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viernes, 19 de septiembre de 2014

Elogio de la brevedad


Cuarto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.


                                                          Ignacio Sánchez Prado

Poeta y crítico mexicano nacido en Ciudad de México en 1979. Autor del libro de poemas. "Poesía para nada" (2007) y de los libros académicos: "El canon  sus formas: La reinvención de Harold Bloom y sus lecturas hispanoamericanas" (2002) y "Naciones Intelectuales". Es profesor investigador  en Washington University in Saint Louis en Estados Unidos. Ha editado siete volúmenes de crítica y publicado más de cincuenta artículos en México, EE, UU, y Europa.


                                                   "Quisiera ser decimonónico
                                                    para escribir el amor,
                                                    las ciudades y la patria"





ELOGIO DE LA BREVEDAD


Eres breve
y no obstante llena de rasgos épicos.

El dragón que llevas tatuado en la espalda
me observa amenazante
desde un fuego sombrío
que sólo percibo
al sentir su lengua entre mis labios.

Amo tu brevedad.
Especialmente
poder abarcarte completa con mis brazos
y sentir cerca de mi pecho
toda  tu persona
cuando desbordas
la pequeñez de mi abrazo.

("Esta soy toda yo"
me dijiste,
viendo hacia arriba,
cuando te quitaste los zapatos.)

Tu brevedad
emana un lenguaje inabarcable,
con el cual destruyes mis pequeñas oraciones
y mis mínimas ideas.


Tu brevedad es una pasión
de ojos iluminados,
de ideas caóticas,
de sueños inadvertidos.

Deseo negar el poema sobre tu brevedad
y dedicarme a recorrer
milimétricamente,
desde la nimiedad que me otorga
el medio metro que supera tu estatura,
el cuerpo breve, incapaz de disimular
el enorme terremoto que cimbra
los cimientos que sostienen mi brevedad.

En la lucidez del insomnio aprendí que amar no es
cometer un error, es estar en lo correcto
en un mundo equivocado.-


LOST IN TRASLATION

Te conocí en el vacío,
en medio de signos que no comprendía.
Mi único lenguaje era el whisky
que quemaba mi garganta.

Decidiste enseñarme tu idioma
recorriendo calles decoradas
por ideogramas vacíos de memoria.

Hablarte era habitar pequeñas patrias
en una extranjería infinita,
reducir toda una lengua sin sentido
a la comunicación absoluta de tu sonrisa.

Y así, perdidos en la traducción de la experiencia,
nos amamos por fuera de las palabras
y te perdí cuando susurré algunas palabras
y tu mirada dio sentido  a los signos de la ciudad ajena.-


ALEJANDRA PIZARNIK BESA LA LOCURA

¿Es posible que hayas reinado,
Alejandra,
en un reino de soledades remotas
y que al descender del trono a los infiernos
hayas decidido escribir
estrofas interrumpidas?.-


SILENCIO IV

Quise escribir la historia de la literatura en tu cuerpo,
alojar un soneto de Shakespeare
en la esquina inferior de tu vientre
Construir un canon arbitrario
en las comisuras de tus labios,
recuperar la tradición de los juglares en tu cuello.

Quise dormir en tu regazo,
esperando que voces humanas me despertaran
y pudiera percibir la crueldad de los abriles
en la cercanía de tu sexo.

Quise hacerte el amor a través de citas
sentir en tu pecho la metafísica
de no pensar en nada
Y escuchar en tu lengua
las palabras de la griega.

Quise besarte
como si fueras una virgen maldita de Swinburne
hasta que escuché el silencio
como clima de tus labios
y tu recorrido de mi cuerpo borró escrituras, versos,
la literatura toda
Y comenzó a escribir, por primera vez,
un libro donde la piel
desvanecía las palabras.-




                                                             Ignacio Sánchez Prado




Imágenes: Pinturas de William Henry Margetsom  (Inglaterra, 1861 - 1940)



quiquedelucio@gmail.com


jueves, 18 de septiembre de 2014

Confidencias

Cuarto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores.Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.



