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domingo, 12 de enero de 2014

Estas cosas

                                                        Ricardo Molinari

Poeta argentino nacido en Buenos Aires en 1898 y fallecido en 1996. Muy joven editó su primer libro "El imaginero", cuyo lenguaje poético hizo que los intelectuales lo reconocieran como uno de los grandes poetas de la época junto a Borges y Marechal. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía en 1958 y ocupó desde 1968 una silla en la Academia Argentina de Letras. Entre sus obras se destacan: "Odas a orilla de un viejo río", "El pez y la manzana", "Mundos de la madrugada", "El libro de las soledades del poniente", etc.



                                      "Borde distante; mi otra vida sola,
                                       perdida sin morir; huída quieta;
                                       no, pluma y tierra; mar, espuma, ola,
                                       solo con el mar, con el olvido"



ESTAS COSAS  poesía de Ricardo Molinari

No sé, pero quizás me esté yendo de algo, de todo,
de la mañana, del olor frío de los árboles
o del íntimo sabor de mi mano.
Pero estas llamas y la lluvia bajan por la tarde
del día elevadas,
con su trabajo cruel y afanoso,
con el terror de la primavera
y el tiempo y la noche vanamente disueltos
en su impaciencia.

Yo sé que estoy mirando,
extendido, sin atender
lo que el polvo y el abandono ocultan de mi cuerpo
y de mi lengua.
Una palabra, aquella sonriente y terrible de ternura,
oscurecida por la razón y el mágico
envenenamiento de la
nostalgia;
sedentaria huye por un campamento, llamada
y perseguida permanente,
sin alguna vez, devuelto entera y desentendida
al seno ardiente de la noche, al ser mayor e indestructible
de la atmósfera.
Nada queda después de la muerte definido y elevado, ni la imagen
voluntariosa
sobre los pastos crecidos y ondulantes, ni el pie
atropellado que dispara de su quemada historia intacta.

Sin clamor el rostro siente el húmedo temporal, el albergue
perecedero
y la flor abierta en el vacío,
sin volver los ojos, va en su rapidez disuelto
y extrañísimo.
Soy el ido, el variante del cielo,
de la calle muerta en las nubes,
su entretenimiento es como un pájaro.

¡Amor, amor! una brizna del sentido,
tal vez un día donde mis labios bebieron la sangre
y todas estas nieblas azotadas
e irremediables, perdidas.
Decidido, toma, ¡oh noche!, mis secos ramos y llénalos de rocío
brillante
y pesado, igual al de las hojas del orgulloso y reclinado invierno.-



YO TE HE QUERIDO BIEN

1
Yo te he querido bien. Nunca lo sabrá el polvo
de tu cuerpo,
ni tu cama desolada, sin noche entera.
-Tampoco sobre el hielo si la montaña siente,
cuando le oculta las nubes
una rama de tierra muerta-

Yo amo como en un sueño perdido.
Me agrada sentirme vivir;
mi cuerpo es torpe porque
llevo el pensamiento lejano,
y la soledad rodea mis latidos
con su calor sin mejillas.

Hoy es día de mi cumpleaños, y deseo estar
todo para ti
-como si estuviese muerto-
lejos del otro mundo, sin azul, sin hombres
que meten sus palabras
en mi cuerpo distraído.

Tal vez ya no te acuerdes de mi. Qué importa.
El recuerdo es igual a una llovizna
sobre un largo acueducto.

El viento del Otoño mueve las hojas de los árboles
y el frío abre sus manos en una pampa de ceniza.

Yo quisiera estar en el campo junto a un río,
o al lado de un amigo verdadero,
porque estoy melancólico.

Mi corazón desearía quedar dentro de tu pecho.
¡Quién entiende el amor
sin un lirio morado entre las cejas,
sin un bronce húmedo apretado en el cuello!.-


                                                         
                                                            Ricardo Molinari





Imágenes: Pinturas del artista francés Louis Anquetin  (Étrépagni, 1861- París, 1932)


Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com
twitter@quiquedelucio 

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