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miércoles, 12 de octubre de 2016

Por todas las manos

Sexto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a más de 1.400 escritores, respetando el derecho de autor. 




Publicación N° 1.499-



                                                                                                                 Lidia Rocha

Poeta y narradora argentina, nacida en Trenque Lauquen, Pcia. de Buenos Aires. Es profesora de Literatura. Publicó los libros de poesía "Aves migratorias" (2006), "Roma" (con ilustraciones de Ariel Román, 2010) y "Así la vida de nuestra primavera" (2016). Formó parte del Plan de Lectura Leer es crecer y realizó el ciclo "Poesia en el living de Recoleta". Coordina junto a Gerardo Curiá, el ciclo Literatura Viva, café literario.



                                                                               "La noche pierde su virginidad de arena.
                                                                                Un avión encamina sus luces hacia el río.
                                                                                Cada ventana se hace isla de tu abrazo.
                                                                                Un relámpago de fe arde desde tus dedos
                                                                                donde lengua es verano detenido" 










POR TODAS LAS MANOS QUE ESA TARDE


Por todas las manos que esa tarde
su noche y su mañana me tocaron
podría jurarte ahora
(como quien hace a sus dioses su rendición de cuentas)
que cuando yo nadaba en el líquido amniótico
de tantos cuerpos juntos
en su perfume a sándalo gastado
en esa interminencia de mirar y de deslizarse
no escuchaba los címbalos sino mi corazón
y mis dedos buscaban bajo una piel y otra
el flujo de tu sangre.



DURAR TAN BREVEMENTE

te quedaste, alma, como en blanco
colgada de un sonido del aire
contra un tejido vegetal

si volvieras al cuerpo
y el cuerpo al viaje
cruzaría por el ojo de la aguja
el hilo en suspenso
de la vida

ausente, el corazón
ardía en oscuro

tus manos queman fuerte, sobre todo
esta tarde en que el frío aprieta
y me quedo al calor de tus dedos
en la garganta
eras
un envite del sol fuera de época
hilabas
tu piel para los pobres
yo
volvía al mundo,
quieta la cabeza
sobre tu pecho
un cuerpo que se cierne y busca
la vida que le das

ahora
que de tanto ver y ver el mismo paisaje
la ventana se te ha desdibujado
¿dónde estabas?
¿es real esa casa de donde no saliste?
¿verdad el caserío?
la tarde te vuelve silenciosa
invisible, si no fuera por el ojo
y la pantalla
un animal que habla todavía.

y si me obstino así, te escribo
éste es el solo modo del abrazo
la única manera
de tocarte

no era más que un gato
abrigado en el fuego
de la siesta
un animal minúsculo
negándose
a regresar humano
cuando la tarde se perdía
en recuerdo
tedío de sombra
o pensamiento triste

el viaje en que nos vimos
ojo a ojo veníamos de nada
como metidos en los propios huesos
y quemándonos
de demasiado
el cielo te dañaba la pupila
cerrado el párpado al daño de la tarde
y yo veía el alma silenciosa
viajar hacia tus ojos y mirarme
y hacer la canción del día

hubiéramos soñado un mundo
un poco menos cruel
pero cansados de la tarde
no queríamos salir de casa
ni cazar soldados, mariposas
y menos niños
lo dejamos así, a su suerte,
por pura somnolencia
en otras manos

y caigo
empujado por tu pulso
abriendo paciente
la hendidura de vida

el día se pierde
en explicaciones, horas
mal empeñadas en no dejar que pase
la sangre, la tinta, el dedo
sobre los muebles
de caoba rojiza donde sueña
un animal en sus esporas
el tan breve durar
ese fueguito
en el silencio fractal del universo.-



MENHIRES

No habrá ensueño eterno
lazos de la memoria
sino destino en la ceniza.

El fuego a la madera
desata el aliento de los dioses
demorado
en la raíz del bosque

para que el alma siga
el rumbo ascendente
de las piedras.-



LA TIERRA Y LAS COSECHAS

Crecí de frente a una tierra
de cosecha.
Pródiga, sus hijos no la aman
sólo la poseen o la abandonan
fácilmente
Hijos de una misma madre
hablan en lenguas distintas:

unos escuchan las voces
de ciudades remotas

otros no perciben
el espejo solar del girasol
sus pesadas semillas
que se inclinan a la hora de Pan

cuentan en dinero la carne de sus pétalos.-



                                                                                                              Lidia Rocha





Imágenes: Pinturas del arte digital contemporáneo





quiquedelucio@gmail.com

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