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viernes, 5 de julio de 2013

Cavar una fosa

                                                        Amalia Iglesias

Poeta española nacida en Menaza, Palencia, en 1962. En Bilbao se licenció en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto. Parte de su obra está compuesta por: "Un lugar para el fuego" (1984), "Memorial de Amauta" (1988), "Mar en sombra" (1989), "Dados y dudas" (1996), "Tótem espantapájaros" (2006), "La sed del río" (2007), "Lázaro se sacude de las ortigas", etc. Ha sido galardonada con el Premio de Poesía Adonáis en 1984, "Alonso de Ercilla" del gobierno Vasco y el Premio Francisco Quevedo de Poesía en 2006.-


                                                      "Acaso todavía aquel mar
                                                      salpica palabras
                                                      de fragua hacia tus ojos"



CAVAR UNA FOSA   poesía de Amalia Iglesias

Cavar una fosa.
Edificar una casa.

Sobre las ruinas de las ruinas,
ahora y siempre
por los siglos de los siglos,
la vida siempre en obras.

Un basurero atesora
la indiferente memoria de los días.
Quién reciclará nuestros despojos,
quién regalará fascículos
con nuestra colección de instantes,
qué teletipos darán noticia
de la simulación de un sueño,
quién archivará cuidadosamente nuestros nombres
y hará el penúltimo inventario,
en qué autopista o hiperespacio habitaremos.

Qué Internet hacia dios por si lo escucha.

Entre derribo y derribo,
cavar una casa,
edificar una fosa.-


PARA SIEMPRE

El viento insiste,
se arrastra por el débil dintel de mi ventana;
rarefacto reptil, anhélito de ausencia
para la incertidumbre clandestina de la hoguera,
el fuego vertebral que nos rotura
y nos abre en el alma una intemperie.

Ahora que lucho con mis párpados
para trazar un credo perdurable,
un sortilegio a solas para mi corazón telúrico afiebrado,
un sortilegio eterno a las tres de este sueño incontenible,
un verso más para tu duda,
un verso más hacia poniente.
Para siempre
Para siempre
extiendo las claves,
cifro y descifro los símbolos a solas,
la palabra que tú me has enseñado.
Abro violetas
columnas
cúpulas
arquitrabes
mi credencial escueta,
el texto apresurado,
enciendo lunas y velas al pie de las estatuas
y esa canción que es mía,
ese sonido que tú me has inculcado.
Y este metal pequeño que beso a cada instante,
este gesto precioso de callada ternura
que aventa la ceniza
y siga siendo llama para siempre.-


SIN RAZÓN

He interpretado hasta el amanecer el pozo
de las preguntas. Es mentira que el corazón
sepa decirse mejor en esa sombra.

He interrgado a la memoria y al camino,
y al cielo turbio que coagula dudas.
Pero no bastaba crecer en los escombros
del verbo, ni formular la cicatriz reciente.

Un paisaje de puertas: entran y salen
las mascarillas de la muerte. Un paisaje
de paredes que respiran, de paredes
taladradas por sus ojos insomnes.

Busca inútilmente
el rostro y su verdad, para que el miedo
aprenda a descifrar más despacio los pasos.

Una respuesta bastaría para narcotizar
la angustia, o el sopor de ser
gota a gota un espectro.

Buscas las piezas del puzzle
que faltaban, amontonas los trozos
pero se quedan fuera los detalles.
Una respuesta sólo bastaría...
Pero en los pasillos de la noche
sólo escuchas ese ruido de pies
acostumbrados a arrastrarse
hacia los desiertos.-


                                                               Amalia Iglesias



Imágenes: pinturas del artista Darío Ortiz Robledo (Ibagué, Colombia, 1968)


Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda 
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com
twitter@quiquedelucio


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