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viernes, 1 de mayo de 2015

Seguir al viento

Cuarto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.




                                                                             Carolina Zamudio Candia

Poeta y periodista argentina nacida en Curuzú Cuatiá, Corrientes, en 1973. Es periodista con una Maestría en Comunicación Institucional y Asuntos Públicos. En 2002 ganó el Premio "Universitario Siglo XXI" otorgado por el diario La Nación.. Condujo el ciclo radial "Los libros no muerden". En el año 2007 comenzó un derrotero por el mundo que la llevó a residir en Abu Dhabi, Ginebra y Barranquilla, Colombia. Algunos textos suyos fueron presentados en la revista "Gamba" de Nueva York. Ha publicado, entre otros, "Seguir al viento" (2014).


                                                                                "Permítanme dudar para creer:
                                                                                permítanme encender las luces de la memoria
                                                                                con su imperecedera fuente torrencial
                                                                                para amanecer el pensamiento de noche
                                                                                y deslizar mis sueños de día"





SEGUIR AL VIENTO

Sobre mi escritorio
un pequeño globo terráqueo.
A veces me lleva,
otras me retiene.

Las ciudades me anclan
un día impreciso.
Podrá ser antes de ayer,
pudo haber sido mañana.

En medio navego
vacilando estas aguas. Quizá
el reto
ése sea
soltar el timón
y seguir al viento.-


DESCANSA EL AMOR

Baja una silueta las escaleras
no son las sobras del día
quienes la mantienen en vilo
el futuro le sostiene los párpados
esos sueños a los que no les sienta el aliento
le deben las caricias.

La inmensidad del silencio
tiene gusto a leche templada
dos galletas de manteca le calman la vigilia
-dice su madre que con eso
llame al descanso-
se adelanta un mañana que escribir
de puño y letra
la casa ahora descansa el amor que se tienen.

Ella recuerda como siempre el futuro
bañado de niebla
el cartero hace lo que el taxi no y llega
más tarde habrá un sol huidizo en Ginebra,
ella no abrirá
la carta,
las niñas no la verán desde su admiración defraudada
tampoco disimulará un tenue adiós en besos.

Con estas palabras mudas
interrumpe la leche de la madre
con las galletas de las niñas se atempera la inquietud
y espera un auto que no llega
rumbo a un futuro al que ella
ya llegó hace mucho tiempo.-


INUNDACIÓN

Hay un par de zapatos
jugando bajo tu cama.
Parece que también hay víboras
Que te atan a las sábanas.
Un cortocircuito, una historia rebanada
un trago áspero,
tu alma en el espejo delineando sudor.
Parece que la inundación fue por tu llanto
que no cesó ni en los paros
a los que se atrevió tu corazón.
Parece que el amor abrió
de golpe la ventana
y sin haberlo pensado hizo lo suyo
el suicidio mejor.
Hay una mujer amarrada
a una cama,
una historia en pausa, entre alambres de púa,
una mañana que avanza.-



Y ASÍ EN CADA OCASO

                           Y así en cada ocaso
                          "Estoy mirando el último poniente.
                           Oigo el último pájaro.
                           Lego la nada a nadie"

                                   Jorge Luis Borges

Sola y a cargo de su tristeza,
una Juana de Arco en el trópico
planta nueva, seca.
Frase muda en suspenso
mirando el ocaso en busaca
de un fuego en el que arder.

Se robaría un pirata que la lleve en brazos
a recuperar la virtud y la vehemencia,
plantaría algunos amaneceres
en almas fértiles
se ahuecaría las heridas
con agua maldita
hilvanaría de clavos las sábanas
y se cubriría hasta el rostro.
Intempestiva,
huiría de la morada que
mira el océano
al encuentro de Alfonsina.

Y así en cada ocaso.-



                                                                                  Carolina Zamudio Candia




Imágenes: Pinturas de Dan Mc Caw  (Estados Unidos, 1942)


quiquedelucio@gmail.com

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