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martes, 9 de agosto de 2011

Las cosas fluían.Corto-Cuento-Corto

                   PRÓXIMOS ESTRENOS

Las cosas fluían. Después de pagar, dos por uno, entradas de cine  y comprobar, como aseguró la simpática boletera, buenas ubicaciones, y cuando, oscuridad en la sala, inminencia de comedia romántica, surgió, espontáneo, un beso corto de pareja asentada, creí, tal vez equivocado, pero creí ver igual que todos nos miraban con cierta envidia. La película fue bastante aburrida. Salimos de la sala, y aunque conozco a Lucía hace más o menos tres semanas, las otras parejas al vernos sonreír piensan, o deben pensar, que somos felices: pareja sólida que hasta puede compartir una mala película sin fastidirse. La escalera mecánica quieta, el aire acondicionado que nunca se encendió esta calurosa noche de verano, nada nos provoca muecas de desagrado o descontento.Comienza a llover. Esperamos dentro del complejo hasta que pare y con Lucía en el baño, miro, uno a uno, los afiches de los próximos estrenos. Dos minutos después, en el momento en que dos manos me tapan los ojos, probable gesto enamorado de enamorada, como si no supiera quién pudiera ser, me desprendo apurado. El afiche: Federico Luppi y Norma Aleandro, entre otros, actúan en la película que dirige, para mi gran sorpresa, un conocido con el que compartí un grupo de teatro hace más o menos ocho años. Mientras Lucía a mis espaldas pregunta qué te pasa, vuelvo a leer el nombre del director: Gastón Arregui. Trato de recordar si aquel compañero era Arregui o Aguirre. Busco sin éxito fotos del director en el afiche. Miro detrás del afiche, como si alguién pudiera estar escondido o fuera todo un truco con no sé qué razón. Y no sé por qué a mí, feliz partenaire de una pareja feliz, que no me dediqué al cine, que no pasé de cursos juveniles en centros culturales, que, redondamente, no me interesa la profesión de director, a mí, que espero otras cosas de la vida, eso, ese éxito ajeno, me irrita tanto, que desde ese momento y hasta el final de la noche, sólo voy a querer volver a mi casa encender la computadora, conectarme a internet y poner Gastón Arregui + director + fotos, y ver si es o no el mismo tipo con el que, hace casi una década, improvisamos una situación de dos personajes que pelean por dos tomates en una verdulería.

Lucía me nota extraño, qué te pasa. Cuando vuelvo a la boletería donde, dos horas y media antes, dos por uno, saqué entradas de una película que, digo, es pésima, la boletera no sabe qué decir. Es un robo esto, digo a la incrédula boletera que, gorrito del complejo puesto, mira al supervisor como si quien le hablara estuviera loco, y quien le habla soy yo, qué te pasa digo, mirame cuando te hablo, y pregunto, más tranquilo, creo, si conoce al director de esa película argentina que promocionan con tantos afiches.
Lucía me agarra del brazo, ya nos vamos, dice cuando el supervisor, corbata del complejo, agarra el handy. Al darme vuelta veo, por cómo sonríen el supervisor, la boletera y un policía sin arma reglamentaria, que del espectador no se esperan cosas así.
Ya lo habíamos programado: vamos a un bar cerca. No se me ocurre de qué hablar y me resisto a llenar espacios vacíos, signo de pareja naciente o en decadencia: silencio por cincuenta minutos. Paga cada uno su parte, beso en la mejilla y no sé por qué no deja que la lleve. No quiere ni que la acerque. Dice: prefiero caminar. ¿Con esta lluvia? pregunto, pero quiere prepararse para la maratón Nike 42 Kilómetros. No insisto. Ya está. Manejo veloz hasta mi casa. Enciendo urgente la PC. Busco a Gastón Arregui y acaba de terminar su primera película, estreno en veinte salas. Un obsesivo de los detalles, pero, también, una persona tranquila. Su foto ahora ocupa toda la pantalla. No lo conozco en lo más mínimo. No creo habérmelo cruzado jamás. Me río de la escena en la boletería antes de dormirme, pero después no me duermo. Algo me cayó mal. Y a la mañana siguiente, no sé por qué, Lucía no me atiende el teléfono. No responde mis llamados. No devuelve los mensajes. Pero me tranquilizo: debe seguir corriendo.-

                                                       Mariano Terdjman

Mariano Terdjman (Bs. As. 1980) Escritor, guionista. Licenciado en Letras, autor del libro "Cielo pardo" y de la obra teatral "Quién", guionista de la película "Todos piden deseos". Participó en las Antologías "Nuevas narrativas" I y II (de donde se seleccionó este cuento breve). Colabora en la revista teatral "Mutis x por el foro" y desarrolla diversos proyectos cinematográficos.

Twitter:@quiquedelucio

1 comentario:

  1. Ey! De dónde sacaste este cuento? Me encanta!
    Encontré este blog de él: notienenadaqueverconmigo@blogspot.com

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