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lunes, 9 de julio de 2012

Inventar la verdad

                                   Xavier Villaurrutia, poeta mexicano nacido en Ciudad de México en 1903. Desde sus estudios de preparatoria inició amistad con Salvador Novo y Torres Bodet, con quienes más tarde reunió una pléyade de intelectuales del siglo XX , conformando la llamada "Generación de los Poetas Contemporáneos". Aunque comenzó estudios de Derecho, pronto los abandonó para dedicarse enteramente a las letras. Fue becado por la Fundación Rockefeller para estudiar teatro en la Universidad de Yale. En 1928, fundó el Teatro de Ulises, foro de teatro experimental, en donde inició una larga labor como dramaturgo. En su obra poética predomina el tema de la muerte, la soledad, la angustia y la impotencia, como en "Reflejos" (1926), "Nocturnos" (1933), "Nostalgia de la muerte" (1938), "Cantos a la primavera y otros poemas" (1948), etc.
Murió en 1950, y pocos años después los escritores mexicanos instituyeron un Premio Nacional para honrar al mejor libro publicado durante el año editorial.


                                                    "Por el temor de quererme
                                                    tanto como yo te quiero,
                                                    has preferido, primero,
                                                    para salvarte, perderme"


INVENTAR LA VERDAD       poesía de Xavier Villaurrutia

Pongo el oído atento al pecho,
como, en la orilla, el caracol al mar.
Oigo mi corazón latir sangrando
y siempre y nunca igual.
Sé por quien late así, pero no puedo
decir por qué será.

Si empezara a decirlo con fantasmas
de palabras y engaños, al azar,
llegaría, temblando de sorpresa,
a inventar la verdad:
¡Cuando fingí quererte, no sabía
que te quería ya !-


NOCTURNO DE LA ALCOBA

La muerte toma siempre la forma de la alcoba
que nos contiene.

Es cóncava y oscura y tibia y silenciosa,
se pliega en las cortinas en que anida la sombra,
es dura en el espejo y tensa y congelada,
profunda en las almohadas y, en las sábanas, blanca.

Los dos sabemos que la muerte toma
la forma de la alcoba, y que en la alcoba
es el espacio frío que levanta
entre los dos un muro, un cristal, un silencio.

Entonces sólo yo sé que la muerte
es el hueco que dejas en el lecho
cuando de pronto y sin razón alguna
te incorporas o te pones de pie.

Y es el ruido de hojas calcinadas
que hacen tus pies desnudos al hundirse en la alfombra.

Y es el sudor que moja nuestros muslos
que se abrazan y luchan y que, luego, se rinden.

Y es la frase que dejas caer, interrumpida.
Y la pregunta mía que no oyes,
que no compendes o que no respondes.

Y el silencio que cae y te sepulta
cuando velo tu sueño y lo interrogo.

Y solo, sólo yo sé que la muerte
es tu palabra trunca, tus gemidos ajenos
y tus involuntarios movimietos oscuros
cuando en el sueño luchas con el ángel del sueño.

La muerte es todo esto y más que nos circunda,
y nos une y separa alternativamente,
que nos deja confusos, atónitos, suspensos,
con una hrida que no mana sangre.

Entonces, sólo entonces, los dos solos, sabemos
que no el amor sino la oscura muerte
nos precipita a vernos cara a los ojos,
y a unirnos y a estrecharnos, más que solos y naúfragos,
todavía más, y cada vez más, todavía.-


POESÍA

Eres la compañía con quien hablo
de pronto, a solas.
te forman las palabras
que salen del silencio
y del tanque de sueño en que me ahogo
libre hasta despertar.
Tu mano metálica
endurece la prisa de mi mano
y conduce la pluma
que traza en el papel su litoral.
Tu voz, hoz de eco
es el rebote de mi voz en el muro,
y en tu piel de espejo
me estoy mirando mirarme por mil Argos,
por mí largos segundos.
Pero el menor ruido te ahuyenta
y te veo salir
por la puerta del libro
o por el atlas deltecho,
por el tablero del piso,
o la página del espejo,
y me dejas
sin más pulso ni voz y sin más cara,
sin máscara como un hombre desnudo
en medio de una calle de miradas.-



                                                           Xavier Villaurrutia


Imágenes: pinturas del artista contemporáneo Aaron Westerberg, de California, Estados Unidos.



