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miércoles, 14 de enero de 2015

Por un amor

Cuarto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.


                                                                     Isolda Dosamantes

Poeta mexicana nacida en el estado de Tlaxcala, en 1969. Es Licenciada en Ciencias Políticas y Administración por la Universidad Autónoma de Tlaxcala. Tiene la Especialización en Literatura Mexicana y el Diplomado en creación Literaria de la Sociedad General de Escritores de México. Ha publicado diversos poemarios, entre los que se destacan: "Altura Lustral" (2001) y "Utopías del olvido" (1997). Y en revistas culturales como "Oráculo", "Molino de Letras", "Deriva", etc.


                                                    "Soy la mujer de la cuesta 
                                                      ando por los senderos
                                                      camino por azoteas de teja mirando el horizonte
                                                      busco tierras sedientas de maíz"  








POR UN AMOR

Ojalá pudiera nombrarte.
Sobre tu pecho un amuleto incandescente.
Eras el fuego de la mesa
incendiabas la sala con tu voz:
cantabas las palabras de un poema
tus ojos-águila atravesaban a la gente
hasta encontrarse con los míos,
después fue caminar en círculos,
entre calles nocturnas
y sonrisas sonámbulas,
amanecer en otro pueblo,
comer para amainar la cruda,
andar por las fuentes de Durango
y despertar al sol de la ciudad.
Te me perdiste.
Pasaron días que se hicieron años
sólo tu voz en las revistas.
Hasta una tarde solitaria
cuando desandaba en Álvaro Obregón
el abrazo feliz al encontrarnos:
tu veste de mezclilla y tu amuleto,
unas copas de tinto en nuestros labios
y tus ojos-águila que cruzaron mi saliva
provocaron el fuego de mi vientre
y fuimos con urgencia hacia la noche
para bebernos todo el vértigo de años.
Sin cuestionarnos el tiempo por venir
ni el viento rondando nuestros cuerpos
sólo fuimos dos lazos hecho nudo
cuerdas girando en los sabores de la carne,
nos sorprendieron las horas del deseo,
llama desnuda de las pieles,
fue tan perfecto
que esta noche solitaria del otoño
hago un brindis con té verde
en memoria de tus besos.


CUERVOS EN LA MEMORIA

Mis manos danzan sobre tu espalda,
y nace en mis ojos un brillo de alegría,
es un goce el aroma de tu piel en mis cabellos
es río que nace en mi entrepierna.

En la penumbra de la luna
cuando nuestros cuerpos encuentran el sosiego
soy dichosa de tan libre,
en cada paso la certeza de la luz.

Soy una luciérnaga constante,
burbuja de tus labios
con esa forma sutil de tus miradas.

Soy la bella emperatriz de tus anhelos
gacela entre montañas,
tu cáliz y tortura.

Soy gacela, luciérnaga, burbuja
soy veneno, emperatriz y lágrima
en el instante que me estrello con tu olvido.
Soy vértigo, ensoñación del aguamala
y busco en los escombros
descubro entonces el otro lado de mi piel
y me estremezco.
No sé cuando te perdí, ni donde reencontrarme
¿dónde el brillo de luciérnaga,
en qué beso, en cuál esquina ?
Y soy pescado de mil cañas.

Y soy pescado de bambúes y de carrizos
soy pescado
y me recuerdo en la sonrisa de una niña.-


FLOR DE LOTO
I

Si alguna vez amé quisiera recordarlo,
sentir el aleteo,
luciérnaga entre milpas
gacela en pastizales.

A veces quisiera un rostro cerca
de mis labios
y caminar las olas,
jugando con el mar.

Tan sólo soy un pájaro
que vuela libre
y busca entre sus vuelcos
una rama en que abrigara del calor.

II

Soy una mujer
en busca de algún lago.

El lago Oeste viene hacia mis ojos
es parte de mi cuerpo,
en su tiniebla me acurruco.

El lago me refleja
en sus sauces llorones.

Soy flor de loto que renace
en medio de sus hojas,
rodeada de llovizna
soy sirena
y con mi tono de colores,
encuentro una canción al centro de mi vientre.-


TE ESCUCHO PINTADA LAS OJERAS

Caminaríamos una calle juntos
si no fueras aceite que quema y se consume.

Del barro nos fundimos espirales
las sábanas de hotel
se agitan a distancia.
Eres sólo un mal día
dolor de espalda
un peso que no quiero tener.

Con este conjuro te ordeno que te vayas.-


                                                              Isolda Dosamantes




Imágenes: Pinturas del artista estadounidense Henry Asencio ( Los Ángeles, 1971)



quiquedelucio@gmail.com

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