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lunes, 2 de octubre de 2017

De aquí

Séptimo año de una antojadiza antología de la poesía de todos los tiempos, seleccionada por el escritor Quique de Lucio. Esta pretende ser una antología cuyo sentido radica en la actividad del lector, en su lectura que organiza los textos como un proyecto de su propia aventura y goce creadores. Difundiendo a más de 2.000 escritores, respetando el derecho de autor.





Publicación N° 1.813-



                                                                                                                     Ana María Vilchez

Poeta de Chile, nacida en Talca en 1968. En el año 2004 ingresa al Taller de Poesía  de la UTALCA, dirigido por la poeta Marcela Albornoz Dachelet. Participa como coautora de los libros: "Laberinto" (2005), "Subterráneo" (2005), "Del otro lado de la página" (2006), todos editados por el Taller de poesía. En mayo de 2006 publica "Duelo" bajo el sello de la Editorial Mosquito. A fines de 2007 es seleccionada para participar en un videoarte del proyecto "Canal San Carlos - Poesía a la vena", siendo parte de su obra transmitida por la televisión UCV de Chile . Obtuvo, entre otros,  Mención de Honor en el Concurso "Entre Vates"  (2005) de la Región del Maule.


                                                                                                     "Esta vez, las velas 
                                                                                                      no alcanzaron a prenderse
                                                                                                      para continuar su fulgor
                                                                                                      bajo las sábanas verdes"









DE AQUÍ

Cuando te vas
la entelequia destempla mis dientes
y enloquecidas las palabras
me olvidan
mientras muerdo
tus verdes sábanas de fuego.

Sin tiempo

Te fuiste
y no alcancé
a terminar de amarte.-



DUELO

POEMA I

Si seguimos queriéndonos así
a la luz encendiéndose tras la Cordillera de los Andes,
esa luz tan de los dos,
jamás se apagará este amor
insolente y obsesivo
crucificado por
nuestras pulcras bocas
a la saliva que disimulamos
cuando la lengua es incapaz de callar el beso
que se ahoga cuando el sol se esconde.

Nos conocemos demasiado
en las palabras
que redundan
debajo de la ropa
y el impulso reprimido se escapa
como si el cuerpo fuera
mi propia escritura.-



POEMA II

No hay nada que calle las lenguas de áspid
sobre tanta pared adolorida
de esta gente hablando estupideces
en mi trasnoche mal escogido.
No lo soporto.

La ira me sobrepasa cuando
el vaso, la botella y el barman
se licuan en varios piscos sours.
Mi amargura va más allá
del sabor a limón de pica.

Me descubre el yo idiota
en el espejo del baño
y se retracta lúcido
y se quiebran los segundos
como cristales híbridos.
Y lamentablemente sé:
que aunque desaparezca de aquí
me empine una coca light,
y me fume los dos Kent que me quedan,
no podré olvidar
que me has dejado
una infame locura
y hasta los cigarrillos vacíos.-



POEMA III

Ahora que desayunamos
en este café sin apellido
con nuestros nombres verdaderos
inscritos en una servilleta,
pareciera que el destino gritara
que el amor
no está en las palabras que leemos,
sino en el silencio que escribimos.

Por ahí , frente al Parque Forestal,
tendiendo sus brazos a la primavera,
entre las calles del barrio Lastarria;
interrumpo tu voz con un cálido beso
y áspera tu boca se somete
como si algunas hojas perennes
se hubieran quedado en los cercos de tu mentón.

Sin embargo, es la barba de dos días -agregas-
para que sepas que este también soy yo.-



KUCHEN DE FRAMBUESAS

Y fuiste por mí al Chancho Seis
después de romperme
los tímpanos
con palabras de amor,
y haber llenado de mensajes
mi narciso celular
para convertir mis espacios
duplicados
en un Kuchen de frambuesas.

Las berries esa noche
hicieron de las suyas
pintándome los labios
del color de la vida
y la vida te besó tanto
que no quedó un solo espacio
para olvidar
y ni para volver a cubrir
tu cama de sangre
como la mía.-



POEMAS PARA UNA CAMIONETA

El después se quedó cortado

en una maldita correa de distribución
así como cuando el amor
se rompe en pedacitos
y la soledad hace cenizas
mi vaso de agua.

Deberé comer arroz con carne
tres días seguidos
para que no me persiga
esta inapetencia rebuscada
y este estar conmigo agobiante.

Mi cabello sigue liso como un papel
y crespo como un árbol perenne
porque la ducha fría
no me quita las ondas,
ni la ira, ni los ojos llorosos
ni mi hermoso vestido
ni mis encajes blancos
y menos la maldita soberbia
que me vuelve tu soberana.-




                                                                                                             Ana María Vilchez




Imágenes: Pinturas de Julie Heffernan (Estados Unidos, 1956)




quiquedelucio@gmail.com


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