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jueves, 25 de agosto de 2011

Arrecia invierno

Comentábamos, con Severino,que con nuestros respectivos amores (novia, compañera, esposa, etc.) ésto de cuántas primaveras y cuántos veranos juntos habíamos pasamos. Y con Severino, coincidíamos que:  Suspirábamos como pájaros traviesos. En cada primavera la música se nos pegaba y luego en el verano nuestra risa, despertaba las mañanas. Eramos así como una canción y una guitarra, como la hiedra busca donde enrredarse. Y vivimos muchas primaveras y muchos veranos, el otoño nos dió la mano, aún quedaban oportunidades. Las sonrisas eran plenas y nuestro caminar seguro, nos olvidábamos del mundo. Y de pronto, sin previo aviso empezó la escarcha silenciosa, el invierno llegó arrasando con todo, y los pájaros traviesos se fueron a vivir el hastío, nuestras hojas las arrastró el torrente hasta un lugar incierto.
 Compuesto por rincones de oro es este clima, frío y árido castigo del tiempo en cuanto época, pausa entre verdades de sol que callan su niebla sin reparo. Ruido de vientos helados callaron nuestra música. El seco paisaje se impuso, nuestras risas se esfumaron y ahora sólo las espinas nos recuerdan la vida. La noche cuando cae, se duele, dilata, abre sismos de horror entre silencios. En todo esto coincidímos con Severino. Arrecia invierno.



de Pablo Neruda:
                                       JARDIN DE INVIERNO

Llega el invierno. Espléndido dictado
      me dan las lentas hojas
vestidas de silencio y amarillo.

Soy un libro de nieve,
una espaciosa mano, una pradera,
       un círculo que espera,
pertenezco a la tierra y a su invierno.

Creció el amor del mundo en el follaje,
ardió después el trigo constelado
por flores rojas como quemaduras,
luego llegó el otoño a establecer
      la escritura del vino:
todó pasó, fue cielo pasajero
      la copa del estío
y se apagó la nube navegante.

Yo supe que la rosa caería
y el hueso del durazno transitorio
volvería a dormir y a germinar:
y me embriagué con la copa del aire
hasta que todo el mar se hizo nocturno
y el arrebol se convirtió en ceniza.

       La tierra vive ahora
tranquilizando su interrogatorio
extendida la piel de su silencio.
      Yo vuelvo a ser ahora
el taciturno que llegó de lejos
envuelto en lluvia fría y en campanas:
debo a la muerte pura de la tierra
la voluntad de mis germinaciones.-

                                                         Pablo Neruda

de Luisa Futoransky:

                               CIELITO LINDO (Fragmento)

Anacrónico
El sol

En las mariposas
Invernales
En el aroma
inefable de las fresas

Humedad porteña
gris
A más no poder
casas bajas, rejas en las ventanas, plantas floridas
las comunidades, de toda la vida,
felicidad del hogar

El poema
Un cuerpo
El país

así es la escritura

Los hombres anuncios
de empanadas, vinos o colchones
Bailan patéticos en los cruces de avenidas
rieles zigzagueantes de la vida
pero
una humillación más
qué le hace al tigre

cielo cielito lindo cielito alto. Diáfano.
Celeste proclama, celeste bandera de escuela primaria.

Un ombú derramado, sin contención, más allá de la frontera
de la propia idea ombú.
Plaza Francia.
Luz de julio.

Claves: 130, 29, 60, 108, 267.
Los colectivos atraviesan plazuchas ralas para hacerte presente
que en tu vida
no te quepa duda
arrecia invierno.-

                                          Luisa Futoransky

Luisa Futoransky: (Bs. As. 1939) Poeta, abogada. Realizó estudios en Letras y Música. Vivió a partir de 1981 en Francia. Publicó en poesía: "Trago fuerte", "Babel Babel", "Partir, digo", "La parca, enfrente", "Prender de gajo", etc. El poema seleccionado pertenece a su último libro "Ortigas", Editorial Levitán

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