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jueves, 11 de diciembre de 2014

Danza en la cintura

Cuarto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.



                                                    Julio César Goyes Narváez

Poeta colombiano nacido en Ipiales, Nariño. Docente investigador del IECO de la Universidad Nacional de Colombia. Ha publicado los libros: "Tejedor de instantes" (1992), "Imago silencio" Premio de Poesía Sol de los Pastos 1977, "El eco y la mirada" (2001), "Imaginario postal" (2010), "Nubes verdes para una ciudad gris" (2010), "La escena secreta" , Premio Obra selecta de la Universidad Nacional 2011, "La imaginación poética" (2012), etc.

                                       

                                                 "Los hombres guardan
                                                  su cínico secreto
                                                  en la hondura de un amor
                                                  que no comprenden" 





DANZA EN LA CINTURA

Recorres las habitaciones convocando la nostalgia
de los retratos.
Observas el camafeo, los libros, los videos;
el cielorraso de estalactitas infinitas
Miras la mujer elegante de Hooper vestida de rojo,
la que cultiva una ilusión en una mansión sin nadie.
Le echas un ojo al drama geométrico de la pared,
Malevich o Mondrian están sin duda convocados.
Te paseas por la alcoba y haces el ademán
de la cama destendida bajo la mirada sesga
de una presentadora de televisión.
Entras al baño que luce impecable,
te aproximas hacia el espejo, te vas de foco.
Regresas al sofá y enciendes otro cigarrillo,
el aire en borlas anuncia una música frenética:
Tihuanaco abre sus puertas y el sol danza con la luna.
Te concentras con el mejor
golpe seco que puedes
y ante tus ojos se yergue una de
"las señoritas de Aviñon",
la danza ha comenzado en su cintura.-


AMANTES CON PIANO

Los amantes suben por las escaleras,
pasillos con espejos levantan acta de sus cuerpos.
La cortina roja destazada por la luz
hace juego con la cama desteñida que aguarda.
En la habitación hay olor a detergente
que blanquea el sueño, a insomnio
que la palabra agota.
La mirada da a la calle vacía,
la radio al piano de Duke Ellington.
El soslayo de los rostros y esa sensación
de querer morir sin prisa, sin lamentos.-


UNA MUERTE MENOS PASAJERA

La escena falaz espera la risa del rebaño
y aunque gastes la vida negando
tu parecido con la muerte,
ella jamás te ignora.
No se puede olvidar a una amiga
por estas calles del jolgorio,
ni evitar la mirada a esos charcos sin fondo,
a esa voz arrastrada por tarros de pasión.
Las noticias de comunidades mutiladas se descargan
entre toallas higiénicas y farándula de televisión.
Ve a los teatros o al lugar que te plazca.
Circula.
No te derrames sobre cualquier baldosa,
no permitas que te pisen los talones.
Circula.
Ve a encontrar mañanas con el tinto de tus ansias,
con las uñas de tus creencias.
Circula.
No huyas de tu sombra; ella no te persigue, te acompaña,
pegada a tu cuerpo se esfumará también
cuando te vayas.
Circula.
           Circula.

Circula.
Ensaya toda la noche una forma de morir menos pasajera.-


IMAGO SILENCIO

1
Cuánto deseo llevan sus aguas esparcidas
en los senos más salvajes,
echando raíces para que árboles y hombres
crezcan en medio de la sed y el olvido.

A orillas de un vado claro juega el amor
y hunde en la noche su quejido clandestino.

Guáitara es palabra que mira,
son que cura, ojos que hablan,
voz trasnochada de silencio entre las ramas.

No se sabe dónde rasgan sus guitarras,
ni cómo retorna el origen de todos los días


2
Eres uno de tantos callejones
que soporta la llovizna tácita de una ciudad
que no doblega su humeadora de dicha.

Muestra tu flor,
aquella cristalina canción
empujada por los que ya han partido.
Destrenzada calle mirándose en los colores
de la tarde tímida,
linda comandando enjambres.

Presiento tu decir en un blanco papel:
regálame las formas de tu silencio
morena aparecida, tal vez entre los dos
surja el color de algún destino.-

3
Nadie de los invitados a esta escena escucha otra música,
preocupados por responder olvidan quién es quién
en esta mesa inmensa.

Todos convidados contados los que asisten,
incluso temerosos degluyen sus dones.

¿Y este dolor de potentados e indigestos?

Cada comida también lleva su patíbulo.-



                                                    Julio César Goyes Narvaéz




Imágenes: Pinturas del alemán Max Beckmann y el estadounidense Jean Michel Basquiat.





quiquedelucio@gmail.com

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