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viernes, 9 de septiembre de 2011

Aprender a maniobrar la seducción

Cuando llegó a nuestras manos el relato de Agustina Muñoz, con Severino pensamos, casi al unísono, que esta publicación era para dedicársela a Las Ilusas. La ternura de este cuento, es la ternura de Vanina, Poli y Cecilia quienes también escriben y lo hacen muy bien. Publicaron el libro "Sin Remo", hace unos años y colaboran en un comedor de niños humides, trabajando con éllos solidariamente en tareas de recreación artística. Severino y yo, pocas veces coincidimos, ésta es una de ellas, entonces, para Las Ilusas por todo el amor que dan, y por su alegre y cándida juventud.

                                                           DESPEDIDA

           Cuelga la hamaca. El viento mueve la madera de un lado a otro, como si fuera a arrancarla del poste que la sostiene. ¿Cuántas tormentas habrán pasado por es pedacito de tierra? De repente, la hamaca me parece un objeto valiente; ahí, a la intemperie, sin ninguna sombra que la repare del sol ni de la lluvia.
Esa hamaca es más vieja que yo, existe desde antes de todo mi mundo. No me acuerdo de la primera vez que me columpié en ella, seguramente me llevaba alguien, abuela o madre. La última vez fue hace unas semanas, esperaba a un hombre que había prometido regalarme unos libros. Llegó tarde y entonces subida al pedazo de madera, tuve tiempo de marearme lo suficiente antes de comenzar una conversación que , estimaba, terminaría en besos. Ahí, debería haber una plaza pero sólo hay un columpio, una hamaca en medio de un cuadrado de cemento alisado. Por eso, la escena se ve desencajada, fuera de lugar y casi absurda.
 Desde que aprendí a maniobrar la seducción que hago mis citas en ese lugar, y unos minutos antes de la hora del encuentro fijado, me trepo a la madera y me dejo llevar por el movimiento oscilante. Siempre estoy en el aire cuando el interesado de turno se acerca a interrumpir el movimiento. Sonrío. Me corro el pelo de la cara, pelo que se agitó con el viento y genera toda una sensación de liviandad y desparpajo. Y recién ahí, con la voz entrecortada de agitación aérea, digo "hola". Y si el interesado concluye en que la estampa de chica-hamaca-vuelo lo satisface, todo puede seguir con un café o un té con porción de torta y dos cucharas.
Hoy a la tarde se llevaron la hamaca. Alguien se dio cuenta de lo absurdo de tenerla en el terrenito baldío al final de la avenida. Hoy quedé en encontrarme con alguien ahí, en el mismo lugar donde ahora hay un pozo con tierra revuelta. Pienso en formas de recibirlo que me permitan soltura y confianza: dando pequeños saltitos que simulen quitarme el frío, o girando como trompo buscando formas de perro en las nubes. Todo es demasiado, carece de lo sutil del columpio, imposible hacerlo como quien no quiere la cosa.
Se llevaron la hamaca, tres hombres con uniforme desenterraron el poste. Hubiera querido gritarles algo, que me devolvieran mi vida amorosa, o algo así. Finalmente bajo de mi departamento a la cita. Lo veo venir y en ese preciso instante, siento que mis pies no pueden sostener mi cuerpo tembloroso. Trato de columpiarme mentalmente, de sentir un viento inexistente en la cara, de copiar semblante de divas naturales. Lo veo parado, me mira y yo trato de saludarlo pero no me sale ninguna palabra. No tengo ningún encanto. No puedo improvisar un gesto halagador ni una mísera frase de blanda simpatía. Se acerca, veo venir un beso de saludo y siento que ya no puedo seguir parada; las piernas buscan el aire y la boca se frunce como si sufriera de vértigo. Me derrumbo, me caigo a sus pies, como un desmayo autoprovocado por la timidez interna. Al suelo. Me mira. Desde abajo, pegada a sus pies le pregunto si se siente bien, si tiene ganas de tomar un té.-

                                                     Agustina Muñoz

Agustina Muñoz (Buenos Aires, 1985) Escritora y dramaturga. Autora de las obras "Las mujeres entre los hielos" y "El calor del cuerpo". Obtuvo el primer premio de Dramaturgia Innovadora del Festival Escena Contemporánea de Madrid con su obra "Neón". Ha colaborado en medios como Planeta Urbano, Entrecasa, La mujerdemivida y Brando.

quiquedelucio@gmail.com
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