                                                                 Marilina Rébora

Poeta argentina nacida en Buenos Aires el 7 de enero de 1919 y fallecida el 19 de septiembre de 1999.
                                          Homenaje a quince años de su muerte.

                                 
                                       "Un amor que es amor no termina en la muerte,
                                        pues no tiene principio ni término ni meta;
                                        sometido al don mágico que todo lo convierte,
                                        y todo lo transforma, y todo lo interpreta"       







CONFIDENCIAS DE AMOR

I

La mecedora de la abuela
acunó mis horas de infancia
horas de arrorró y "La pájara pinta",
después a su compás el corazón joven leyó
los poetas.
Y al andar del tiempo, con llanto y canciones,
me sorprendió en sus brazos, del amor, la dolencia.

II

Estás lejos, amor, te cubre el follaje;
la maleza de la distancia impide que te vea
y no puedo oirte -sólo ruidos de pájaros
al despertar la aurora escucho-,
pero, más allá, tu voz amorosa suena
y me penetra para que sueñe contigo.

III

Esta es mi reja, amor, y éstas son mis cadenas,
hechas con las horas, los dás y los años-
Mi existencia cruel por la que te he querido,
ungida al deber, en el tiempo sin límites.
Esta es mi reja, obligación de ser lo que soy soy,
aunque haya hojas más verdes temblando de rocío.
Aquí te espero siempre hasta un día
que nunca llegará,
ese día de silencio que une a todos los que se aman;
y repito tu nombre aunque nadie me oiga,
imaginándome que me besas los párpados.

IV

Estoy sola en mi cuarto y bendigo el crepúsculo
cuyas sombras atenúan las cosas.
Apenas, lejos, una luz se enciende
y cubro con mis dedos los ojos fatigados.
¿Dónde estarás ahora, amor?
¡Cuánto, tú solo, me sostendrías consolándome!
(cruel me sacude el timbre del teléfono)

V

¡Corazón! No sabes cómo ha cambiado todo
desde aquellos días de los antiguos tiempos.
El cuarto perdió su tinte
al rayar de la aurora, aquel de cuando iba a verte.
Y ahora, al leer, mi mente se extravía
¡A quién contarle nada?
En vano aspiro la fragancia del aire:
Mi piel no huele a alhucema,
ese aroma que al irte me quedaba en las manos.

VI

Me he habituado a no verte pero no me resigno;
evoco tu figura, una sombra,
y al cerrar los ojos te oigo llamándome,
y me aprietas las manos que  te tiendo
y las pones sobre las sienes para que sienta
así tus latidos:
Mientras, me sumerjo en tu mirada
y mi alma se queda en ti.

VII

Para estar tranquila he de sentir vivir;
a pesar de todo, quiero saber que vives,
ajeno a mis dolores y a mi desconsuelo.
Y aunque lejos, distante, respirando otro clima,
mi espíritu adivinará trémulo
el hálito de tu alma en el espacio.
Y pensaré. ¡Él existe!

VIII

Cada día despierto: "¡Hoy vendrá!", dice el alma,
mas la noche me encuentra
en soledad perenne.

IX

Ya sé que no me quieres, mas no me apesadumbra
el amor no es perdido, lo absorben otras almas.
Aunque a distancia, corazones amantes
recibirán la herencia, tal vez de mi cariño.
Tú mismo, sin saberlo, el día que declares
los hechos que marcaron jalones en tu vida,
en un postrer esfuerzo para que Dios te escuche,
dirás por vez primera: "¡Señor, ella me quiso!".

X

Aunque no me quisiste, te ofrezco mi ternura.
Todo suena distinto al correr de los años;
tal vez un día escuches en cálida nostalgia
el eco de una voz que te cantará siempre.
Allá en los altos árboles anunciaba la alondra,
la calidez del sol estirada en los campos,
el frescor de los frutos en cestas rebosantes,
los centelleantes trigos, espigas de oro.
No me quisiste, amor, no importa
cómo vibraba entera el alma enamorada,
ni que -alumbrando el camino del posible retorno-
Esperan cien lámparas en la cerrada noche.
Pero no me quisiste en horas de sazón;
hoy queda mi ternura declinando en el tiempo.-



                                                             Marilina Rébora





Imágenes: Pinturas de William Adolphe Bougureau   (Francia, 1825 - 1905)


quiquedelucio@gmail.com

miércoles, 17 de septiembre de 2014

El confinado

Cuarto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio.Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.




