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domingo, 6 de julio de 2014

Idilio de nubes

Cuarto año de una antojadiza antología de la poesía hispanoamericana de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Quiere ser fiel a esa experiencia única que es la lectura de poesía, a su escenario de un habla compartida que la convierte en un ritual primitivo. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.


                                                              Lélia Coelho Frota

Poeta, escritora y antropóloga brasileña nacida en Río deJaneiro en 1937 y fallecida en 2010. Miembro de la Unión Brasileña de Escritores y de la Asociación de Críticos de Arte. Es autora de libros sobre arte y la cultura basileña, incluyendo Mitopoética de nueve artistas brasileños (Río de Janeiro, 1978), "Ataíde" (San Pablo, 1983), "Mestre Vitalino (1986), etc. Fue responsable de las representaciones brasileñas en la Bienal de Venecia en 1978 y 1988. Recibió el Premio de la Academia Brasileña de Letras en 1978.


                                                  "no trates de tejer con huecos
                                                   metafísicos nuestro amor.
                                                   Él es lúdico. Y no precisa
                                                   de tu floreo sin calor"









IDILIO DE NUBES

Él hablaba de torres;
ella pensaba en nubes.
Él cruzaba los ríos,
los fieros altiplanos,
los sabios pensamientos.
Ella, arpillera y seda,
tejía los pañales,
inicio de promesa
del que nace de un sí.
En días tan azules
la fuente deslumbrada
murmura derramando su luz
-era la brisa
Desmayada en la brisa.
Morir, morir de amor.-


HIPÓTESIS DE MAYO

Sobre la mesa el reloj
anuncia mi tiempo
que se deshace en huecos
de afligido pensamiento.
De qué jardines me evado
de qué amores provengo
de qué enredo  impreciso
se arma lo que estoy siendo
entre mis diccionarios
fragmentos de retratos
canarios resplandecientes
cortinas henchidas.
Los amigos inquietos
el silencio que aumenta
concéntrico, severo
en torno de las conversas
más allá de la ausencia
y los constantes efectos.
Residuos de paseos
por paisajes ajenos
apilados en gavetas-
cartas de amor en sus
suaves envoltorios
risas y conchillas
la voz que siempre habla
al fondo de la sonata
poemas diletantes
todos en concordancia
citando al Corazón
flanqueado de flores
céfiros sonrientes
( y los tordos lastimeros).
Las gavetas se hinchan,
lo que en ellas había
adquiere vida propia,
un sitiado encanto
y expulsa de la memoria
de la que participaba
con escasa competencia
yo, que apenas lo recuerdo.
El contenido humano
de ese dichoso espolio
palpita, y entretanto
-ojos entornados
agitar de liencillos-
invencible el sueño
se atasca en el dolor.
Sueño mayor que lo oscuro
para corromper la luz
perdurable nostalgia
de un sueño, ya no sé
por cierto, lo que sería.
Coágulo sombrío
abultándose en zona
cerrada, donde me duelo
en este mes-de-María
pensando lo que sería
de mí, en el disuelto
rumo que me puebla
sin conducir el habla
de la siempre poesía
sin revelar lo mucho
de amor que pretendía
antes de antes, no sé
por cierto lo que sería.
Más bien que completa
un circuito profundo
donde la primera imagen
(principio y acta concluida)
que todavía se refleje
en la de la joven corriendo
por la campiña, sueltos
los cabellos, y las glicinas
bajándole por el hombro
prendiéndose en la boca
primavera garrida
por el azul florentino.
En la mano derecha tenía
un rosal vivo
avecillas entonaban
campestres letanías.
Corría por la campiña
fantástica, y todavía
puedo recordar que en fuga
amaba siempre, y reía.-


                                                          Lélia Coelho Frota





Imágenes: Pinturas de John Collier  (Inglaterra,  1850 - 1934)


Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com

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