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miércoles, 30 de agosto de 2017

Esta madrugada


Séptimo año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a más de 1.200 escritores, respetando el derecho de autor.





Publicación N° 1.781

                                                                                                                       Alejandra Castro 

Poeta de Costa Rica, nacida en la ciudad de San José en 1974. Es abogada y obtuvo una Maestría en Literatura Española. Posteriormente se trasladó a España para hacer estudios de posgrado en la Universidad Complutense de Madrid. De regreso a su país, dirige la Maestría en Propiedad Intelectual de la Universidad Estatal a distancia. Ha publicado, entre otros, "Desafío a la quietud" (1992), "Loquita" (1996), "Tatuaje giratorio" (1998), "Hay milagros peores que la muerte"(2002), "No sangres" (2006), "Juro la noche" (2008), etc. En 1993 obtuvo el Premio CEULAJ por su libro "Desafío a la quietud"; y una beca por parte del Gobierno de España.


                                                                                      "contraatacando tu vértice emerge
                                                                                        y me lanzo al Norte allá donde no
                                                                                        me reconozco, donde provoca no
                                                                                        ser herida de tu galaxia sangrante"











ESTA MADRUGADA SOLA

Esta madrugada
sola,
extraño amanecer tan triste
que me espera.
Me aferro a vos
como lo hiciera antes de la noche:
como la luz que marca
la cruz a medias,
el anillo de plata
haciéndote el amor
si yo faltara
si vos fantasma
en época de fuga.
Qué extraño perderte.
Qué extraño tu cuerpo
de perfil escondido
y las calles enormes de piedra.
Qué hiciera yo para morir,
para odiarte entonces
extendiendo tu recuerdo,
tu olor sangrante;
la noche ésta
que nos vio amando,
que lo sabe todo,
que te odió por mí.
Y esta madrugada
sola
cuando los tiempos de las tres brujas
han vuelto
y sacan sus cuchillos y pócimas
para herirte, Macbeth,
antes que el círculo blanco desaparezca.-



ORACIÓN DEL GOZO

Bendito el día que a vos accedí por perverso.
Bendita la noche que sentí la miseria
detrás de tu espalda.
Bendita la vírgen múltiple
que acudió a cobijarme las piernas.
Benditos todos los hombres
que no fueron míos
y el coraje de aquel que me quiso.
Bendito el reloj que marca mi paciencia
en cada uno que se esfuma.
Bendito el patético odio inadvertido,
la ridícula fábula del vino anterior
a los besos.
Bendita tu pausa
cuando dije "te quiero2
y brindé en la penumbra
por un cuerpo incontenible.
Bendita la crueldad
que me persigue
y asusta de repente a mis gatos.
Bendita la conciencia
de gozar una mentira
con un hombre a la orilla de mi cama.
Bendito el error que amenaza en el espejo
como el gesto absurdo de las guerras.
Bendita la venganza prometida
en una alcoba,
la amenaza de la sangre
en un cuchillo.
Bendito tu roce depravado
por ser el último que siento.-



LOS EMIGRANTES

Los emigrantes a veces
abandonan sus desgracias en los trenes,
recorren la sangre absoluta
de una mujer degollada en sus confines.
Retoman los caminos de los libros
y el devenir de Fausto a la locura.
Se bañan en la lluvia de los parias,
en el andamiaje de la muerte
sus mentiras.
Salen a la luna los  domingos
persiguiendo su regreso en los amigos.
Recorren las leyendas de la guerra
con una voz distinta
y sus casas son pájaros de sangre
para un isomnio desolado.
Los emigrantes, diminutos malheridos,
conocen del tiempo su afanosa venganza
mientras adquieren lejanías más ingratas.
Dibujan ventanas a sus ruidos,
escriben su historia
en las banquillas
y cocinan terquedades para nombres
que no vuelven y sus hijos muertos.
Después desmienten
que nunca olvidan
y quieren volver
y no vuelve.-



                                                                                                                Alejandra Castro



Imágenes: Pinturas de Anna Razumovskaya  (Rusia, contemporánea)






quiquedelucio@gmail.com


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