                                                     Carlos Héctor Trejos Reyes

Poeta colombiano nacido en Riosucio, Caldas, el 7 de noviembre de 1969 y fallecido el 11 de septiembre de 1999, a la edad de 29 años. Publicó tres libros de poesía: "Poemas de amor y desamor" (1994), "Ashaverus", ganador de los II Nuevos Juegos Florales de Manizales en 1994 y "Manos ineptas", galardonada con el Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia, en 1995. Dejó inéditos los libros: "Escrito desde la amnesia" y "Al filo de las palabras"


                                                 "Ángel de mi insomnio
                                                  no me dejes dormir.
                                                  Podría soñar con ella" 





EL CONFINADO

En tus ojos me llevas a todas partes
pero yo no me hallo en ningún lado.
Dónde estaré
-me pregunto-
Ahora que nadie me reconoce, ni me escucha.
Ni siquiera me señalan los espejos.
Soy un desaparecido.
Sólo existo en ti, ojos adentro
como un sueño.-


ALQUIMISTA

La ardua tarea de destilar,
de fundir una y otra vez
y no se cuántas veces más
las palabras en una hoja de papel,
aún perduran en mí.
Como si lo hiciera por primera vez
con el método más risible
pretendo alcanzar lo más valioso.
Sé que estoy metido en terrenos ajenos
y que esta profesión no es muy clara.
Pero aunque parezca imposible a ojos
de la demás gente; yo te convertiré
de un momento a otro en verdad.
Confío que no estoy muy lejos
de tu cuerpo, de tus besos.-


RESPUESTA

Lo único que sé del amor,
es que alguien se tiende en la noche
a repasar una a una las estrellas
hasta aprender de memoria
que no está solo.-


SEÑOR RIMBAUD

Le doy la razón.
Preferible cazar elefantes
a cazar palabras,
ir en busca de palabras,
es como ir en busca de fantasmas.
Dispararles, es dispararle a sombras
y sucede muchas veces,
que la nuestra se atraviesa
y quien recibe todos los impactos
es nuestro propio cuerpo.
África no está lejos
pastan más lejos los sueños
y de esa larga correría,
nada se trae útil, ni un trofeo.
Es más valioso el marfil.
No me volveré a armar
contra los espejos oscuros de la poesía,
no me volveré a enfrentar contra mí mismo.
Preferible, hundirse sobrio.
Con armas y pieles
es un mal negocio.-


AGENCIA DE OLVIDOS

Lo que la muerte ha olvidado
a su paso, yo lo escribo
y lo anuncio en voz alta
para que vuelva y no deje nada.
He abierto y he llenado varios libros
con sus olvidos.
Las cuentas son muy claras.
Cada día apunto lo que he dejado atrás
por andar a las carreras.
Así conmigo, cuando me veo en el espejo,
de inmediato me incluyo.
Soy a quien más olvida.-


TRAMPAS

La poesía tal vez la deba
a mis años de infancia.
Yo de pequeño, en vez de cazar pájaros,
construía jaulas para atrapar nubes.
Las observaba en el cielo
y me parecían aves más exóticas;
porque podían de un momento a otro
transformarse en más animales
o tomar diferentes formas.
Ahora que sé que no hay musas o hadas
construyo palabras, para atrapar del aire
lo que me dice el silencio.-


DESGANO

Mis asunto de hombre,
esas pequeñas necesidades
ya no me interesan.
Jamás sabré si subiré al cielo
o bajaré como una rata de alcantarilla
al mismísimo infierno.
Me quedan estas palabras
y las estoy gastando.
Quien me ha de juzgar
que las tenga bien presentes.
La vida me ha corrompido.-



                                                        Héctor Carlos Trejos Reyes






Imágenes: Pinturas de la artista rusa contemporánea Anna Razumovskaya.



quiquedelucio@gmail.com

lunes, 15 de septiembre de 2014

Amanecer


Cuarto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor. 


