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martes, 25 de agosto de 2015

Te esperaré

Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antologia cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.

Publicación N° 1.120

                                                                   
                                                                                 Gilberto Nava Rosales

Poeta mexicano, nacido en Ciudad de México en 1990. Estudiante de Letras Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha colabora en numerosas revistas, como "Decires", "Kika", "Cuadrivio", "Síncope", etc. Participó en la antología Telescopio. Antología de escritores mexicanos nacidos en los 90. Mantiene el blog: "El Conde del infernáculo".


                                                                              "¿Quién dice que algo muere
                                                                               si puedo verlo en las caps
                                                                               y fotos extra, si lo puedo adelantar/
                                                                               rebobinar a(l) placer?"





TE ESPERARÉ DESPIERTO

Te esperaré des(p)ierto, lo sé.
Horas y horas.

Obedezco a mi sino
de soportar con los brazos vencidos
la ceniza del volcán.

Aguardaré tu aparición
para tener la certeza de la rabia
del ciego incorregible

Soy la persistencia innecesaria,
el veterano que debió retirarse meses atrás
por pie propio
(conferencia de prensa, una fiesta discreta)
sin un último partido de exhibición.

Te esperaré des(p)ierto, lo sé.
Horas y horas.

Acribillado por dudas como metralletas.
Atado al paredón.
De pie.
Inútilmente de pie.

Mantendré los ojos y las llagas
bien abiertos
para cuando llegues
(si es que llegas)
callada
inamovible.

Te esperaré des(p)ierto
entre las dunas madreperla
de tu piel embadurnada por la luna.

Horas y horas
de quietud
estremecidas por tu aliento tibio
contra mi boca.

Y estaré así
esperando
des(p)ierto,
lo sé,

horas y horas.-


HEART FLOWER

Armaste un corazón
con la certeza de una autopsia
y lo dejamos allí
a merced del humo de los carros,
de las ardillas, de los balcones.
No recuerdo qué conversamos
pero armaste un corazón.
Y debió ser algo importante
porque nos alejamos de esos sitios comunes
donde todos nos veían
y armaste un corazón.

En serio, ¿qué dijiste?
Lo más vívido son tus manos
juntando arrejuntando
pétalos moribundos
y polvo, harto polvo
mis dedos/polvo
mis manos/polvo
mi cuerpo/polvo
Entre tus dedos, siempre polvo
sobretodo en los finales,
después de los créditos y el hidden track
en medio del silencio
cuando el cuarto entero se agrieta
para caerse a pedazos en un segundo lentísimo.

Porque mi anatomía es la de la muerte
tengo un lugar específico
justo para tu cabeza
donde tu cabello ahogase mi clavícula.

Me dejaste un cuerpo mutilado,
los restos de un jacaranda
//reciclaste su cadáver//
dispuesto en una barda,
incrustado en el tórax
y se requebraja poco a poquito
paso a paso
trago a trago.

Tengo el último pétalo
rompiéndose en el pecho,
a merced del humo
de las ardillas
de los balones
entre el polvo.-


TANGOIDE

Buscaste un lago conocido en detrimento de mi mar.
Ni las mareas repetitivas
//un disco sonando todo el tiempo la misma canción//
ni el viento alucinante
(que traía siempre las mismas visiones borrosas)
anclaron tu vela
Remaste lejos, bien pinche lejos,
con la vista hacia atrás
apuntando al consuelo conocido y descarnado
a un territorio más alto y más frío
río (y risa) cuesta arriba

No me reclamés ahora el bandoneón enfurecido
ni las teclas hechas trizas
Te dije "oídos sordos" para que adoptaras el silencio
pero no
ese no es tu estilo
vos sos todo bullicio y prisa: impaciencia pura
No llorés jamás sobre las baldosas marchitas
pues los cerdos no renacen
quizá sólo crezcan ortigas
Además
las lágrimas salan el café
arruinan el vapor que emerge de la taza
y le quitan el sabor a la comida.

No volqués tu alma a un precipicio pacotilla
a un tótem frágil como el cristal
tan imbécil como la cerámica china

No eres silencio pero algo parecido
un mutis rotundo de claustro homicida
no decir sin detener el pensamiento tortuoso
Y pudo ser fácil
Cuestión de que la luna se acercara un poco
y que el mar comprendiera el ámbar de su piel
Pero no.
Ese conejo sideral también requiere agua dulce
a veces, para no morir de sed

No me reprochés la ausencia de fauna
ni los acordes desafinados
poco se puede hacer con los dedos y las redes destrozadas.-



                                                                                             Gilberto Nava Rosales









Imágenes: Pinturas del artista ruso Wasili Kandinsky (1866 - 1944)




quiquedelucio@gmail.com

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