   


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domingo, 8 de julio de 2012

Camino del silencio

                              Eloy Sánchez Rosillo, poeta español nacido en Murcia en 1948. Es profesor de Literatura Española en la Facultad de Letras de la Universidad de Murcia y colabora activamente en numerosas revistas literarias de casi todos los paises europeos. Antes de cumplir los treinta años obtuvo el Premio Adonais 1977 por su libro "Maneras de estar solos". Posteriormente publicó "Páginas de un diario" (1981), "Elegías" (1984), "Autorretratos" (1989), así como dos recopilaciones de toda su poesía, "Las cosas como fueron" de 1974 a 1988 y "La Vida", donde reúne composiciones escritas entre 1989 y 1995, su poemario más depurado y que lo destaca definitivamente como un gran creador en la literatura de habla hispana de la actualidad.


                                       "La luz los separaban. No podían
                                       acomodar sus ojos al dolor que la mañana
                                       derramaba en su mundo, en el tierno desorden de sus cosas" 



CAMINO DEL SILENCIO    poesía de Eloy Sánchez Rosillo

Y ahora cállate. No dejes que a tus labios
 se asomen nunca más las palabras que hoy
has dicho por  vez última. Guarda la voz
para tu soledad. Que tu trabajo
sea el silencio, el gozo o el dolor de callar
lo que las horas te dieran, lo que aprendiste
en los días luminosos que se fueron.-


EL POEMA

A veces me tropiezo con tu sonido. Escucho
un eco que golpea las paredes del sueño
y oigo en mi pulso un ritmo de aventura y suicidio.
La noche se hace entonces laberinto. Mis pasos
penetran en el bosque, presienten el encuentro.
Me acerco a los lugares donde la muerte esconde
el vértigo y la luz de su relámpago.
Para todo soy ciego si este dolor me acecha:
la destrucción buscada es la vida más honda.
Ya no puedo escapar.Tu voz es cárcel;
la orden se hace canción, llanto quemado,
lucidez delirante, tiempo entero.
Me rodean las cosas; en la penumbra gimen
y esperan que las nombre, que mis manos
impriman un color a su destino,
esculpan una forma en su carne reciente.
Me olvido del silencio, de la larga sequía;
la soledad se puebla de jadeos y gritos;
giran los signos y la sombra acepta
mi fiebre sacudida, mi pasión levantada.
Me pierdo en el camino, regreso. Al fin descifro
la secreta escritura, el vértice sonoro.
Todo germina y callo. Tiembla la noche. Cae
una gota de lumbre sobre el papel en blanco.-


LA COSTUMBRE

Esta ciudad del sur donde tú cantas
se me acerca en la noche.
Apenas oigo
el rumor encendido de un labio que pronuncia
las letras del deseo,
la fórmula secreta de dos seres tendidos,
los anillos del fuego, los nudos del amor,
la ecuación desgarrada del minuto y la sombra.
La vida arrastra nombres, fechas, rostros,
caricias que llenaron de luz aquel verano,
risas sobre las sábanas lamidas por el sol.
Todo se va. Las cosas
tienen entre sus manos un designio de herida.
El silencio se agranda y cava su agujero;
la soledad apaga las lámparas colgadas
en los umbrales de la oscuridad.

No me mires ya más. Cierra los ojos,
arranca ese recuerdo caliente de tu pecho,
entierra las imágenes que juntos levantamos,
busca sin ilusión la llave que perdiste.

Y después siéntate, pacientemente:
el libro abierto huele a madrugada.-


PRELUDIO

Ya no sé cuándo, pero una vez dijiste
algo sobre la noche, algo acerca
de los poderes de la oscuridad.
Y tus palabras, tan extrañas a ti, tan diferentes
de tu esencial y conocida luz,
me hicieron recordar los largos años
que tardó este presente en madurar.

Hubo un tiempo anterior. Hubo una ausencia
de sol acariciando los lugares
que después me ofrecieron su verdad más profunda.
Y fue lento el azar. Y fueron lentos
los toscos argumentos del dolor,
las oblicuas miradas de la sombra.

Ahora escucho el sonido claro que en la mañana
se alza sobre los cuerpos, los paisajes
que antes fueron oscuros.
                                     Frente a mis ojos brillan
realidades distintas, que hoy comprendo.

