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lunes, 4 de mayo de 2015

Me dueles


Cuarto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que orgaiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.




                                                                              Jaime Sabines

Gran poeta mexicano nacido en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas el 25 de marzo de 1926 y fallecido a los 72 años en México D.F., el 19 de marzo de 1999.


                                                                        "Cuando estoy en ti, cuando me hago pequeño
                                                                        y me abrazas y me envuelves y te cierras
                                                                        como la flor con el insecto,
                                                                        sé algo, sabemos algo"







ME DUELES

Me dueles.
Mansamente, insoportablemente, me dueles.
Toma mi cabeza, cortame el cuello
Nada queda de mí después de este amor.

Entre los escombros de mi alma búscame,
Escúchame.
En algún sitio mi voz, sobreviviente, llama,
Pide tu asombro
Tu iluminado silencio.

Atravesando muros, atmósferas, edades,
Tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto)
Viene desde la muerte, desde antes
Del primer día que despertara al mundo.

¡Qué claridad tu rostro, qué ternura
De luz ensimismada,
Qué dibujo de miel sobre hojas de agua!

Amo tus ojos, amo, amo tus ojos.
Soy como el hijo de tus ojos.
Como una gota de tus ojos soy.
Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme,
Del suelo, de la sombra que pisas,
Del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños.
Levántame. Porque he caído en tus manos
Y quiero vivir, vivir, vivir.-


NO ES NADA DE TU CUERPO

No es nada de tu cuerpo,
Ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,
Ni ese lugar secreto que los dos conocemos,
Fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.
No es tu boca -tu boca
Que es igual que tu sexo -,
Ni la reunión exacta de tus pechos,
Ni tu espalda dulcísima y suave,
Ni tu ombligo, en que bebo.
Ni son tus muslos duros como el día,
ni tus rodillas de márfil al fuego,

Ni tus pies diminutos y sangrantes,
Ni tu olor, ni tu pelo.
No es tu mirada -¿qué es una mirada?-
Triste luz descarriada, paz sin dueño,
Ni el álbum de tu oído, ni tus voces,
Ni las ojeras que te dejó el sueño.
Ni es tu lengua de víbora tampoco,
Flecha de avispas en el aire ciego,
Ni la humedad caliente de tu asfixia
Que sostiene tu beso.
No es nada de tu cuerpo,
Ni una brizna, ni un pétalo,
Ni una gota, ni un gramo, ni un momento:

Es sólo este lugar donde estuviste,
Estos mis brazos tercos.-


NO HAY MÁS, SÓLO MUJER

No hay más. Sólo mujer para alegrarnos,
Sólo ojos de mujer para reconfortarnos,
Sólo cuerpos desnudos,
Territorios en donde no se cansa el hombre.
Si no es posible dedicarse a Dios
En la época del crecimiento,
¿Qué darle al corazón afligido
Sino el círculo de muerte necesaria
Que es la mujer?
Estamos en el sexo, belleza pura,
Corazón solo y limpio.-


YO NO LO SÉ DE CIERTO

Yo no lo sé de cierto, pero supongo
Que una mujer y un hombre
Algún día se quieren,
Se van quedando solos poco a poco,
Algo en su corazón les dice que están solos,
Solos sobre la tierra se penetran,
Se van matando el uno al otro.
Todo se hace en silencio. Como
Se hace la luz dentro del ojo.
El amor une cuerpos.
En silencio se van llenando el uno al otro.

Cualquier día despiertan, sobre brazos;
Piensan entonces que lo saben todo.
Se ven desnudos y lo saben todo.

Yo no lo sé de cierto. Lo supongo.-



                                                                                       Jaime Sabines




Imágenes: Pinturas de la artista rusa Elena Filatov  (1968)


quiquedelucio@gmail.com

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