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lunes, 28 de julio de 2014

Corazón que te hieren


Cuarto año de una antojadiza antología de la poesía universal de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.


                                                                   José Hierro

           Poeta español nacido en Madrid el 3 de abril de 1922 y fallecido el 21 de diciembre de 2002


                                                      "Firme bajo mi pie, cierta y segura,
                                                      de música y piedra te tengo.
                                                      Señor, Señor, Señor: todo lo mismo.
                                                      Pero, ¿qué has hecho de mi tiempo?" 







CORAZÓN QUE TE HIEREN

Corazón que te hieren
con una rama verde.

Llegó a mi lado. Era
el momento más fuerte
que el recuerdo. Es hoy todo
inolvidable. El verde
de los álamos es
vida. Los cielos tienen
azul de amor sereno
que aún ignora la muerte.

Llega a mi lado. Trae
una rama (Parece
la verde primavera
que entre sus manos duerme).
Oh, qué felicidad.
Las brisas, cómo mecen.
Ella saca a las flores
de su encanto silvestre.
Ella toca de gracia
el áspero presente.

Llega a mi lado. Trae
una rama. (Se mueve
irreal: su elemento
es la música. Viene
quebrando los silencios
maravillosamente).

Entre sus manos es
la rama de una serpiente
de luz, un río frágil,
bandera transparente
que pone en este ensueño
su alegría evidente.
(Por la rama comprendo
que estamos vivos. Este
instante no es un sueño
que pasa y no nos mueve)
Es un látigo frágil,
una llama en que beben
nuestros ojos.

¿Por qué la ceñiste a mis sienes 40
cómo si fuera el único
dios a quien perteneces?
¡Por qué te he preguntado
si ceñiste otras sienes!

Corazón, te han herido
con una rama verde.-


DESALIENTO

No tienes tú la culpa. Somos
los prisioneros de ayer.
El pasado que no fue nuestro
lo quisiéramos poseer.
Contemplar a la luz del día
toda su amarga desnudez.
Pensar que ha sido de nosotros
lo que ya nunca podrá ser.

No tienes tú la culpa. Vamos
ciegos. Vivimos sin saber.
No tengo yo la culpa, pero
los dos debemos padecer.
Purificar con la tristeza
lo que ya fue.

Tiramos piedra contra el cielo
y nos caen piedras desde él.
El mal que hicimos, no sabíamos
en qué manos iba a caer.
Pusimos hiel en nuestros surcos
y los frutos saben a hiel.

El mal que más nos entristece
es el que no se quiso hacer.

"No quiero que pienses", dices.
Tú sabes que sólo en ello
puedo pensar. Pasarán
los días, las noches. Tiempos
vendrán sin nosotros. Soles
brillarán en cielos nuevos.
Ecos de campana harán
más misterioso el silencio.
("No quiero que pienses").
Yo seguiré pensando en ello.-


EL ENEMIGO

Nos mira. Nos está acechando. Dentro
de ti, dentro de mi, nos mira. Clama
sin voz, a pleno corazón. Su llama
se ha encarnizado en nuestro oscuro centro.

Vive en nosotros. Quiere herirnos. Entro
dentro de ti. Aúlla, ruge, brama.
Huyo, y su negra sombra se derrama,
noche total que sale a nuestro encuentro.

Y crece sin parar. Nos arrebata
como a escamas de octubre el viento. Mata
más que el olvido. Abrasa con carbones
inextinguibles. Deja devastados
días de sueños. Malaventurados
los que abrimos nuestros corazones.-



                                                                     José Hierro





Imágenes: Pinturas del artista ruso Wassily Kandinsky


Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com

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