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lunes, 17 de agosto de 2015

Has muerto en París

Quinto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor. 


Publicación N° 1,114
                                                                                       América Merino

Poetisa chilena, nacida en Viña del Mar en 1983. Bachiller en Ciencias por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Publicó: "Fractales" (Cuarto Propio, 20159. En el año 2008 fue directora del ciclo Poesía al Hueso, en Valparaíso. Desde el 2005 es integrante del Seminario de Reflexión Poética, en la Sebastiana. Recibió Mención de Honor en el Concurso Juegos Literarios Gabriela Mistral, organizado por la Municipalidad de Santiago. Ha participado de numerosas antologías, como "Carte de Ajuste" (2008), en la revista Antíquesis , en la Antología de Poetas de Valparaíso, etc.






HAS MUERTO EN PARÍS

                                     "Moriré en París con aguacero,
                                      un día del cual tengo ya el recuerdo"
                                       
                                                                César Vallejo

Prodigiosamente aristocrático.
Tan sutil e indefenso
Como aquel felino que ha perdido los instintos.

Casi majestuoso.
Púrpura, evanescente
Flotando por el Sena,
caso hieres Versailles.

Tu cuerpo, desde las avenidas, es observado.

No causas impacto alguno.
Ni suicidio, ni accidente
Fueron mis manos, en París.-


FRACTALES

La piedra de ceniza enmarca el laberinto.
El laberinto deletrea cada signo refractario de la Tierra
donde nunca se ha descubierto historia
A veces veo precipicio;
otras veces, me interrumpe su clara opacidad.

Somos precipicio: escuchamos líneas.

Hoy en este mes de noviembre un frío
como mañana de nacimiento de otoño
donde se puede reconocer, al segundo,
otra dimensión de sílice, carta de navegación,
bitácora en blanco. El retorno es posible.

Comenzamos el viaje. No estaba grabado
en los clavos todavía hundidos del ecce homo;
no es taba escrito sobre ningún madero.
Ordalía, la piedra de ceniza enmarca el laberinto.-


APRENDO NOMBRES DE ÁRBOLES DE MEMORIA

Mientras ese Alguien sigue sentado en la escalera.

Impertérrito.

El fractal de la hoja y de la hoja de la hoja
se repite igual que este laberinto

como la efigie dibujada por la caída inevitable
de la primera mancha de tinta en un vaso con agua.

Así seguimos desbordándonos - a veces- de nuestros quicios
observando el hilo cada vez más quebrantado.

Sin conciencia de dónde ir,
con un fragmento de ceniza en cada libro,

distinguimos -a veces-  el inicio no el final
:desde adentro infringimos las imágenes,
fisuramos los muros con tanta presión
:el agua nos corrompe, nos diluimos.

A veces -sólo a veces- el tiempo corre por otras ramas,
árboles de otro laberinto.-


¿HABRÁ COMENZADO A LLOVER ?

¿Habrá comenzado a llover?
La percepción sería incapaz de evocar
el recuerdo que se le asemeje.

Si así fuera,

¿Bajó qué geometría surge la lluvia?

¿Cuántos párpados se cerrarán antes de que cese?

¿Cómo se transforma la imagen en imagen-recuerdo?

La lluvia hubiese quemado la hoja de papel
en cada plano de su existencia.

pensamiento, memoria, proceso, cognición.

No, ni una sola gota de fuego.-


NO CULPARÉ A DRAMATURGOS

Ni dictaminaré errores de interpretación,
la imagen se ha fisurado y se vislumbra
en su interior un fósil

:un árbol calcinado
:un muerto encerrado en sí
:universo regresando al caos dentro de él.

En estas horas nocturnas, ese cuadro despierta el recuerdo
de Alguien más allá de los hombres
-griego.

Y se descifra, al fin, el nombre del día, la catarsis,
encubiertos en el manuscrito;
instantaneidad.

En colores símiles a la sangre cae
el secreto develado sobre nuestras cabezas:

en números y palabras todo ser existe y se derrumba.

La excesiva prontitud del primer acto
terminó por sacrificar no sólo el argumento de la posible
obra,
también a los actores.

Alguien que permite el olvido permite la ausencia.

Escuchamos líneas de los sueños,
pequeñas líneas en los viajes
como pacientes de esquizofrenia, navegando
que hacen volver real la imagen
y continuar con sus siguientes actos,

cuyos finales

(nunca)

debieran ser reescritos.-


                                                                                       América Merino



Imágenes: Pinturas de la artista rusa poránea Alina Maksimenko.





quiquedelucio@gmail.com





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