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martes, 16 de abril de 2013

Con desdén

                                                                     Carilda Oliver

Poeta cubana nacida en Matanzas en 1924. Estudió Derecho en la Universidad de La Habana. Es una de las más sobresalientes poetisas de hispanoamérica, ganadora de importantes premios literarios: Premio Nacional de Poesía (1950), Premio Ateneo Americano de Washington,  Premio Nacional de Literatura (1977), Premio Internacional José de Vasconcelos (2002), etc. Entre su extensa obra se destaca: "Al sur de mi garganta" (1949), "Memoria de la fiebre" (1958), "Versos de amor" (1963), "La ceiba me dijo tú" (1979), "Desaparece el polvo" (1983), "Se me ha perdido un hombre" (1993), etc.


                                                     "Nos veremos -dijiste- y tu recado
                                                      de poeta infeliz
                                                      me condena a buscar en otro mundo
                                                      ese sueño de ayer que no ha pasado"



CON DESDÉN Y ORO    poesía de Carilda Oliver


Voy a verle
en cualquier sitio,
él pedirá un ron para mezclarlo con mis pupilas;
yo, el crepúsculo
y me traerán una lágrima.

Voy a verle:
a las seis de la tarde,
cuando los combatientes repasen sus fusiles
y los adúlteros se acuesten con mariposas;
a las seis de la tarde,
sin luna,
cuando por los cines naufragan las divorciadas
y los obreros comienzan a bañarse.
A las seis,
con temblor y relente,
con bochorno,
ciega como leche y sed,
voy a verle.
Azogue en su mano,
una extraña,
qué poca suerte,
subterráneo para reírme a carcajadas.
Con un traje amarillo como si renunciara a la tristeza
voy a verle.

Tendré cuidado
no sea, que, al abrirme, estalle el sollozo
y comprenda que delinco.

Seré cauta,
debo mentir: "adiós, alguien espera".
y al levantarme con desdén y oro
crecerán los pulmones donde le respiro
y para que no muera del todo
lo atraparé en mi verso.

Voy a verle
-he dicho en la hermosura-
mientras recupero el ala que no sirve
y llueven los nísperos,
divagan las márgenes rumorosas:
voy a verle
y nos desbaratábamos a besos
y el libro se quedaba a medias
y luego quién creía en los relojes
si aquí se olvidó su boca del binomio de Newton.-


ELEGÍA


Los besos se me han vuelto telarañas,
la casa se ha venido abajo,
se derrumba;
ya está rota
aunque tiembla entre gajos y vitrales.

Abierta como madre
la aluden los crepúsculos;
en un desierto borrado por mis pies
que no siguen a nadie.
He claveteado estas persianas
para que no examinen la agonía,
el polvo es mi señor.

Sepultada
por gatos y papeles
jamás sospecharán que vivo.-



EN UNA CARTA DONDE DIGO

En una carta donde digo: amado,
y después otras cosas en que exploto.
En una carta simple, con un loto
y la letra del ángel dominado.

Una carta donde digo: usado
por este corazón que juega, roto.
Es una carta azul donde te boto
y más tarde te encuentro enamorado.

Es una carta, sí, con que te entrego
esta ilusión -palabra mentecata-.
Es una carta donde digo: luego;

pero entonces adjuro en la postdata,
y firmo de inmediato con el fuego
porque es mucha la vida que me mata.-



                                                                   Carilda Oliver





Imágenes: pinturas del artista mexicano Ricardo Fernández Ortega (1971)



Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda 
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com
twitter@quiquedelucio



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