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miércoles, 11 de mayo de 2011

INTRODUCCION

Escribo sobre hoy, cuando comienzo, un martes 10 de mayo de 2011. Se trata, a veces, de mirar el crepúsculo, darle la espalda, hablar con los demás, pasearse, etc. Imposible predecir el destino de un texto, de este texto. La gente lee para olvidarse de sí misma, y un crepúsculo de martes tiende precisamente a lo contrario, es la hora en que nos vemos un poco más al desnudo. A mi, en todo caso me pasa, y es penoso y útil. Es que nosotros somos quien somos; y los que no, que aprovechen y cuestionen, está bien. Por eso surgen las polémicas. Hay algunas veces que se alzan voces analíticas contagiadas de filosofía existencial. A mi me pasa. Estaba por titular a este texto "Es el desierto que avanza" por Nietzsche, ya saben, eso que continúa : "...el agigantamiento de la sombra, la época de los dioses huídos", pero hoy no va por allí la cosa. Estamos entregados a una galería de espejos, a esculpir insensatamente en un poroto de soja, una locura barroca. Es actual (lo de la soja), digo.Voy a restablecer el equilibrio después de superar ese período de crepúsculos y sostener que toda vida parcial es también historia.Se que la eternidad está enamorada de las obras del tiempo, de los crepúsculos. Mi historia, aun fragmentada está acá. También está la noche al acecho esperando su hora, agazapada y entonces, quién nos curará del fuego sordo, del fuego sin color que corre al anochecer, saliendo de los portales de marmol de Carrara o de los parvos zaguanes, del fuego sin imagen que lame los ladrillos, las luminarias tristes de la calle y acecha en los vanos de las puertas.Cómo haremos para lavarnos de su quemadura dulce que prosigue, que se aposenta para durar aliada al tiempo y al recuerdo. Nunca se sabe, aunque nosotros somos quien somos. Y no es poco .-

Quique de Lucio
Martes 10 de mayo/2011

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