Pero cuando la tarde se acerque a los confusos
y trágicos colores de su fin,
tal vez oiga de nuevo la voz que había olvidado
y tenga que encontrar otras razones
para pensar que esto tampoco es cierto.-


                                                 Eloy Sánchez Rosillo


Imágenes: pinturas  de la artista plástica Asta Norregaard  (Noruega, 1853- 1933)








viernes, 6 de julio de 2012

Así era

Como responsable del blog, agradezco profundamente las más de 100.000 visitas realizadas a 14 meses de su creación. Este apoyo me da energía para tratar de mejorar permanentemente, difundiendo y documentando la cultura poética en esta ventana virtual, en planos sociales, artísticos y académicos. Siempre procurando entregar lo mejor de la literatura universal con la ilustración  de pinturas de todas las épocas.
Muchas gracias amigos, seguimos creciendo juntos para hacer cierto eso de que "la poesía es el azar derrotado palabra por palabra". Por algo, además, Nosotros Somos Quien Somos.
Quique de Lucio. 


                                     José Hierro, poeta español nacido en Madrid en 1922 y fallecido el 21 de diciembre de 2002. Es uno de los grandes poetas contemporáneos de habla hispana. Se considera como sus obras más importantes: "Cuadernos de Nueva York" y "Alegría". Autor multipremiado, Hierro recibió numerosas distinciones, donde se destacan: Premio Adonis 1947, Premio Nacional de Literatura 1953, Premio Nacional de la Crítica 1957, Premio Marc de Poesía 1959, Premio Príncipe de Asturias en 1981, Premio Nacional de las Letras Españolas en 1990, Premio Reina Sofía 1995, Premio Europeo de Literatura Aristeión 1999, Premio Cervantes de las Letras 1999. Fue, además, Miembro de la Real Academia de la Lengua desde 1999. En 2002, poco antes de morir el Ayuntamiento de Madrid le concedió la "Medalla de Oro" de la ciudad y fue nombrado "Doctor Honoris Causa" por la Universidad de Turín, en Italia y por la Universidad Internacional Menendez y Pelayo.


                                                    "Pensaba que sólo habría
                                                    sombra, silencio, vacío.
                                                    Y murió. Estaba en lo cierto.
                                                     El mismo Dios se lo dijo"



ASÍ ERA     poesía de José Hierro

Canta, me dices. Y yo canto.
¿Cómo callar? Mi boca es tuya.
Rompo contento mis amarras,
dejo que el mundo se me funda.
Sueña, me dices. Y yo sueño.
¡Ojalá no soñara nunca!
No recordarte, no mirarte,
no nadar por aguas profundas,
no saltar los puentes del tiempo
hacia un pasado que me abruma,
no desgarrar ya más mi carne
por los zarzales, en tu busca.

Canta, me dices. Yo te canto
a ti, dormida, fresca y única,
con tus ciudades en racimos,
como palomas sucias,
como gaviotas perezosas
que hacen sus nidos en la lluvia,
con nuestros cuerpos que a ti vuelven
como a una madre verde y húmeda.

Eras de vientos y de otoños,
eras de agrio sabor a frutas,
eras de playas y de nieblas,
de mar reposando en la bruma,
de campos y albas ciudades,
con un gran corazón de música.-


EL BUEN MOMENTO

Aquel momento que flota
nos toca de su misterio.
Tendremos siempre el presente
roto por aquel momento.

Toca la vida sus palmas
y tañe sus instrumentos.
Acaso encienda su música
sólo para que olvidemos.

Pero hay cosas que no mueren
y otras que nunca vivieron
y las hay que llenan todo
nuestro universo.

Y no es posible librarse
de su recuerdo.-



                                                    PASEO

Sin ternuras, que entre nosotros
sin ternuras nos entendemos.
Sin hablarnos, que las palabras
nos desaroman el secreto.
¡Tantas cosas nos hemos dicho
cuando no era posible vernos!
¡Tantas cosas vulgares, tantas
cosas prosaicas, tantos ecos
desvanecidos en los años,
en la oscura entraña del tiempo!
Son esas fábulas lejanas
en las que ahora no creemos.

Es octubre. Anochece. Un banco
solitario. Desde él te veo
eternamente joven, mientras
nosotros nos vamos muriendo.
Mil novecientos treinta y ocho.
La Magdalena. Soles. Sueños.
Mil novecientos treinta y nueve,
¡comenzar a vivir de nuevo!
Y luego ya toda la vida.
Y los años que no veremos.

