Peces boca arriba
flotan en su propio sueño,
branquias de una fábula callada,
escamas de luz zodiacal.

Pez aguja, pez ángel,
pez de cristal, pez luna mortal,
pez austral sobre los techos,
en el cielo trompeta de agua dulce
y burbujas en picada.

Boca de pez hervido
con la sal de su propio sueño,
esqueleto partido y repartido,
carne adherida a los huesos.

Pez negro, pez mariposa,
pez murciélago, pez de sol,
pez de espaldas, por fin, dormido,
abierto hacia la eternidad.

peces llamando al anzuelo,
ojo de pez fluorescente,
absorbe el verde heredado
de la tierra a todo océano,
coral cobija a coral y tumba.

Pez volador cubre agua ciega,
esculturas tubulares de espuma,
zigzag azul cerca del ruido
encerrado en una caracola.

Nada de esto pudo salvarse,
las naves hastiadas de sal
buscaron su estanque de alcohol.
Destilación de la imagen,
ebullición del reflejo más volátil.-




                                                                 Lucía Moscoso Rivera






Imágenes: Pinturas del artista argentino contemporáneo Vito Campanella



quiquedelucio@gmail.com

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