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martes, 19 de marzo de 2013

Otoño

                                                         Otoño 2013


                              "Aprovechemos el otoño
                               antes de que el invierno nos escombre
                                    entremos a codazos en la franja del sol
                                    y admiremos a los pájaros que emigran

                                    ahora que calienta el corazón
                                    aunque sea de a ratos y de a poco
                                    pensemos y sintamos todavía
                                    con el viejo cariño que nos queda."

                                                                          Mario Benedetti



UN ROSTRO EN EL OTOÑO   poesía de Olga Orozco

La mujer del otoño llegaba a mi ventana
sumergiendo su rostro entre las vides,
reclinando sus hombros, sus vegetales hombros
buscando inútilmente su pecho resignado
a nacer y morir entre dos sueños.

Desde un lejano cielo la aguardaban las lluvias,
aquellas que aguardaban duramente su dulce piel
labrada por el duelo de una vieja estación,
sus ojos que nacían desde el llanto
o su pálida boca perdida para siempre,
como una plegaria que inconmovibles dioses acallaran.

Luego estaban los vientos adormeciendo el mundo
entre sus manos,
repitiendo en sus mustios cabellos enlazados
la inacabable endecha de las hojas que caen;
y allá, bajo las frías coronas del invierno,
el cálido refugio de la tierra para su soledad,
semejante a un presagio,
retornada a su estela como un ala.

Oh, vosotros, los inclementes ángeles del tiempo,
los que habitáis aún la lejanía
-ese olvido demasiado rebelde-;
vosotros, que llevaís a la sombra,
a sus marchitos ídolos, eternos todavía,
mi corazón hostil, abandonado:
no me podréis quitar esta pequeña vida entre dos sueños,
este cuerpo de lianas y de hojas que cae blandamente,
que se muere hacia adentro, como mueren las hierbas.-

                            Olga Orozco





MARIPOSA DE OTOÑO   poesía de Pablo Neruda

La mariposa volotea
y arde -con el sol- a veces.

Mancha volante y llamarada,
ahora se queda parada
sobre una hoja que la mece.

Me decían: -No tienes nada.
No estás enfermo. Te parece.

Yo tampoco decía nada.
Y pasó el tiempo de las mieses.

Hoy una mano de congoja
llena de otoño el horizonte.
Y hasta de mi alma caen hojas.

Era la hora de las espigas.
El sol, ahora,
convalece.

Todo se va en la vida, amigos.
Se va o perece.

Se va la rosa que desates.
También la boca que te bese.

El agua, la sombra y el vaso.
Se va o perece.

Pasó la hora de las espigas.
El sol, ahora, convalece.

Su lengua tibia me rodea.
También me dice: -Te parece.

La mariposa volotea,
revolotea,
y desaparece.-


             Pablo Neruda





Imágenes: pinturas del artista Oleg Trofimov  (Rusia, 1962)



Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda 
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com
twitter@quiquedelucio





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