Y esta gente que va a sus casas,
a sus trabajos, a sus sueños.
Y amigos nuestros muy queridos,
que no entrarán en el invierno.
Y todo ahogándonos, borrándonos.
Y todo hiriéndonos, rompiéndonos.

Así te he visto: sin ternuras,
que sin ellas nos entendemos.
Pensando en ti como no eres,
como tan solo yo te veo.
Intermedio prosaico para
soñar una tarde de invierno.-


SEGUNDO AMOR

No quiero que desgranes tu pasado en mis manos,
porque sólo el presente ofrece carne viva.
Sería, recordar, sentir dolores de otros
doliendo en nuestras vidas.

Serenidad. Se siente el otoño en el alma
caer, con la tristeza de su razón cumplida.
A qué mirar adentro, a la espalda, pensar
en la luz que declina.

Quisiera preguntarte; pero yo me someto.
Contengo la pregunta con la mano en la herida.
No quiero que desgranes tu pasado, que tornes
a lo que no se olvida.-


                                                             José Hierro


Imágenes: pinturas del artista plástico boliviano Orlando Arias Morales  (Potosí, 1954)




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jueves, 5 de julio de 2012

Epílogo

                             Eduardo Mitre, poeta boliviano nacido en Oruro en 1943. Estudió Derecho en la Universidad Mayor de San Simón y luego viajó a Francia donde realizó estudios de literatura francesa. Radicado posteriormente en Estados Unidos se doctoró en la Universidad de Pittsburgh con una tesis sobre la poesía de Vicente Huidobro. Ha sido profesor en la Columbia University de Nueva York y en la Saint Johns University. Es miembro de Número de la Academia Boliviana de la Lengua.
Su obra poética, comprende entre otras, las publicaciones: "Morada" (1975), Ferviente humo (1976), "Mirabilia" (1979), "Desde tu cuerpo" (1984), "El peregrino y la ausencia" (1988), "La luz del regreso" (1990), "Línea de otoño" (1993), "Camino de cualquier parte" (1998), etc. Como antólogo publicó "El árbol y la piedra", referente a la poesía boliviana contemporánea. Eduardo Mitre es un jerarquizado poeta cuya obra ha sido traducida, en parte, al inglés, francés, italiano y portugués.


                                   "Nieva esta nieve
                                   como a veces se hablan
                                   hombres y mujeres
                                   Continua
                                                     mente" 


EPÍLOGO     poesía de Eduardo Mitre

El olor que deja
 en la piel la ausencia.

El sabor de un nombre
 que quema la lengua.

El dolor que queda
 en la mujer y el hombre.

Y el tiempo que cuelga
 las cuatro estaciones.-



HÚMEDA LLAMA
1
Tu desnudez expuesta
entera
como el pan en la mesa.

2
Beso a beso,
caricia a caricia, se dora
al sol del deseo.

3
Llama que moja y quema,
llama que llama:
tu lengua.

4
Arqueros enardecidos
disparan sus flechas
los cinco sentidos.

6
Doble latido y un solo ritmo.
Como la vida y la muerte
al principio.

8
La mirada se pierde.
Salivan las sílabas.
Las pupilas ascienden
hacia alta caída.

12
Te descubro a mi lado
todavía temblando
como recién rescatada
de un naufragio.
O de un incendio.

13
y tienen de nuevo sed
de nombrar los labios:
la almohada, tu cabellera,
una pared de ladrillos,
un trozo de cielo: tribus
con rumbo desconocido.

14
Cruzan el aire -ya quieto-
tu nombre y el mío.
A recordanos han vuelto,
a recrearnos los mismos.

15
Sobre el tiempo intacto
nuestros cuerpos tendidos,
espuestos al vacío,
melancólicamente plenos.-


LA AUSENTE

Emigran los pájaros
pero se quedan
el árbol y el tiempo.

Tengo miedo.

Hay mucha trampa
y poca luz
en el recuerdo.

Tengo miedo.

Qué pena, amor,
que tu presencia
dependa tanto de tu cuerpo.-






                                                   PRÓLOGO AL PRESENTE

                                       Abre los ojos. Despierta.
                                       El Paraíso está aquí,
                                       de vuelta.
                                       Con todos y todo
                                       en la luz pasajera.

                                       Es (no hay otro) esta tierra:
                                       mesa de encuentros,
                                       cuna de ausencias.

