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martes, 24 de febrero de 2015

Adiós

Cuarto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor  Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.



                                                                    Baldomero Fernández Moreno

Poeta argentino nacido en Buenos Aires el 15 de noviembre de 1886 y falleció el 7 de junio de 1950. Escritor y médico rural, hacedor de una poesía universal y hondamente nacional al mismo tiempo, ha inmortalizado la estética de los barrios porteños y la cálida placidez de las provincias y sus características rurales. Sus principales libros de poemas son: "Versos de Negrita", "Intermedio provinciano" y "Ciudad".


                                                  "Dulce amor de pasillos,
                                                   dulce amor de rincones,
                                                   cuando ya es una bruma el aliento deshecho
                                                   sentir sobre mi pecho la amplitud de tu pecho"







ADIÓS

Adiós la casa blanca que albergó un año entero
entre sus cuatro muros el amor verdadero.

Adiós campos extensos, polvorientos caminos.
Adiós los pobres ranchos de los pobres vecinos.

Adiós los trigos de oro, adiós verdes maizales,
las refinadas hierbas, los bravos pajonales...

Adiós toros y vacas, adiós caballos y yeguas...
El tren nos va a llevar a muchísimas leguas.

Sé que soy un ingrato, casa mía, al dejarte.
La paz que hube en tu seno no la haré en otra parte.

Más regalada mesa no la tendré en mi vida,
ni en la noche más oscura  la cama más mullida.

En vano me sonríe, tímida, la Esareanza.
La angustia que me oprime, ¡oh casa!, es tu venganza.


AMANTES

Ved en sombras el cuarto, y en el lecho
desnudos, sonrosados, rozagantes,
el nudo vivo de los dos amantes
boca con boca y pecho contra pecho.

Se hace más apretado el nudo estrecho,
bailotean los dedos delirantes,
suspéndese el aliento unos instantes...
y he aquí el nudo sexual deshecho.

Un desorden de sábanas despeinadas,
una suelta palabra indiferente,

un poco de hambre, un poco de tristeza,
un infantil deseo de pureza
y un vago olor cualquiera en el ambiente.-


AROMAS

Cuando regreso a casa no me lavo las manos
si es que he estado contigo un instante no más,
el aroma retengo que tú dejas en ellas
como una joya vaga o una flor ideal.

Por aquí huelo a rosas y por allá a jazmines,
alientos de tu ropa, auras de tu beldad,
aproximo una silla y me siento a la mesa
y sabe a ti y a trigo el bocado de pan.

Y todo el mundo ignora por qué huelo mis manos
o las miro a menudo con tanta suavidad,
o las alzo a la luna bajo las arboledas
como si fueran dignas de hundirse en tu cristal.

Y así hasta media noche cuando vuelvo rendido
pegado a las fachadas y me voy a acostar,
entonces tengo envidia del agua que las lava
y que, con tu perfume, da un suspiro y se va.


CANCIÓN DE LUNA

En el aro ligero de la luna
canta para mí solo un ruiseñor.

A cada golpe de oro de su pico
brota en el aire una constelación.

Canta el pájaro pardo dulcemente
y se eriza de plumas y palor.

Cuando se pone el pecho más delgado,
dice mucho más clara su canción.

Morir, acaso, es continuar un sueño
de luna en luna y de sol en sol.-


CONTEMPLACIÓN DEL BESO

Debe el beso venir desde la hondura
de una cabeza baja y atraída
en la penumbra gris desvanecida
mientras un viento vuele de frescura.

Boca entreabierta, elástica, madura,
que en el atardecer se haga una herida.
Toda ella roja de profunda vida
con un signo mortal: la dentadura.

Verlo avanzar después muy lentamente
como un ascua encendida o roja estrella
y detenerlo, ay, súbitamente.

Contemplarlo en deliquio y miel de abella,
huir la boca para rozar la frente
y a ella volver para morir en ella.-


DALMIRA

Tu nombre es terso, claro, deslumbrante,
como la hoja desnuda en una espada.
En el aire se aguza como el aire
y en el agua se estría como el agua.

Para ser suspirado entre palmeras,
al fondo del harén, a una sultana,
entre un rebaño pálido de eunucos
y el brillo corvo de las cimitarras.-


                                                           
                                                                              Baldomero Fernández Moreno 








Imágenes: Pinturas del artista cubano Mario Carreño.(Contemporáneo)




quiquedelucio@gmail.com

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