                                                               Jorge Luis Borges

Poeta argentino nacido en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899 y fallecido en Ginebra, Suiza, el 14 de junio de 1986.


                                                      "Un hombre trabajado por el tiempo,
                                                      un hombre que ni siquiera espera la muerte
                                                      (Las pruebas de la muerte son estadísticas
                                                      y nadie hay que no corra el albur
                                                      de ser el primer inmortal)" 






AMANECER

En la honda noche universal
que apenas contradicen los faroles
una racha perdida
ha ofendido las calles taciturnas
como presentimiento tembloroso
del amanecer horrible que ronda
los arrabales desmantelados del mundo.
Curioso de la sombra
y acobardado por la amenaza del alba
reviví la tremenda conjetura
de Schopenhauer y de Berkeley
que declara  que el mundo
es una actividad de la mente.
Un sueño de las almas,
sin base ni propósito ni volumen.
Y ya que las ideas
no son eternas como el mármol
sino inmortales como un bosque o un río,
la doctrina anterior
asumió otra forma en el alba
y la superstición de esa hora
cuando la luz como una enredadera
va a implicar las paredes de la sombra,
doblegó mi razón
y trazó el capricho siguiente:
Si están ajenas de sustancias las cosas
y si está numerosa Buenos Aires
no es más que un sueño
que erigen en compartida magia las almas,
hay un instante
en que peligra desaforadamente su ser
y es el instante estremecido del alba,
cuando son pocos los que sueñan el mundo
y sólo algunos trasnochadores conservan,
cenicienta y apenas bosquejada,
la imagen de las calles
que definirán después con los otros.
¡Hora en que el sueño pertinaz de la vida
corre peligro de quebranto,
hora en que le sería fácil a Dios
matar del todo su obra!
Pero de nuevo el mundo se ha salvado
la luz discurre inventando sucios colores
y con algún remordimiento
de mi complicidad en el resurgimiento del día
Solicito mi casa,
atónita y glacial en la luz blanca,
mientras un pájaro detiene el silencio
y la noche gastada
se ha quedado en los ojos de los ciegos.-


AMOROSA ANTICIPACIÓN

Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta
ni la costumbre de tu cuerpo, aún misterioso
y tácito de niña,
ni la sucesión de tu vida asumiendo palabras o silencios
serán favor tan misterioso
como mirar tu sueño implicado
en la vigilia de mis brazos.
Virgen milagrosamente otra vez
por la virtud absolutoria del sueño,
quieta y resplandeciente como una dicha
que la memoria elige,
me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes.
Arrojado a quietud,
divisaré esa playa última de tu ser
y te veré, por primera vez, quizá,
como Dios ha de verte,
desbaratada la ficción del tiempo,
sin el amor, sin mi.-


AUSENCIA

Habré de levantar la vasta vida
que aún ahora es tu espejo:
cada mañana habré de reconstruirla.
Desde que te alejaste,
cuántos lugares se han tornado vanos
y sin sentido, iguales
a luces en el día.
Tardes que fueron nicho de tu imagen,
músicas en que siempre me aguardabas,
palabras de aquel tiempo,
yo tendré que quebrarlas con mis manos.
¿En qué hondonada esconderé mi alma
para que no vea tu ausencia
que como un sol terrible, sin ocaso,
brilla definitiva y despiadada?
Tu ausencia me rodea
como la cuerda a la garganta,
el mar al que se hunde.-


DESPEDIDA

Entre mi amor y yo han de levantarse
trescientas noches como trescientas paredes,
y el mar será una magia entre nosotros.
No habrá sino recuerdos.
Oh tardes merecidas por la pena,
noches esperanzadas de mirarte,
campos de mi camino, firmamento
que estoy viendo y perdiendo.
Definitiva como un mármol
entristecerá tu ausencia otras tardes.-



                                                       Jorge Luis Borges



Imágenes: Pinturas de Lawrence Alma-Tadema  (Países Bajos, 1836 - 1912)








quiquedelucio@gmail.com


domingo, 14 de septiembre de 2014

Década

Cuarto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.