                                       El Paraíso está aquí,
                                       a la espera. Abre tus ojos
                                       que abren sus puertas.

                                      Despierta. Está aquí.
                                      No es la dicha.
                                      Es la presencia.-


                                                   Eduardo Mitre


Imágenes: pinturas del artista plástico chino, Roberto Liang  (Shan Tuns, 1942).


miércoles, 4 de julio de 2012

La promesa

                        Heberto Padilla, poeta cubano nacido en Puerta del Golpe, Pinar del Río, Cuba , en 1932. Es una de las figuras más relevantes de la poesía contemporánea. Estudió Derecho y Filosofía en la Universidad de La Habana, brillando desde muy joven en el panorama intelectual de su país. Publicó su primer libro de poemas en 1948 bajo el título de "Las rasas audaces" y al triunfar la Revolución Cubana fue nombrado corresponsal de Prensa Latina en Nueya York. Obtuvo el Premio "Casa de las Américas" por su libro "El Justo tiempo humano" y varios meses después viajó a Rusia como corresponsal de la prensa cubana y representante del Instituto Cultural.
En 1966 le fue otorgado por unanimidad el Premio Nacional de Poesía y en 1968 el Premio de Poesía Julián del Casal. La mayor parte de su obra está contenida en los volúmenes: "Provocaciones", "El Hombre junto al mar" (1981) y "Un puente, una casa de piedra" (1998). Salió de Cuba en 1980 por discrepancias con el gobierno, radicándose en Estados Unidos hasta su muerte, acaecida en septiembre del año 2000.


                                            "Con la pipa encendida del poeta,
                                            tú recuerdas la hora siniestra del invierno
                                            que hasta ayer aleteaba en tu hombro sin fuego"      



LA PROMESA    poesía de Heberto Padilla

 Hace tiempo te había prometido muchos
poemas de amor y -ya ves- no podía escribirlos.
Tú estabas junto a mí
y es imposible escribir sobre lo que se tiene.
Lo que se tiene siempre es poesía.
Pero ya han comezado a unirnos cosas
definitivas: hemos vivido la misma soledad
en cuartos separados
-sin saber nada el uno del otro-,
tratando -cada uno en su sitio- de recordar
cómo era los gestos de nuestras caras
que de pronto se juntan con aquellas
que ya creíamos perdidas, desdibujadas,
de los primeros años.
Yo recordaba los golpes en la puerta
y tu voz alarmada
y tú mis ojos neutros,
soñolientos aún.
Durante mucho tiempo me preguntabas
qué cosa era la Historia.
Yo fracasaba, te daba definiciones
                imprecisas.
Nunca me atreví a darte un ejemplo mayor.-


 LA VIDA CONTIGO

Te levantas
y el día se levanta contigo
Se levanta todo lo que quedó
lo que salvó la noche
y te mueves a tientas
parece que te unieras al mundo con cautela
como si hubiese que reaprenderlo todo
Y sin embargo
todo viene hacia ti
soy yo el que forcejea
el que pierde pie
el que cae al fondo
buscándote
No sé si eres la misma
que hace sólo un instante ha dormido conmigo
o ésa que nunca duerme: 
muslos que fluyen
ojos que se apresuran
o aire tal vez
la masa transparente
la gran fiesta del pájaro.-


PAUSA

Abro el periódico
                                las puertas
respiro
              y conmigo respira este jardín
cerca del mar
                       con el ritmo de mi respiración
El día de ayer
                              ya es ruina
y el espasmo de ayer:
         piedras que tiemblan
                        ruinas.
Ahora duerme
       a pierna suelta
             el hombre rana
El espía desayuna contento.
                despreocupado
-todas las claves fueron descifradas-
en tanto que
       el radar gira en la torre
parece que aletea
         contra la superficie impávida del cielo.-


POÉTICA

Di la verdad.
Di, al menos, tu verdad.
Y después
deja que cualquier cosa ocurra:
que te rompan la página querida,
que te tumben a pedradas la puerta,
que la gente
se amontone delante de tu cuerpo
como si fueras
un prodigio o un muerto.-



                                                    Heberto Padilla


Imágenes: pinturas del artista plástico hungaro, Lajos Gulácsy (1882-1932)







