Páginas vistas en total

sábado, 9 de febrero de 2013

La idolatrada

                                                             Pablo de Rokha

Poeta chileno, nació en Licantén en 1894. Su nombre real era Calos Díaz Loyola. Terminó sus estudios de Humanidades en Santiago y abandonó Derecho en la Universidad para dedicarse por entero a la actividad literaria. Su obra la componen cuarenta y seis volúmenes, entre libros de poesía, folletos, ensayos y antologías. En 1922 autoeditó su libro "Los gemidos", obra esencial para comprender la literatura castellana del siglo XX. Aunque el extenso poemario no fue muy bien acogido por la crítica de la época, hoy es considerado como una de las más importantes obras vanguardistas del continente americano. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1965. En 1967, publicó el que fue su último libro editado en vida: "Mundo a mundo: Francia", en 1968 se quitó la vida de un balazo.

                            
                               "Naciste tú llorando y sollozó la vida;
                                yo te comparo a una cadena de fatigas
                                hecha para amarrar estrellas en desorden" 



LA IDOLATRADA   poesía de Pablo de Rokha

Montaña de versos, brazada de sueños
ardiendo,

sobre mi cuerpo;
llaga de sol, llaga de miel, llaga de luz encima
de las frutas clásicas,
incendio,
leña de pena...

Como camino polvoroso,
así
tu amor
embellece    y alegra entristecido.

Viejo y negro pueblo de tórtolos crepusculares;
casa de los naranjos melancólicos
y las tejas lluviosas;
casona de herrumbre con gatos oblicuos y tristes;
con limoneros, solteronas y días domingos,
con villorrios y viajeros, con postinos de cansancio,
con carretas de tonadas en las vitrinas anacrónicas;
país de las provincias y los pianos ruinosos
bajo el poniente irremediable,
país de los sepulcros, los borrachos y las rutas de otoño,
yo.
y tú,
tú, pequeña, curiosa, morena, asomada en las ventanas...

Quiero la vida porque tú eres vida,
quiero la sombra porque tú eres sombra, mujer,
quiero la tierra porque tú eres tierra;
y tus besos como higos
                       como agua de fuentes rurales.
                       como uvas
llenas de mar, cantando desde las viñas cósmicas;
acepto la materia y la tristeza
porque tu carne es triste,
porque tu alma es triste
como la higuera de las parábolas.

Abierta
frente al universo
abierta,
eres cual una herida de la Tierra.
poblada de voces mundiales,
madura de goces fragantes...
¡palabra del siglo, muñeca de ojazos negros!...
panorama del hombre y del tiempo
cruzando mis huesos!...

Aventurero con espanto,
columpio mi gesto pirata,
como un fruto enorme y podrido,
entre la nada y la nada;
encima tú, como un beso en un mundo,
encima tú, temblando,
encima tú, como un canto en un muerto,
encima tú, como un nido en un árbol
estupendo,
paloma de los lindes últimas.

Eres clara como la muerte,
eres buena como la muerte
y profunda como la muerte;
dulce y triste como sol de invierno;
llenas de nidos y frutos,
como un bosque inmenso o una humilde casa de campo:
arada por la maternidad,
los hijos te engrandecen como a la tierra el surco,
mujer, la idolatrada.
mujer, la idolatrada.

Hermana de la luna,
la pena,
la lluvia
y el destino de las cosas,
determinas el límite
de lo absoluto y lo infinito
con la rayita azul de tu existencia.

Embajadora de las golondrinas,
mujer, la idolatrada;

frente a la creación , adolorida;
bendita y amada
por
los siglos
de
los siglos...
¡coronada de pueblos y de niños!.-




LA FORMA ÉPICA DEL ENGAÑO

El mundo no lo entiendo, soy yo mismo
las montañas, el mar, la agricultura,
pues mi intuición procrea un magnetismo
entre el paisaje y la literatura.

Los anchos ríos hondos en mi abismo,
al arrastrar pedazos de locura,
van por adentro del metabolismo,
como el veneno por la mordedura.

Relincha un potro en mi vocabulario,
y antiguas norias dan un son agrario,
como un novillo, a la imagen tallada.

Un gran lagar nacional hierve adentro,
y cuando busco lo inmenso lo encuentro
en la voz popular de tu mirada.-


                                                 Pablo de Rokha





Imágenes: Alexey Kurbatov, diseñador e ilustrador ruso, nacido en Moscú.



Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com 
twitter@quiquedelucio



No hay comentarios:

Publicar un comentario