                                                          Amy Lowell

Poetisa estadounidense nacida en Boston, Massachusetts, el 9 de febreo de 1874 y fallecida el 12 de mayo de 1925.

                                             "Me atrevo a alcanzarte
                                             me atrevo a tocar el canto de tu resplandor,
                                             yo salto más allá del viento
                                             y lloro y grito
                                             la impetuosa alegría de mi amor"  






DÉCADA

Cuando viniste, tú eras semejante al vino tinto
y a la miel
y el gusto de ti encendió mi boca con su dulzura
ahora eres como el pan de la mañana,
suave y placentera,
apenas te degusto, puesto que conozco tu sabor
pero sin embargo estoy completamente saciada.-


MADONNA DE LAS FLORES DEL CREPÚSCULO

He estado trabajando todo el día,
ahora estoy cansada
llamo: "¿Dónde estás tú?"
Pero sólo se escucha el murmullo
de las hojas de un roble;
la casa está muy silenciosa,
el sol brilla sobre tus libros,
sobre tus tijeras y el dedal
Pero tú no estás ahí,
de repente estoy sola.

Entonces te veo
parada bajo una corona de consólidas reales
con una canasta de rosas en tus brazos;
tú eres fresca como la plata
y me sonríes;
entonces siento que las campanas de Canterbury
están tañendo
pequeñas melodías.

Tú me dices que las peonias necesitan agua,
que las aguileñas pajarillas
han traspaso sus límites,
que la papónica debería ser recortada;
tú me dices todas esas cosas
y yo te miro, corazón de plata
encendiéndose debajo de las ramas azules
de la consólida real
Deseo arrodillarme a tus pies
al instante,
mientras alrededor de nosotras repiquetean los suaves
Te-Deums
de las campanas de Canterbury.-


OTOÑO

Me trajeron una dalia amarilla
opulenta y majestuosa
Oro rotundo
proyectada de un tallo verde y pálido
oro rotundo y acabado
maduro
meticulosamente suntuosas y ardientes
un rayo de solemnidad
Fecundidad ataviada de sugestivo amarillo
para que todo el mundo la vea
me trajeron una dalia amarilla
Amí, que soy estéril e infecunda;
¿te la enviaré a ti
-Tú que te has llevado contigo
todo lo que una vez poseí?.-


TAXI

Cuando me alejo de tí
el mundo palpita en silencio,
cual relajado tambor
Grito por ti contra las distinguidas estrellas
y grito en los caminos del viento.

Las calles apresuradas
se aparecen una tras la otra
y te alejan de mí
las luces de la ciudad aguijonean mis ojs
de tal modo que ya no puedo ver los tuyos
¿Por qué debo dejarte
y herirme a mí misma con los agudos
ribetes de la noche?.-


LA VELETA APUNTA AL SUR

Separo tus hojas,
una por una:
Las rígidas, amplias hojas exteriores,
la más pequeñas,
agradables de tocar, regadas de color púrpura;
las hojas exteriores barnizadas,
una por una
te separo desde tus hojas,
hasta que, como una flor blanca,
te enderezas
balancéandote ligeramente en el viento del atardecer.-



                                                               Amy Lowell




Imágenes: Pinturas del artista Ton Dubbeldam



quiquedelucio@gmail.com

viernes, 12 de septiembre de 2014

La playa de mi sueño

Cuarto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.