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martes, 3 de julio de 2012

En una esquina

                       Aníbal Núñez, poeta español nacido en Salamanca en 1944. Estudió Filología Francesa en la universidad. A pesar de su temprana muerte a los 43 años, dejó una importante obra poética y un gran archivo de traducciones de poetas como Rimbaud, Mallarmé, Nerval, Eugenio de Andrade, entre otros. Publicó: "Fábulas domésticas", "Alzado de la ruina", "Taller del hechizero", "Estampas de ultramar", "Claves de los tres reinos" y dejó inéditos o parcialmente publicados otros como "Cristal de Lorena", "Naturaleza no recuperable", "Cuarzo", "Definición de Savia", "Primavera soluble" y "Figuras en un paisaje" que han ido apareciendo después de su prematura muerte ocurrida en 1987.
Sus escritos sobre poética, de gran lucidez e inteligencia, son fundamentales para comprender su concepción de la poesía que él definía como "No creo en una poesía que valga por su mera intención de ser confesión, y sí, en cualquier intervención que se atenga al lenguaje, que renueve la fantasía o la crónica con un previo compromiso con la palabra".


                                          "Tibio yeso tus ojos tienden sobre
                                          mi corazón en ruinas: rapidísima
                                          reconstrucción de un templo a ti dedicado"


EN UNA ESQUINA     poesía de Aníbal Núñez

Aquí, al volver el sol, han confluido
mi sangre con tu sangre de noviembre:
verde seco es vaija de otro verde
seco que abarca toda la costumbre
de renacer -cenizas son
los días diecinueve y cada noche
en que Saturno manda en las estrellas-

No hay lugar para ti y para mí juntos
en esta ciudad rota en la que somos
tú y yo, no lo mejor de cada uno
sino tú y yo. No hay sitio.
                                   Hay una esquina
que, aunque lugar de citas imposibles,
es el único punto que nos queda
para que la belleza del encuentro
y el dolor consecuente a la belleza
dignifiquen al menos nuestra ausencia.-


AMIGA TE CONTEMPLO

lusi indescai uiz daiamons
tus dos trenzas nostálgicas
del colegio de monjas caserón
donde el amor tendiera sus acechos
en los libros de misa las señales
que te dejó en la frente varicela
te veo la boca amor acantilado
donde rompe tu voz...
y como veo también
las señales del tiempo consumido a mi lado
-la música cesó- recojo la mirada
y la vuelvo pasando por tu brazo
por tu muñeca donde son
las siete de la tarde
y la llevo hasta el cielo inanimado
que hoy amenaza lluvia.-


FLECHAZO MÍSTICO DE COLT


Felicidades ante todo te
elijo a ti la de la fila
tercera casi al centro
un poco a la derecha
desde el espectador
cabello rubio ni
largo ni corto no
es buena pista claro ni así mismo
la de los dientes de conejo todas
las yankis los tenéis no te lo tomes
a mal la de los ojos
la de los ojos tiernos
de carnero miopes que yo ayer
en el segundo banco a tu derecha
con gabardina clara
y cara de zapatos
nuevos qué más te da:
tú estarías a lo tuyo
siguiéndole
las yemas a miss eva..-
que yo ayer y tu boca
quisiera haber tenido
para no mancillar.
                      Sí, tú, la misma
que vestía como todas
pero de otra manera blusa blanca
y falda hasta los pies
Nobody knows ni tú que te miraba

y -el de la voz tomada el descreído
el sádico, el mordaz el asesino-
con miradas furtivas sin embargo
cuajadas casi sólidos
vistazos que yo quise
fueran bolas de nieve
almohadones de plumas como esas de vosotras
cuarenta y siete ángeles de carne
y hueso como todos lo que han sido.
Gracias por vuestras voces por tu voz
unida entrelazada
en la polifonía el oleaje
que con la concha rompía el ábside románico.
Gracias por ese amén
que despertó mis hematíes
estancados y gracias
por ese aire que ahuyentó el incienso
los rastreros madores
de la pobre parroquia:
                                 las matabas cantando
como quien lava albas
con alegría manípulos
amitos corporales
sobrepellices sucios de santidad de mira
me y no me toques Áuf!
acallando los quiries gorigoris
de feligreses cluecas con incluso
el miserere que cerró la parte
primera y me dejó tan boquiabierto.
El miserere más alegre
que jamás escuché pues te miraba
y no quería perderme (por nada de este mundo)
tu tan ingenuo júbilo escolar
con el que me engañaste que aún me dura
tu sonrisa canora y me contagia.-

MADRIGAL

Tus ojos de ese verde
que no sube la bolsa ni los corceles pastan
-corceles son caballos guerreadores-
                              Tus ojos
que me cuentan de fértiles inundaciones cíclicas.-


(de "Taller del hechicero" 1979)



                                                      Anibal Núñez


Imágenes: pinturas de la artista plastica contemporánea de EE.UU, Diane Leonard.


