Páginas vistas en total

miércoles, 8 de mayo de 2013

Casilla de Blas

                                                              Alfonso Canales

Poeta y crítico nacido en Málaga en 1923 y fallecido en noviembre de 2010. En la Universidad de Granada inició estudios de Filosofía y Letras y de Derecho, licenciándose sólo en esta última facultad. Inició con Muñoz Rojas la revista "Papel Azul" y la colección poética "A quién conmigo va". De su extensa obra poética se detacan: "Sonetos para pocos" (1950), "El candado" (1956), "Port Royal" (1957), "Cuenta y razón" (1962), "Tres oraciones fúnebres" (1965), etc. Fue miembro correspondiente por Andalucía de la Real Academia Española de la Lengua y de la Real Academia de la Historia. Premio Nacional de Literatura en 1965 y Premio de la Crítica en 1973.


                                        "Amor, amor, amor, la savia suelta,
                                        el potro desbocado, amor, al campo
                                        y los escaparates que ofrecen cuando hay
                                        que ofrecer al deseo de los vivos"


CASILLA DE BLAS    poesía de Alfonso Canales

Entrada ya la noche
empapado el desmonte por la lluvia reciente,
trepábamos por él, y al mismo ramo
vencido de mimosas nos despeinaba. Luego,
siempre, en silencio, hacíamos
en el repecho un alto, y te miraba,
enamorada cómplice, mientras tomaba aliento
(¿necesitaba aliento entonces yo?) y fingía
actitudes serenas. Revelaban las cosas,
desasidos los ojos de la luz, los detalles
precisos, y por la puerta de pino marchitado
gritaba levemente. Entrábamos. El suelo
era terrizo  sin mullir, y nunca
era adoptado de improviso para
aquello que veníamos
a hacer. Se demoraba nuestra entrega a su duro
(¿pero había dureza en algún sitio entonces?)
regazo. Nos amábamos,
nos abrazábamos de pie, ajustaban
con frenesí los cuerpos las esperas
vencidas, como si de muy distantes
extremos nos hubiéramos lanzado
al encuentro. Encendíamos un fósforo
más tarde, y nos haciámos los nuevos
en la reconstruida situación.

                                Las paredes
de tablas ripias siempre nos mostraban
las mismas vetas grises, los idénticos
nudos vaciados, las usuales lágrimas
de orín: cuerpo de Blas. ¿Quién había sido
aquel Blas que entregaba sus despojos,
su piel de ofidio puesto
a la moda de estío, a unos amantes
secretos? Ya murió. Pero vivíamos
por él ahora en su barraca hecha
a fuerza de morir. Y había gemidos
de goznes oxidados, saltos súbitos
de su leña secándose, palabras
de su antiguo contorno que asentían
a nuestro susurrado
decir.

                                Blas era un guarda
(¿a quién guardaba Blas?) de noche (¿de qué
noche?) a quien un mal día
se le acabó el trabajo. No pensemos
más en Blas.

                  Sobre el suelo de los pasos
de Blas pusimos telas y papeles,
caricias y manjares raros. Edificamos
sobre el suelo de Blas la retorcida
torre que somos hoy. Sobre la muerte
de Blas se han levantado nuestro hijos
de hoy: y cuando no se nos parecen,
cuando se ausentan de nosotros, bullen
en otras casas que improvisan, pienso
que tal vez sean los hijos
de aquel buen Blas que nos dejó la suya.-


EL POETA SE LAMENTA

¿Adónde va el amor, por más que duela
el corazón a cada estrecho paso;
con qué peso se hunde, en qué fracaso
el beso se anonada y se cancela?

Abrígalo si puedes: va que vuela
su precario calor, al cielo raso.
Mira que con frecuencia se da el caso
de que a la vuelta el velo se desvela.

¿Adónde vamos a parar con tanta
ráfaga que se va por un postigo,
si el cisne se nos muere cuando canta?

¿Qué puede alimentarnos este trigo
que siempre se nos queda en la garganta?
¿Adónde vamos a parar, amigo?



                                                            Alfonso Canales





Imágenes: pinturas del artista del expresionismo August Macke  (Alemania, 1887-1914)


Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com
twitter@quiquedelucio







No hay comentarios:

Publicar un comentario