                                             "Entre la gente sigo caminando. Aquí estoy
                                              nunca me demoré -te digo- latido tras latido
                                              territorio febril de ciudad
                                              de vértigo sin vértigo"





LA PLAYA DE MI SUEÑO    poesía de Quique de Lucio


     Confundí ese hilo de luz con un resplandor
a lo mejor por el cansancio de caminar en esas arenas húmedas,
de esa discreta tarde.
El caminito nos colocó suavemente, íbamos de verano
y salimos todos tan ligeros.
Pudiera alzar la mano a quien fui y advertirte: esto no durará.
Pero ya lo sabía. Era la costa del Río Cuarto y
llegado un poco tarde al verano y a la playa.
Ya no quedaba nadie, sólo nosotros.
Sentados sobre las piedras conversamos de cosas sin importancia.
No me preguntes qué, no me preguntes.
Pocillos cavados por el agua contenían secretos: joyas de barro,
minucias que compondrían una naturaleza muerta;
tú habías encontrado un caracol raro y yo me entretenía
de hueco en hueco, en la arena.
Tal vez sólo quería perseguir ese enjambre de luciérnagas,
mi agua se filtró por tus grietas
cuando la capa de escombros era únicamente arena,
ese fue el primer suelo sobre el que surgió nuestra vida.
Ya sé que para siempre recordaré dos ríos anchos y sonoros,
así han de ser las playas que aspiran a memoria
aunque allá, donde tú la recuerdes, se hagan sepia.
Pero quiero saber de qué se trata este recuerdo,
tañido incierto en esta noche de frío.
Levanté la cabeza te vi sentada,
eras como una lámpara encendida entre las manos,
nunca sabré qué hacer
en medio de ese instante que aún está sucediendo
y ya sé para siempre. Aún no habíamos ido
a la habitación
ni empezado la tarde. Te grité unas palabras
ya no al aire liviano y remotas,
cayeron como piedras, joyas de barro
también estas palabras
que no eran importantes. Hube de recogerlas.
Asombra en ciertos recuerdos
su arbitraria permanencia
así que no hay razón para que cambie
el memorioso sepia
desde el azul al rojo, para este olor a mojarritas.
Algo en mí supuso la fatalidad de esa discreta tarde,
no sé si la recuerdas mas qué importa:
conservo dentro de mí tu instante con cuidado,
ese escudo de amor contra la joven muerte.
No se quien me dio una mariposa
para poner adentro del frasco. No la quise,
algo en mi creía la fatalidad de ser esa naturaleza muerta.

      Llegamos a la habitación cuando empezaba la tarde.
Siempre la tarde es cruel y más en Río Cuarto,
la matinal belleza del agua cuando está frío y recién
se acostumbran las palomas
recrudece con las horas y obliga al mediodía
a entornar los ojos
cuando merma la luz, son las seis de la tarde:
la luz ya no nos mira fijamente y sus oblicuas
ojos son el hechizo peor.
Toda criatura tiene de sí misma noticia a esa hora.
Cuando llegamos a la habitación empezaba la tarde.

      Descorrí la cortina sobre el vidrio y entró
francamente la de oblicuos ojos:
así era mejor. Encendí la televisión pasaban un documental
sobre turismo en el Río de la Plata.
Eran dos ríos: uno en la pantalla el otro en la terraza
no supe desde cuál miraban con más furia
los oblicuos ojos.
Las muchachas de la balsa se animaron en lunfardo porteño
unas a otras en el límite con Uruguay,
y yo atenué de la pantalla el demasiado color
pero el demasiado color persistía tras la baranda.
Me di por vencido, como se quiebran los largos girasoles.
Barquitos corrían ante mis ojos
llevando a muchachas que se te parecían.
Tú saliste en ese momento a la terraza
y me dijiste algo: yo lo supe claramente de nuevo
aquella tarde
como antes lo supe en la costa del río,
no me preguntes qué, no me preguntes.
Ignorar ciertas cosas es un don en cualquier hora,
mucho más en la hora de los recuerdos vanos.
Entraste de nuevo y llevaste contigo tu visión
y eso hizo a estas cosas mucho más soportables.
Pasaron toda la tarde las muchachas
por la pantalla sobre sus frágiles embarcaciones
lamidas por el agua marrón, la de color león
y pasó toda la tarde tras la baranda.
No te dije palabra porque
te había querido en esas breves horas
más allá de toda posible palabra.
No me preguntes qué, no me preguntes.
Ahora estoy otra vez en esta última esquina del invierno.