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lunes, 2 de julio de 2012

Ella

                 Jorge Boccanera, poeta, dramaturgo y ensayista argentino nacido en Bahía Blanca, en 1952.
En 1976 obtuvo el premio "Casa de las Américas" de Cuba, posteriormente el "Premio Nacional de Poesía Joven de México" y en  2008 el  "VIII Premio Casa de América de Poesía" por su libro "Palma Real". Sus últimos libros de poesía han sido: "Poemas del tamaño de una naranja" (1979), "Música de fagot y piernas de Victoria" (1979), "Los ojos del pájaro quemado" (1980), "Polvo para morder" (1986), "Sordomuda" (1991), "Zona de tolerancia" (1998), "Bestias en un hotel de paso" (2001), etc.
Boccanera vivió largo tiempo en el exilio, a raiz del golpe de estado en Argentina  de1976, estando radicado en México y varios países de Centroamérica. Al caer la dictadura militar se estableció nuevamente en Buenos Aires, dedicándose por completo a la literatura, y así  continuó publicando una valiosa obra poética.

                                      
                                         "El poeta escribe en la línea del agua,
                                                              y se asfixia,
                                                              y se ahoga"



LOS PAPELES DEL NADADOR    poesía de Jorge Boccanera


Qué haré con este corazón?
Derribarlo a mentiras?
Ahogarlo con palabras?
Tirárselo a los perros?
Serrucharle un peldaño?
Olvidarlo en un taxi?
Reducirlo a ceniza?
Arrojarle las piedras más negras de la noche?
Qué haré con este corazón
desordenado y triste
que no responde a nada
ni recuerda su nombre
desde aquella emboscada entre sus pechos?-


ELLA

Viene despacio
      entra
tropieza con mi tos
con mi costumbre de dejar la nuca
en cualquier parte
       viene despacio
a tender sus manteles de ternura
       viene despacio
apenas hecha humo para despertarme
se abre paso entre vasos arrojados al día
       retratos de mujeres
noches de bronca y noches de ginebra
       viene despacio
con su enchape celeste subiéndose a mis mástiles
       viene despacio
       entra
y se arrodilla al borde de mi alma
y junta los fragmentos de mi risa
después...se vuela azul como la tarde.-


POLVO PARA MORDER
III

Bésale las piernas a la poesía
aunque diga que no que aquí nos pueden ver.
Bésale las palabras, hurga su lengua hasta
que abra los brazos y diga ¡Santo Dios!
o hasta que santodios abra los brazos de escándalo.
Bésale a la poesía la loba
aunque diga que no hay mucha gente que aquí
nos pueden ver. Bésale las piernas las palabras
hasta que no de más, hasta que pida más
hasta que cante.-


II

Una lágrima sola para nombrarlo todo,
escasa es ella
digna de cuidado
Hay una
para la luz que queda, para el aire,
como la última bala contra todo el peligro,
una lágrima sola para toda la vida.

Como todo alimento y para respirar,
esa única bengala en medio de la noche.

Sin embargo este puño la aprieta con dulzura.
Va a hacerla polvo (dicen).
Va a hacerla polvo.-





                                                     HILACHAS

                                  Es el silencio el guante de una voz?
                                  ¿Se podría tocar?
                                  Recordaríamos el silencio de un día cualquiera
                                              cuando niños?
                                  ¿Acaso vuela a ras del suelo?
                                  El poeta que se llama a silencio, ¿va
                                              voluntariamente o el silencio lo llama?
                                  El que calla, ¿otorga?

                                  Son respuestas que yo no puedo preguntar.
                                  No le temo al silencio,
                                  aun cuando se estrelle con sus alas de polvo en
                                               mi ventana.
                                  No da miedo escucharlo.
                                  Tengo miedo de verlo.-


                                                          Jorge Boccanera


Imágenes: pinturas de la artista plástica argentina, radicada en Francia, Leonor Fini (1908-1996)