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lunes, 13 de marzo de 2017

Luz de esta mañana

Sexto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y coge creadores. Difundiendo a más de 1.800 escritores, respetando el derecho de autor.




Publicación N° 1.644-



                                                                                                        Marco Fidel Cardona

Poeta y editor de Colombia, nacido en Bogotá, en 1987. Profesional en Estudios Literarios de la Pontificia Universidad Javeriana. Su trabajo de grado se tituló: "La poesía mestiza de César Vallejo frente a las vanguardias : un conflicto para la historia literaria", actualmente cursa la maestría en escritura creativa de la Universidad Nacional de Colombia y se desempeña como editor de texto escolar y de material investigativo. En 2008 fue ganador del Primer Premio Nacional de Poesía Estudiantil El Quijote de Acero, de la Universidad Tecnológica de Pereira.


                                                                                                "cadáver de colibrí
                                                                                                 solo lo incierto de la muerte
                                                                                                 se compara con la velocidad
                                                                                                 inmóvil de sus alas"










LA LUZ DE ESTA MAÑANA

Este conmoverse en la mañana
con la luz que ojalá vuelva un día
(así uno sólo sea aunque lejano)
llena de sentido la vigilia
cuando la piel se desprende
en sobresalto de la carne.
Este conmoverse es delirar con las heridas
cuando hace ya tiempo quien presiente,
quien presagia
se ha vuelto un hombre ajeno
a este otro hombre que galopa hacia el trabajo
y en cuyo galopar por caminos prolongados
el rumor de la fiebre delata a un niño.
Este partirse en dos,
tan elemental por comprensible,
y querer llenar de honra
a los niños de la escuela,
que remendaban a mano sus sacos azul oscuro
con hilo blanco,
y que hoy
niños si vuelve la luz de esta mañana,
si esta luz es una promesa,
si este hombre elemental y dividido
es digno de honrar el color empolvecido de sus zapatos
que levantan el cascajo por el camellón,
son aún más niños
enterrando a un perro un lunes de pascua
(víctima de un veneno imfame)
y arrojándole terrones al costado mortecino.-



NOCTURNO ANFIBIO

Quebrada arriba
somos dos anfibios que peregrinan
hacia un nacimiento de gotas y raíces,
hacia aquella noche
en que la corriente era un monólogo entre piedras
interrumpido por una rama desgajada.
De vuelta y sobrecogidos
nos detenemos a descifrar las estrellas
cuyo sentido
        se acerca y se aleja
al compás de nuestros saltos.
Así seremos el croar de la noche entera.-





BODAS DE SANGRE

Danzar una ironía.
Dos personas duermen
y sus sueños coinciden;
coinciden también sus gestos,
pero el sueño trágico impera sobre el ideal.
Hasta el ideal del sueño
se tiñe de tragedia,
de bailar dormidos
y el inminente despertar.
Ahora dos amantes
parecen bailar al ritmo de los párpados.-





CAÍDA Y ÁRBOL

El silencio se rasga con la fractura de una rama
y en la caída del niño, en sus lamentos,
se presiente la gravedad frontal de la mirada.
Llamarse hombre es siempre haber sobrevivido,
y el sobreviviente vuelve al bosque en medio de la tala,
como si buscara una palabra,
un ruido, una forma,
un árbol que caiga en la mollera
para velar por tres jornadas sus escombros.
Puede que así se levante el niño
y vuelva a confundirse con el bosque.
Llevaría nuevamente en sus oídos un zumbido,
la canción del hilo cáñamo y los botones
con que su tío hacía los juguetes,
un trompo de bailar perpetuo.
Así, tal vez,
sus palabras se vuelvan enjambres de abejas,
la condena de las alas de los colibríes,
una tarde de mayo intentando alcanzar a los hermanos
que torturan cucarrones.
Así
sus pupilas seguirán buscando en la copa de los árboles
un lugar para esperar la noche.-



                                                                                             

                                                                                                                       Marco Fidel Cardona






Imágenes: Pinturas de Chris Dellorco  (Estados Unidos, contemporáneo)






quiquedelucio@gmail.com

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