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miércoles, 15 de junio de 2011

El territorio de la microficción

El auge de las brevedades, se dice, tiene que ver con nuestro mundo fugaz donde todo se consume deprisa. Se le suele asestar la palabra posmoderno, esgrimida como un insulto, como un sinónimo de "liviano". Se habla de que responden a la necesidad de satisfacción inmediata de una sociedad que ya no aprecia los valores de la anticipación y la espera. Hay un auge de producción de mimificciones, sostenido por su difusión en internet, pero parece un curioso fenómeno de autores sin lectores.
La escritora argentina Ana María Shua, sostiene que . "Una minificción viva tiene una peligrosa autonomía, resulta tan inasible y resbaladiza como cualquier buen texto literario. El escritor de micro relatos, como todos, tiene sus ilusiones . Cree que hay un detalle del universo que lo explica y lo contiene: con su red y su lazo sale a la caza de ese ínfimo detalle esquivo. El universo, sin embargo, no tiene explicación ni tiene límites. De ese fracaso nace el microrrelato.
Eso sí: será un universo mínimo. Lo que determina la proporción de caos que uno toma para construirlo. Un cosmos de pocas líneas puede contenerlo todo, pero es preferible que los muebles sean pequeños.
Veinticinco líneas, es el límite establecido por la crítica para definir al microrrelato. ¿Y si las excede qué?  Habrá que cortarle los primeros renglones, o los últimos, sin protestar.
El territorio de la minificción tiene límites políticos bien definidos con los países que los rodean. Al norte, el país del cuento breve. Al sur, el país del chiste. Al este, las vastas praderas del aforismo y la sentencia moral. Al oeste, el paisaje bello y atroz, siempre cambiante de la poesía. En el centro de cada país nadie tiene dudas sobre su nacionalidad. El problema es que los límites políticos son imprecisos, convencionales, arbitrarios, borrosos. Brevedades: ni al autor ni al lector le preocupan demasiado las clasificaciones."
Como producto literario, la mini ficcion ya está de hace mucho. De los franceses rebeldes : Bretón, Arteaud, Lautreamont, pasando por Ramón Gómez de la Serna o Kafka. En México, Arreola y Monterroso. Y en nuestro país, todos los maestros del cuento: Borges, Bioy, Denevi y Julio Cortázar.

                                                    LAZOS DE FAMILIA  -Julio Cortázar-

          Odian de tal manera a la tía Angustias que se aprovechan hasta de las vacaciones para hacérselo saber. Apenas la familia sale hacia diversos rumbos turísticos, diluvio de tarjeas postales en Agfacolor, en Kodachrome, hasta en blanco y negro si no hay otras a tiro, pero todas sin excepción recubiertas de insultos. De Rosario, de San Andrés de Giles, de Chivilcoy, de la esquina de Chacabuco y Moreno, los carteros cinco o seis veces por día a las puteadas, la tía Angustias feliz. Ella no sale nunca de su casa, le gusta quedarse en el patio, se pasa los días recibiendo las tarjetas postales y está encantada.
    
Modelos de tarjetas: "Salud, asquerosa, que te parta un rayo, Gustavo". "Te escupo en el tejido, Josefina". "Que el gato se seque a meada los malvones, tu hermanita". Y así consecutivamente.
La tía Angustias se levanta temprano para atender a los carteros y darles propinas. Lee las tarjetas, admira las fotografías y vuelve a leer los saludos. De noche saca su álbum de recuerdos y va colocando con mucho cuidado la cosecha del día, de manera que se puedan ver las vistas pero también los saludos. "Pobres ángeles, cuántas postales me mandan", piensa la tía Angustias, "ésta con la vaquita, ésta con la iglesia, aquí el lago Traful, aquí el ramo de flores", mirándolas una a una enternecida y clavando alfileres en cada postal, cosa de que no vayan a salirse del álbum, aunque eso sí clavándolas siempre en las firmas vaya a saber por qué.-

Quique de Lucio.
Ensayo de Ana María Shua sobre "El misterio de la brevedad" y "Lazos de familia" de Julio Cortázar, de "Cuentos Completos" (Editorial Alfaguara, 1994)

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