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viernes, 9 de junio de 2017

Reprimenda

Séptimo año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a más de 2.000 escritores, respetando el derecho de autor.





Publicación N° 1.719-



                                                                                                                Elizabeta Bakovska

Poetisa , narradora y ensayista, nacida en Bitola, Macedonia, en 1969. Ha publicado, entre otros los poemarios: "Biografía de nuestro amor" (2003), "Condiciones del cuerpo y mente tras cumplir los treinta" (2005). Es licenciada en literatura inglesa egresada de Skopie, también ha publicado el libro de relatos "Cuatro estaciones" (2004) y la novela "Camino de Damasco" (2006), dirige la sección de poesía de la revista Blesok, publicación bimestral en idioma inglés y macedonio. La traducción al español de los siguientes poemas pertenecen a Alejandro Luque.


                                                                                       "me senté sola en la esquina de mi tienda
                                                                                        durante días, tratando de no pensar en
                                                                                        mi padre, después de que ellos recogieron
                                                                                        sus huesos secos de los árboles" 









REPRIMENDA


1.- El joven amante

Es ella la que quiero , dijiste,
la experimentada, oh cielos,
es ella la que ansío tomar.
No necesito una muchacha
de frente lisa, una astuta ninfa
devorando mi territorio
con sus ojos hambrientos.
Quiero una mujer que me enseñe
a amarla honestamente.
Una solitaria, así yo no estaré solo,
una triste para secar mis lágrimas,
una apasionada para hervir la sangre
de mis venas.
Es ella, sólo ella la que quiero.
Y entonces, curioso como cualquier niño,
tomaste la caja de mis manos
y espantado por las horribles cicatrices
que escondí dentro,
me arrojaste afuera como a una puta
llevando tan solo la esperanza.-



2.- El amante mayor

Tus ojos, pequeñas arañas laboriosas,
tejieron sutiles redes,
mi alma quedó atrapada por sus
plateadas filigranas.
Tu pasión, verde y gruesa,
creció sobre mí desde el norte.
Apareció de repente,
una milagrosa y vivificadora frescura.

Abriste algo previo a un inicio
en el lugar que creí
que podía hallar sólo un final.
No escatimes tu amor, me dijiste,
no puedes llevártelo a ninguna parte,
cada vez, incluso ésta
puede ser la última.
Y entonces tu conciencia mordió
la manzana madura de tu corazón.
Llevándote marcas de dientes en el pecho
te fuiste, porque mi juventud
era demasiado dura.-



LA NOVIA PERSA

Me hablas en una lengua que no entiendo.
Tus ojos, de un azul que nosotros no tenemos,
me eligieron de entre los muchos
pálidos rostros de una mujer allí en Susa.
Treinta y tres cicatrices conté
en tu cuerpo aquella noche
en que me hiciste tu novia.
Pero yo estaba prometida a otro.
Su pecho lo perforó
la misma mano que suavemente me acaricia
su cuerpo sin vida lo escupieron
los mismos labios que me besan.
¿Y qué si eres mejor amante,
y qué si dejaste dentro de mí
esperma suficiente para un nuevo ejército?
Tú me hablas en una lengua que no entiendo.
Te maldije aquella misma mañana
con las maldiciones más feroces que conozco:
ojalá devoren tu tierra como han devorado la mía
ojalá te prometan poder y te hagan esclavo,
ojalá te hablen de paz y no traigan más que guerra,
ojalá te aniquilen y no tengas dónde reclamar,
ojalá te desprecien y destruyan todo lo que posees,
ojalá dejes de ser, como yo dejo de ser ahora,
oh hombre de Macedonia.-



EL TORO

No me hables de razonables compromisos.
Hace tiempo que enterré mi hacha
lavé las pinturas de guerra de mi rostro,
y me fumé todo lo que pusieron en mis manos.
Ellos me despojaron,
repararon mi dentadura,
cubrieron mis muslos desnudos
con sus mantas monocromas.
Enseñaron a mi mujer a ponerse trapos
entre las piernas, y cuando el
olor de su cálida sangre menstrual
se hubo disipado,
mi deseo por ella se desvaneció.
No me hables de compromisos razonables.
Tomé cuanto pude de ellos -
El agua hirviendo que quemó mi pecho,
el idioma que mis hijos hablan ahora,
la valla que levantaron entre la pradera y yo.
Ya no puedo dar más nada a nadie.-



                                                                                                       

                                                                                                               Elizabeta Bakovska



Imágenes: Pinturas de Louis Treserras.




quiquedelucio@gmail.com

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