      Cerré las cortinas cuando me di cuenta
que lo que quería es recordar,
cuando daban miedo
las frágiles balsas de mi sueño
lamidas por la noche.-




                                                            Quique de Lucio









Publicación de Quique de Lucio para "Nos Queda
la Palabra"
quiquedelucio@gmail.com

jueves, 11 de septiembre de 2014

Octubre

Cuarto año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a los hacedores, respetando el derecho de autor.



                                                             Marta de Arévalo

Poetisa y narradora urugyaya nacida en Montevideo en 1933.  Es autora de 28 títulos editados (poesía, narrativa, crónicas históricas, ensayo breve y canciones infantiles). Edita dos revistas literarias: B.L.A.N.C.O. (arte y cultura) y "Lunita de papel" (colección de literatura infantil ilustrada). Entre sus premios se destacan: "José Vasconcellos" de México, 1994, Intendencia Municipal de Montevideo en 1981 y 1982. Premio Internacional de Literatura Latinoamericana "Gabriela Mistral" en París, etc.


                                      "La nombro si me nombro, la nombro si la guardo.
                                      La nombro en nombre oculto, la oculto entre mi voz.
                                      Le debo la sapiencia, le debo astros y canto,
                                      le debo los remotos serafines del sol"





Yo espero
Tú sueñas
Él tienta

Todos corremos.

Queremos
el vientre del mundo
la piel de la galaxia
la curva que trazó
la estrella desaparecida  hace milenios.

Queremos.
Deseamos.
Exigimos.
Nunca nos saciamos.-


OCTUBRE

Ayer no tuve tus caricias
en un rincón azul robado al tiempo
no hubo eternidad para los dos

tanto tiempo sin tenerte
           mucho infierno
misterioso edén
           al compartir el beso
rescatar la vida
           al darse
entregar el alma
           a través del sexo
delirio sumo
           perderlo todo

tonta existencia mujer de nadie
           alma
inútil sociedad consumista
todo con precio de marca y fama
            aduana declarada
            apellido certificado
tonta existencia
mujer de llanto meter silencio
en letras invendibles
             tonta
existencia
             mujer
de nadie
             burilada
en tristeza perpetua.-




  

RECETA ORIGINAL

Una manzana madura
y perfumada.
Un arcángel con espada de fuego.
Una serpiente mentirosa
una olla y una mujer.

Religiosamente mezclado
con espíritu sensual.

He aquí el Paraíso.

La manzana es única.
Y todas las recetas
descienden de ella.-


AMOR

Tu nombre empieza con A
...y deseo estés bien
yo
desde mi exilio
de tu ciudad dorada
duermo mal estoy triste
pienso mucho
              te escribo
esta carta
para que me conozcas

no me odies
por molestarte
               extraño
aquellos días

gracias por la ternura.-


VORÁGINE

Sentada algún instante
en silla hostil de mundo circular
                 pienso
         -cuando me dejan-
como era, antes.

El mundo entonces
         -yo creía-
asomaba una ala transparente
tendida a la inocencia.
Había la virtud
jugando como en arpegios
su música desde la boca limpia
de mi padre.
Creyente,
mi sed asimilaba su amor sin límite
ni dogma.

               Yo miraba el agua clara
               de un claro espejo
               de una fuente clara.

                Yo creía.
El mundo
ancho ilimitado estaba
revestido de una luz dorada
que surgía del entorno familiar
con armonía.
La música del alma
descansaba su ocio de existir
resplandeciente.
Y eran diáfanos
                  el día
                  el pan
                  el agua
                  y la palabra.

Noche que vino después
desde los siglos de la frente humana
buscando el sitio
mentido por los dioses
me hundió en la vorágine

En el remolino
que hostiga sin dar pausa.

Ahora
sirenas de mares remotos
                 cantan
                 cantan
                 cantan
su voz metálica en mi oído
desde siempre
hasta lo infinito.-



                                                              Marta de Arévalo      





Imágenes:  Pinturas de John William Waterhouse  (Inglaterra, abril, 1849 - febrero, 1917)

quiquedelucio@gmail.com