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martes, 12 de agosto de 2014

Bajo mis manos


Cuarto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actualidad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.



                                                               Jaime Sabines

Poeta mexicano nacido en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas en 1926 y fallecido en México D.F en marzo de 1999.


                                                    "Algo he de andar buscando en ti,
                                                    algo mio que tú eres
                                                    y que no has de darme nunca"






BAJO MIS MANOS CRECE

Bajo mis manos crece, dulce, todas las noches.
Tu vientre manso, suave, infinito.
Bajo mis manos que pasan y repasan mirándolo,
besándolo;
Bajo mis ojos que lo quedan viendo toda la noche.

Me doy cuenta de que tus pechos crecen también,
llenos de ti, redondos y cayendo.
Tú tienes algo. Ríes, miras distinto, lejos.

Mi hijo te está haciendo más dulce, te hace frágil.
Suenas como la pata de la paloma al quebrarse.

Guardadora, te amparo contra todos los fantasmas;
te abrazo para que madures en paz.-






EN LA SOMBRA ESTABAN SUS OJOS

En la sombra estaban sus ojos
y sus ojos estaban vacíos
y asustados y dulces y buenos
y fríos.

Allí estaban sus ojos y estaban
en su rostro callado y sencillo
y sus rostro tenía sus ojos
tranquilos.

No miraban, miraban, qué solos
y qué tiernos de espanto, qué míos,
me dejaban su boca en los labios
y lloraban un aire perdido
Y sin llanto y abiertos y ausentes
y distantes, distantes y heridos
en la sombra en que estaban, estaban
callados, vacíos.

Y una niña en sus ojos sin nadie
se asomaba sin nada a los míos
y callaba y miraba y callaba
y sus ojos abiertos y limpios,
piedra de agua, me estaban mirando
más allá de mis ojos sin niños
y qué solos que estaban, qué tristes,
que limpios.
Y en la sombra que estaban sus ojos
y en el aire sin nadie, afligido,
allí estaban sus ojos y estaban
vacíos.-






HE AQUÍ QUE TÚ ESTÁS SOLA

He aquí que tú estás sola y que yo estoy solo.
Haces cosas diariamente y piensas
y yo pienso y recuerdo y estoy solo.
A la misma hora nos recordamos algo
y nos sufrimos. Como una droga mía y tuya
somos, y una locura celular nos recorre
y una sangre rebelde y sin cansancio.
Se me va a hacer llagas este cuerpo solo,
se me caerá la carne trozo a trozo.
Esto es lejía y muerte
el corrosivo estar, el malestar
muriendo es nuestra muerte.

Yo no sé donde estás. Yo a he olvidado
quién eres, dónde estás, cómo te llamas.
Yo soy sólo una parte, sólo un brazo,
te recuerdo en mi boca y en mis manos
te sé, sabes a amor, a dulce amor, y a mí.
En mis labios te sé, te reconozco,
y giras y eres y miras incansable
y toda tú me suenas
dentro del corazón como mi sangre.
Te digo que estoy solo y que me faltas.
Nos faltamos, amor, y nos morimos
y nada haremos ya sino morirnos.
Esto lo sé, amor, esto sabemos.
Hoy y mañana así, y cuando estemos
en estos brazos simples y cansados,
me faltarás, amor, nos faltaremos.-


                                                                    Jaime Sabines





Imágenes: Pinturas de Gian Lorenzo Bernini  (Nápoles, Italia, 1598 - Roma, 1680)


quiquedelucio@gmail.com



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