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domingo, 3 de agosto de 2014

El danzante

Cuarto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.



                                                          Fernando Rosso Orozco

Poeta boliviano nacido en Sucre en 1945. Estudió Derecho pero no ejerce. Ha escrito: "El danzante y la muerte" (1983), "El aire hereje" (1986), "Parete de copas" (1989), etc. Es su poeta que deja constancia de la cotidianeidad en la vida del hombre, en la extensión de los anhelos y esperanza, de su alegría de vivir. Para la escritora Yolanda Bedregal lo escrito por Rosso es "Poesía auténtica, sutil y sugerente en estricto lenguaje".


                                                             "Bendigo la tierra 
                                                             capeando el temporal
                                                             bajo los árboles
                                                             donde todo pasa" 




EL DANZANTE Y LA MUERTE

1

Sólo quiero mantenerme entre mis manos
y decir algo después de oír y de ver
Que nunca me queje de faltas
ni de ausencias
que no ponga en duda la faz dorada
de mis días
y que no me vaya con la mirada solamente
defendiendo mi ley y mis costumbres.

2

Hablar de enigmas cuando todo está
a la vista
el viento que ríe de nosotros y todo
lo que mira
¿Dónde están los ecos que escuchamos
y los pasos que pasaron
corriendo como si supieran dónde iban?
Recojo distancias
de la memoria
y la presencia de lo desconocido.

3

Al frente al lado
en las oficinas y los bares
en las casas sorprendidas por la lluvia
y los aludes
discurre la vida antigua
alguien nos está llamando siempre
y nos espera
Lo que está dado no nos pertenece
hay que hacer el mundo con nuestro pulso
acompasado y certero
para pisar la tierra hasta no tener sombra.


LOS DÍAS

1

Esplendor de la vida
segado a mano limpia
entre tanta sombra
la amistad del tiempo
repite la hora de siempre
sbre la tierra
Camino del río siento la arboleda
y el agua que aclara inútil
donde el sol no se detiene
ni por amor.

2

Los días toman vuelo de la tarde
y el color del tiempo brilla en tinta
libre de frutos la rama
avellana hojas y avecina
No importa si no amanece
donde todo queda en pie.

3

Noche
mata trenzada
perfume del sueño amado
la aurora en lentos dedos
aclara su cabellera dormida
cielo donde extremada anida
y asegura tu paso dondequiera
la mañana adormece
de una altura
la invisible huella del sol
y mueve su clave de oro
tiempo en punto
como el pensamiento.

4

Veré durar y anochecer
la víspera que define
el hilo que gobierna
Alegra saber del mediodía

5

Los días llueven nombres
deshora y armonía
nunca faltó nada
para dormir amando
matorrales inundados
Lejos vivo mi constancia calma
sólo tengo nudo pleno
atado a riesgo de fiar
alta sombra tu muralla.

6

El tiempo deja su atadura
al tino de la vida
suerte que adivina
vilo que ama
temblor que ajusta
ámbar la muerte alumbre
y pase de dueño a dueño
vara de luz
la memoria emprende
andar aleja
y tiene sentido lo perdido.


                                                          Fernando Rosso Orozco




Imágenes: Pinturas del artista de República Dominicana Cándido Bidó.


Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com

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